¿Eres generador de déficits?

Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.140402202

Sólo cuando gastamos menos de lo que ingresamos somos capaces de sostener nuestro bienestar.  Esta verdad – de Perogrullo sólo en apariencia – es ignorada olímpicamente por todos aquellos de nosotros que vivimos “en automático”; esto es, apostando a que la combinación de ingreso y crédito será suficiente para cubrir los compromisos y costos que vamos generando.

Vale decir que vivir “en automático” es un mal bastante común en nuestros días.  Implica mirar la realidad de nuestro movimiento financiero de soslayo – nunca de frente – de forma que nuestras decisiones no se basan en un análisis objetivo de nuestras posibilidades reales, sino en la vaga percepción de que nuestra capacidad de generación de ingresos permitirá solventarlas, así sea eventualmente.

De esta forma, aceptamos como normal que ocupemos la totalidad de nuestro ingreso, mezclando indistintamente consumos ordinarios con extraordinarios como si fueran lo mismo, y como si los riesgos no existieran. Incluso, desde esta frágil perspectiva, nos endeudamos alegremente en el corto y el largo plazo.

Los resultados de semejante entropía en el flujo de caja son la iliquidez y el sobreendeudamiento, así como la frustrante sensación de que el ingreso – no importa cuánto sea – nunca alcanza.  Vamos acumulando déficits hasta que un ingreso extraordinario – que debiéramos usar para construcción de riqueza – nos permite “limpiar” nuestros pecados y recomenzar el ciclo… hasta la siguiente vez.

Suena familiar, porque lo es.  ¿La alternativa?  Vivir despiertos, conscientes de cuánto costamos y de los riesgos que asumimos.

Prueba ácida

¿Cómo saber si eres generador de déficit?  La pregunta clave es la siguiente: ¿estás endeudándote para cubrir el costo de tu bienestar ordinario?  Para responderla, debes aislar el costo de los factores ordinarios de tu bienestar – alimentación, transporte, techo, servicios básicos, ocio ordinario – de los factores extraordinarios.  Si tu respuesta sincera es sí, entonces debes realizar un ajuste en tu movimiento ordinario de vida.

 

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