Conversatorio-Taller,Club de Suscriptores del Periodico Hoy, 29 abril 2014

 

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Conversatorio-Taller para el Club de Suscriptores del Periodico Hoy, 29 abril 2014 a las 5 pm

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Un mapa para cambiar tu Ciclo Financiero

DETALLE SMARTCOACHEl cambio de ciclo financiero es un proceso, no un resultado instantáneo, que comienza con una decisión y un compromiso

 Si tienes la sensación repetida de que el dinero no te alcanza, aún cuando hayas experimentado incrementos en tus ingresos; si sientes que necesitas ingresos extraordinarios para “nivelarte” o paraeliminar resacas; si cualquier imprevisto te “descuadra” el mes y sientes la frustración de no cumplir con un presupuesto; entonces, el objetivo de cambiar de ciclo financiero es para ti.

Cero Culpa

Antes de abordar este objetivo, me veo obligado a advertirte sobre la importancia de ahuyentar la tentación de sentirte culpable o de auto-flagelarte por tu situación actual, sin importar cuál sea esta.

Debes entender, en cambio, que el estado actual de las cosas es consecuencia de una brecha de conocimiento que hemos tenido la gran mayoría de los dominicanos y las dominicanas, por no decir de los latinoamericanos en general, ya que no nos enseñaron a gestionar un movimiento financiero que permita que nuestro ingreso activo se convierta, sin sacrificar nuestro bienestar, en generador de riqueza y no en fuente de acumulación de déficits y resacas financieras.

Decisión y ajuste de expectativas

El cambio de ciclo financiero es un proceso, no un resultado instantáneo; que comienza con una decisión y un compromiso. No tienes que esperar un ingreso extraordinario para “limpiar” y comenzar de nuevo. La buena noticia es que esta decisión es la más rentable que puedes tomar en tu vida. ¿Quieres cambiar tu ciclo financiero? ¿Estás motivado? Si lo estás, no tendrás ningún proble ma en seguir el mapa que presentamos aquí

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Lo primero: Observar

Para tomar las riendas de tu movimiento financiero, lo primero que toca hacer es observarlo. La razón para ello es sencilla: fue precisamente la ausencia de atención a la dinámica del flujo de caja, y las decisiones de consumo e inversión tomadas sin sincronía con el mismo, las que causaron tu situación financiera actual. Lo sensato es, por tanto, vencer el impulso de tomar medidas drásticas inmediatas y dedicar unas cuantas semanas a la observación del ritmo del flujo de caja, de forma que las acciones se ajusten a nuestra situación particular. ¿Qué debemos observar? Lo primero es determinar, a partir de un registro detallado, el costo básico recurrente de nuestra comunidad familiar. Este costo básico se compone de los gastos ordinarios en alimentación, transporte, salud, educación, higiene, ocio, así como cualquier otra partida que sea usual en el movimiento financiero comunitario.

El cálculo del costo básico excluye los pagos por préstamos, sean hipotecarios o de otra índole. Aunque sean recurrentes, estos compromisos financieros asumidos corresponden a decisiones que probablemente se tomaron en un contexto no gestionado.

Separar las cuotas de los préstamos del costo básico, permite, además, que nos planteemos escenarios de higienización que incluyan reestructuraciones de financiamientos, o bien de “resacas” que arrastramos del pasado

Lo segundo: comprender

La experiencia muestra que el conocimiento de este costo básico es, en sí mismo, un avance importante en el proceso de ordenamiento financiero. Típicamente, hasta que no realizamos esta observación de la realidad, no sabemos con cuánto contamos, ni estamos sensibilizados para diferenciar en nuestros egresos los costos básicos de otros compromisos financieros. Este conocimiento nos permitirá, además, cuantificar la diferencia entre nuestros ingresos activos ordinarios y el costo básico. El tamaño de esta diferencia – y cuánto de la misma tenemos “ocupada” en consumos que no son básicos, o con obligaciones financieras contraídas en el pasado – determinará nuestros próximos pasos.

¡Ahora sí! Cambiando de ciclo financiero

Una vez cuantificado y comprendido nuestro movimiento financiero, ya podemos trazar el mapa para la higienización. Si el excedente entre el ingreso regular y el costo básico está “ocupado” por compromisos financieros – o resacas – que no dejan espacio para el ahorro y la creación de riqueza, entonces el mapa es claro. La higiene financiera se alcanzará cuando logremos liberar una porción apreciable de ese excedente, de forma que podamos dedicarlo a la acumulación de bolsones de liquidez que regularán las fluctuaciones en nuestro flujo de caja.

El cambio de ciclo financiero resulta cuando asimilamos esta realidad y la aplicamos a nuestra situación actual. Es muy importante que estemos dispuestos a asumir las pérdidas o las ganancias que arrastramos por decisiones que tomamos en ciclos anteriores. Este proceso mental es vital para lograr el cambio de ciclo. Enfocarnos en nuestros objetivos de vida, ignorando presiones sociales y aspiraciones poco realistas, puede hacernos más fáciles este tránsito

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Bien querer… bien consumir

La higiene financiera tiene también aspectos cualitativos. Es frecuente que experimentemos el impulso de consumo, bien sea por encima de nuestras posibilidades, o fuera de tiempo. En ambos casos, la sensibilización y la observación, así como la confrontación con la cantidad real de excedentes que podemos generar en un tiempo determinado, ayudan a racionalizar estos deseos amplificados.

Querer lo que puedo, cuando puedo, también es higiene. Desde luego, construir los hábitos que sostienen la higiene requiere paciencia y persistencia. Pero el premio, la autonomía financiera, bien vale la pena.

SmartCoach

http://smartcoach.com.do/un-mapa-para-cambiar-tu-ciclo-financiero/

Gestiona recursos, no sólo dinero

recursosCristian Burgos C. y Paulo Herrera M.

info@smartcoach.com.do

 

En algún momento de la evolución de las sociedades humanas, el dinero se convirtió – al menos en nuestras mentes – en un recurso en sí mismo. Tal vez por su capacidad para convertirse en muchas cosas – no en todas – percibimos al dinero como si fuera más de lo que es: un instrumento para medir valor y almacenar riqueza.

En verdad, el dinero no es un recurso.  Es, si acaso, una promesa para acceder a recursos.  Para que se entienda mejor: no puedes comerte un billete de cien pesos, ni puedes montarte en él para ir de un lugar a otro; pero puedes comprar alimentos y pagar tu transportación con él.

Esta distinción, en apariencia sutil, tiene grandes implicaciones.

¿Qué pasa con los recursos cuando los equiparamos automáticamente al dinero?  Que tendemos a perder la sensibilidad respecto de su verdadero valor.  Y, de manera también automática, tenderemos a desperdiciarlos, pues mediremos sólo su costo y no su cantidad.

En otras palabras, gestionar sólo el dinero, y no los recursos, equivale a perseguir la sombra y no al sujeto que la provoca.

En nuestra confusión, hemos llegado incluso a monetizar el ahorro.  Pretendemos ahorrar dinero, y eso está bien.  Pero nos olvidamos de ahorrar recursos, esto es: alimentos, combustible, energía, tiempo, etc.

Al ahorrar recursos, todo es beneficio: reducimos impactos físicos reales – ambientales, sociales – y el ahorro de dinero deja de percibirse como una faena pesada y se convierte en una consecuencia natural.

 

Un ejemplo práctico

Probablemente la mayoría de las personas tiene una idea de cuánto dinero gasta en combustible en un mes, o cuánto gasta en el supermercado cada quincena.  Sin embargo, pocas personas están conscientes de lo verdaderamente importante: cuántos kilómetros recorren en su vehículo y cuántos galones de combustible necesitan para ello; o bien, cómo salen los alimentos de la despensa después que llegan del supermercado.

¿Cómo jubilarse a los 30 años?

Anahí Aradas

BBC Mundo

Para nuestros padres y abuelos, jubilarse era ese premio anhelado tras más de 30 años de esfuerzo, madrugones y duro trabajo, pero hoy en día hay jóvenes que prefieren tomar un atajo y directamente jubilarse a los 30.

Jubilarse tan joven puede parecer una hazaña épica, sólo alcanzable para hijos de ricos que viven de la renta o para aquellos bendecidos por un premio millonario en la lotería.

Pero lejos de ser así, algunos de los que lo lograron nos ofrecen sus consejos para, como ellos, poder decir adiós a la oficina antes de que la vejez nos atrape y no podamos disfrutar plenamente de nuestra libertad.

Ahorra y cuanto antes mejor

El canadiense Pete y su esposa son un caso famoso de jóvenes que lograron retirarse a los 30 años gracias en parte a que empezaron a preocuparse por su jubilación desde los 20.

Pete, quien nunca da su apellido para proteger a su familia, ahorró junto a su esposa gran parte de lo que ganaron durante una década trabajando en el sector de la informática. Y a sus 39 años, se jacta de vivir de lo ahorrado gracias a llevar una vida austera.

“La filosofía es gastar menos dinero, no importa cuanto ganes, hay que sustituir las actividades que requieren gastar dinero, como ir en auto al trabajo en lugar de ir en bicicleta”, explicó Pete a BBC Mundo.

“Cocina tu propia comida en lugar de salir a un restaurante cada semana, que la naturaleza sea tu lugar de recreo en lugar de viajar a atracciones turísticas artificiales, deja la televisión y usa tu tiempo para aprender nuevas cosas y lleva una vida simple en lugar de una compleja”, aconseja.

Para gastar menos en el supermercado, Pete y su mujer compraban menos carne, evitaban los alimentos empaquetados y compraban en lo posible cantidades al por mayor.

Pete puede disfrutar de la infancia de su hijo gracias a su temprana jubilación.

Sacarse la hipoteca de encima

Siguiendo estos pasos él y su mujer calculan que se ahorraron US$300.000 en una década sólo por no andar en auto, y unos US$75.000 por no ir a restaurantes todo el tiempo.

Un dinero, que decidieron invertir en pagar antes su hipoteca, ahorrar e invertir en bolsa, lo que hoy permite a su familia vivir en Colorado, Estados Unidos, gracias a la renta y a los intereses que generan sus ahorros.

Pete es conocido por su blog MoneyMoustache, donde da consejos sobre cómo alcanzar, sin importar la edad, la ansiada “independencia financiera”.

Asegura que le escriben seguidores que se retiraron en sus 30 en todo el mundo, incluyendo países como España, Portugal, Brasil, México o Puerto Rico.

Jubilación temporal

Pero no hay que ser un informático con abultado salario para jubilarse a los 30. Hay unos que optan por una jubilación “temporal”.

En Reino Unido, el periodista deportivo Ed Hawkins decidió que no tenía sentido invertir los mejores años de su vida en una oficina y pensó que eso sería mejor hacerlo más adelante.

A los 33, dejó su trabajo de periodista y se mudó con su esposa al sur de Francia, y pudo hacerlo siguiendo también la regla del estricto ahorro.

“Trabajé duro desde los 18 y logré comprar una propiedad. Alquilé mi apartamento de Londres y vivo del dinero que me da”, dijo a la BBC.

Dinero que por el momento es más que suficiente para sobrevivir en un pueblo del sur de Francia. Su carrera periodista, dice, ya la retomará en sus 50.

Libre de deuda

El denominador común de estos casos, dice Lovaii Navlakhi, de la firma de planificación financiera Money Matters, es estar libre de deuda y con ahorros que equivalgan a 25 veces lo que uno quiere recibir durante la jubilación.

“La gente no empieza a pensar en su jubilación hasta sus 40”, dice Helen Hogan, una asesora de inversión de Sunset Financial Services en Missouri, Estados Unidos. “Pero cuanto antes empieces, mejor, por el poder de los intereses compuestos”.

Y para ahorrar, el mantra constante es ahorrar más y gastar menos.

Cuanto menos gastemos en vivienda, autos o vacaciones, más dinero tendremos disponble para quitarnos deuda de encima y ahorrar.

Pregúntense si realmente es importante tener una cuarta habitación, un auto de lujo o un paquete de televisión. Cuanto más ahorro, antes pagaremos la hipoteca, y una vez pagada, antes podrá ir este dinero a nuestros ahorros.

Pete tiene una página web, Mr Money Moustache, en que da consejos sobre cómo ahorrar.

¿Lujo de ricos?

Pero muchos se preguntarán si retirarse joven, por mucho sacrificio que se haga, no es una posibilidad exclusiva de gente viviendo en países ricos.

Pete admite que esto es “cierto en parte”.

“Como jubilarse pronto es un juego de números, es más fácil cuanto más ganas. Pero una vida más natural y simple funciona para todos: todos terminamos siendo más felices”.

Y es que Pete admite que no es que haya dejado de hacer cosas que otros considerarían “trabajo”, sino que su independencia económica le permite dedicarse a actividades que realmente quiere hacer.

Él ahora se dedica a su hobby, la carpintería, y escribe en su blog. Mientras que su mujer ha vuelto a estudiar y hace algunos voluntariados desde que se jubiló.

“Creo que es importante recordar a la gente que lo que yo propongo es llevar una vida más feliz y más natural”, señala.

“Puedes hacerlo incluso si no te jubilas, y los beneficios son inmediatos, así que no está mal probar nuevas ideas, no importa en qué estadio de la vida te encuentres”.

¿Y usted? ¿Conoce a alguien que se haya jubilado a los 30? Le invitamos a contarnos sus historias.