Incógnitas sobre la reducción de la pobreza

25/02/2015 12:00 AM – Pavel Isa Contreras

Conversatorio

El gobierno acaba de revelar las estimaciones de la evolución de la pobreza monetaria con datos hasta septiembre de 2014. Como en el pasado reciente, los resultados del informe del Ministerio de Economía sorprenden y confirman los que había ofrecido meses atrás con datos hasta abril de ese año.

Según las nuevas cifras, entre septiembre de 2013 y septiembre de 2014, la proporción de hogares con ingresos de pobreza se redujo desde 41.8% hasta 35.5%. Algo similar indicó que había pasado desde marzo de 2013 hasta marzo de 2014. Cabe recordar que estos datos se obtienen comparando los ingresos de los hogares con el costo de una canasta básica de bienes y servicios, y no se refiere a la población que vive en condiciones de pobreza como habitar una casa con piso de tierra o no tener servicio de agua dentro de la vivienda.

Los primeros resultados ofrecidos el año pasado y que indicaron una sorpresiva y significativa reducción de la pobreza fueron recibidos con escepticismo. Sin embargo, el esfuerzo analítico que hicieron los colegas del Ministerio para explicarlos y discutirlos, junto a estas nuevas estimaciones que reiteran los hallazgos anteriores, obligan a pensar con más detenimiento el fenómeno.
Hay quienes, de entrada, descartarían esos datos porque no coinciden con las percepciones generales de la población, y porque con demasiada frecuencia el discurso del triunfalismo económico ha abusado de las cifras. Las dudas son muy entendibles, pero para ser justos hay que recordar que ha sido ese mismo ministerio y su equipo técnico el que, por varios años, había venido ofreciendo resultados que revelaban que la pobreza cedía poco.

Además de reiterar que en apenas un año la pobreza de ingresos se redujo notablemente, otros elementos llaman la atención y levantan muchas preguntas. Uno de ellos es que, distinto a los resultados anteriores, la pobreza no sólo se redujo en las zonas rurales, sino también en las urbanas. Pero, ¿qué elementos hay, tanto en las zonas urbanas como en las rurales, que permitan explicar satisfactoriamente una reducción de la pobreza de ingresos de esa magnitud? El año pasado el Ministerio sugirió que la responsabilidad pudo haberla tenido la nueva política de apoyo a iniciativas de pequeños productores rurales. Pero esa explicación no parece suficientemente robusta en especial porque el alcance de las intervenciones es limitado.

Mientras tanto, ¿qué ha pasado en las zonas urbanas que haya sucedido algo parecido? Tampoco parece haber una explicación clara. Algunos pudieran argüir que los programas de crédito y de apoyo a las microempresas han influido en ello, pero la verdad es que tampoco parecen ser tan grandes como para reducir en varios puntos porcentuales la incidencia de la pobreza.

Además, los datos del empleo tampoco respaldan una mejora en el bienestar general en el nivel que lo indicarían las estimaciones de pobreza. Los empleos que se están creando siguen siendo insuficientes y precarios.

Otra explicación pudiera ser que aunque un número inusualmente grande de hogares incrementó su ingreso sólo lo suficiente como para dejar de ser pobre de acuerdo a la definición, en lo fundamental poco cambió, y que en cualquier momento esa población puede retornar a la pobreza. Sin embargo, el informe del Ministerio indica algo distinto: que la población con ingreso de pobreza se redujo en más de 560 mil, que la población en estrato de clase media, es decir, alejada de la pobreza, creció en más de 570 mil, y que la población vulnerable, o sea, aquella no pobre, pero muy cerca de serlo, se incrementó en casi 290 mil, mucho menos que el aumento de la clase media.

Otra vez, los resultados son sorprendentes y de difícil explicación. ¿Qué está detrás de esos datos? ¿Qué con sólo unos pocos pero positivos cambios se puede lograr mucho? ¿Se trata de cambios frágiles y temporales como por ejemplo hasta que se terminen las escuelas en las zonas rurales? ¿Cómo es posible que esté ocurriendo esto mientras dos tercios de la población cree que la economía va mal o muy mal, el 52% cree que su situación económica no es buena, y el 86% piensa que los pobres tienen muy poca o ninguna posibilidad de salir, de dejar de serlo?

Estas preguntas merecen el esfuerzo de tratar de responderlas.

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Mi coche no es mi coche

1423858218_910061_19741200_fotograma_2Más de 33.000 personas utilizan el coche compartido en las ciudades españolas. Su uso reduce los problemas de tráfico y polución

Ira, impotencia o estrés. Estos son algunos sentimientos que afloran mientras se conduce en una gran ciudad. Tiempo perdido, multas o accidentes, algunas de sus consecuencias. Los problemas de saturación y polución están haciendo que moverse en coche por los centros urbanos se vuelva cada vez más complejo. Un problema porque, en algunos momentos, las personas necesitan un vehículo. ¿Es posible tener un coche sin poseerlo?

Cada vez que Lisandro Santiago acude a ver a sus amigos al volante de un automóvil le acucian con la misma pregunta: “¿Cuándo te has comprado un coche?”, cuestionan con extrañeza. En ese momento, Santiago, diseñador web de 31 años que vive en Madrid, explica que es usuario de car sharing urbano (coche compartido). Un servicio que seduce a más de 33.000 personas que utilizan uno de los 470 vehículos que existen de este tipo en España, según la Asociación Española de Car Sharing (AECarSharing).

Compartir es vivir

“Lo utilizo unas dos veces por semana”, cuenta Santiago mientras toma un café y juguetea con el móvil en la mano; está reservando un coche en el garaje de Bluemove. Esta compañía, junto con Avancar,Respiro, Cochele y ClickCar, es una de las principales empresas de car sharing del país. Un modelo de negocio que, aunque se basa en la economía colaborativa, se diferencia de Blablacar o de la polémica Uber; ofrece vehículos para realizar trayectos cotidianos. “Mucha gente no necesita el coche todos los días”, cuenta Gabriel H. Beaumont, fundador de Bluemove, que arrancó en 2010 y posee 70 puntos de recogida en la capital; Avancar ofrece otros 60.

No han pasado ni 15 minutos y Santiago está en un parking del centro abriendo con su tarjeta de socio un coche con un conejito azul serigrafiado en su lateral. “La empresa te asegura la disponibilidad”, cuenta poco antes de arrancar el motor. “Me organizo, concentro todas las reuniones con mis clientes y después reservo el coche”, continúa. Los clientes de Santiago se distribuyen por Madrid y alrededores. Solo usa el coche para visitar a los más alejados. El resto del tiempo, combina diversos transportes. “Avanzamos hacia un modelo intermodal”, apunta Martin Kagerbauer, investigador del Panel de Movilidad de Alemania, donde el coche compartido convence a más de un millón de personas

El mantenimiento de un coche ronda los 3.000 euros anuales

Santiago no siempre ha hecho esto. Como mucha gente, tuvo un coche: “Luego fui a vivir una temporada cerca de Berlín y probé el car sharing. Cuando regresé a España, no lo dudé”, relata el diseñador web. La mitad de los trayectos que se realizan en coche en Europa implica conducir cinco kilómetros o menos, según datos de la Comisión Europea. Valorando esta realidad, muchos ciudadanos han empezado a reflexionar sobre su manera de moverse. “Gracias a la crisis valoramos la diferencia entre poseer y utilizar. El paradigma de la propiedad, muy arraigado en España, se ha roto”, dice Ignasi Fàbregas, gerente de Avancar, que asegura que en los últimos cinco años la empresa no ha parado de crecer. Beaumont, por su parte, desglosa la evolución de Bluemove: 200 coches, tres ciudades (Madrid, Sevilla y un piloto en Málaga) y 20.000 bluemovers, “usuarios activos, unos 10.000”, apunta. “El cambio de los patrones de movilidad es lento”, añade.

El coche es caro. Aparte de la gasolina, mantenerlo requiere una inversión de unos 2.000 euros anuales, según un estudio del Instituto para el Ahorro y la Diversificación Energética. “Los costes fijos son muy altos frente a unos variables bajos. De ahí que conducir parezca barato”, analiza Pau Noy, presidente de la Fundación Movilidad Sostenible y Segura y parte de la junta directiva de la AECarSharing. Santiago hace sus cálculos al volante: “Gasto unos 40 euros al mes en coche. En total, 500 al año”. Los coches compartidos se pagan por hora (desde dos euros la fracción más una tasa por kilómetro de entre 0,16 y 0,25 euros, gasolina incluida). “La primera vez que lo utilicé pensé que solo se abonaba por tiempo”, se queja una usuaria. “Pagué bastante más de lo que esperaba”.

Gabriel H. Beaumont, socio fundador de la empresa de ‘car sharing’ Bluemove. /CLAUDIO ÁLVAREZ

“Si esto se fomentara más no solo se mejoraría el aparcamiento o la circulación sino que también se reduciría la contaminación”, dice Santiago poco antes de su primera reunión. Vive en una ciudad, Madrid, con graves problemas de polución y donde, a partir de marzo, los días con altas cotas de contaminantes se cerrará el centro a los automóviles. “El car sharingforma parte del Plan de Calidad del aire y fomenta un nueva cultura de automóvil”, dice Elisa Barahona, directora general de sostenibilidad y movilidad del Ayuntamiento de Madrid. “Está en el Plan de Movilidad Urbana”, responden desde el Consistorio de Barcelona. A pesar de esos guiños, los defensores del coche compartido se quejan del escaso apoyo político en España. “París, Berlín o Londres contemplan el car sharing en sus política; se trata un servicio de interés general”, opina Pau Noy, que defiende la aprobación de un Plan Nacional de fomento de su uso.

En 2020 habrá en todo el mundo 15 millones de usuarios de ‘car sharing’

En 2020 se estima que habrá en el mundo más de 15 millones de conductores que comparten, según un estudio de la consultoría británica Frost & Sullivan. “Cada coche compartido es utilizado por una media de entre 30 y 60 conductores por lo que supone una racionalización de los vehículos con implicaciones socioeconómicas y ambientales”, añade Noy. A pesar de ello, los fabricantes de coches no estan preocupados. “Cambian los modos, pero las necesidades de moverse aumentan. El car sharing no conlleva un descenso de ventas”, dicen desde la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles.

Para Santiago todo es positivo. Tanto que publicita el car sharingcada vez que lo usa. “Me preguntan en los semáforos y ya tengo dos amigos inscritos”, dice. Poco antes de devolver el vehículo en el parking donde lo recogió, recuerda ese día que, nada más arrancar el coche, comenzó a sonar Fito y los Fitipaldis. “El cd no era mío”. “Lo escuché y lo dejé allí. La buena música, como el coche, también se comparte”.

 

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La deuda en la psique de los alemanes

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Alemania es la cuarta economía más grande del mundo, el corazón de la eurozona y el guardián de la disciplina financiera. Teniendo eso en cuenta, cuando se trata de dinero -y particularmente deuda-, ¿qué motiva a los alemanes?

La elección de un gobierno de izquierda en Grecia bajo la promesa de reducir la montaña de deudas del país ha provocado un punto muerto con la potencia económica de Europa. Y ha puesto en el centro del escenario la actitud ultraconservadora alemana.

Marcel Fratzscher
Fratzscher le explicó a la BBC cuán profundas son las raíces de la aversión alemana a la deuda.

La extrema aversión a la deuda que tienen los alemanes tiene raíces profundas en el idioma mismo, apunta Marcel Fratzscher, director del Instituto de Investigación Económica de Alemania.

“La palabra en alemán para ‘deuda’ -‘schuld‘- es la misma que para ‘culpa'”, explica. “Si uno se endeuda, ha hecho algo malo, y eso describe muy bien la actitud de los alemanes”.

El estilo alemán es “ahorre ahora, tenga después” más que “tenga ahora, pague después”, y eso es cierto incluso para las nuevas generaciones.

En las calles de Berlín, jóvenes alemanes le contaron a la BBC qué harían si se ganaran un millón de euros. ¿Comprar un auto nuevo o ropa… quizás irse de vacaciones? “Lo ahorraría para cuando lo necesite”, fue la respuesta típica.

El hábito de ahorrar dinero es clave para entender otra característica de los alemanes: el miedo a la inflación.

Que no se salga de las manos

El sentido común dice que esto se debe a las cicatrices que quedaron por la hiperinflación de los años 20, cuando el tipo de cambio se descontroló: un dólar pasó de valer cuatro marcos a cuatro billones.

Cometa hecha de marcos
La hiperinflación fue tan bárbara que los billetes servían más para hacer una cometa que para comprarla.

Puede que queden algunos ecos de ese período. No obstante, eso ocurrió hace casi 90 años, y los alemanes ya lo dejaron atrás.

La razón real es el amor de los alemanes por el ahorro.

La inflación es enemiga de los ahorradores.

Por ello, para una nación llena de ellos, la idea de bajar las tasas de interés e imprimir dinero presenta una amenaza doble: reduce la tasa de interés que recibes por tus ahorros y cualquier inflación futura implica que esos mismos ahorros permiten comprar menos.

Las buenas noticias para Alemania es que la inflación no ha llegado y, aunque las tasas de interés son bajas, la debilidad relativa del euro ha mantenido los precios de las exportaciones -como carros y maquinaria- competitivos.

Y que quede en familia

Efectivamente, el éxito en educación, ingeniería y exportación es fuente de orgullo considerable en Alemania.

Los economistas le acreditan al milagro económico de la posguerra -o “Wirtschaftswunder”- el haber establecido unos principios cruciales e imbricados.

Estos son evidentes en la fábrica de motores electrónicos de la familia Menzel en Berlín.

Mathis Menzel y abuelo
La fábrica de Menzel es lo que se conoce como Mittelstand. Dos tercios de la fuerza laboral de Alemania está empleada en este tipo de empresas pequeñas o medianas que son propiedad de una familia.

Mathis Menzel, empezó a trabajar ahí cuando era niño. Ahora, en sus 30s, maneja la compañía que fundó su abuelo en 1927.

Thomas Dobratz, el supervisor del taller de la fábrica, empezó a trabajar ahí hace un cuarto de siglo.

Ese tipo de largas relaciones familiares entre las fábricas y quienes trabajan en ellas es común en el mundo industrial alemán, dice Menzel.

Es muy común que la gente pase toda su vida laboral en la misma firma, señala, lo que permite que tanto las habilidades como la lealtad se desarrollen.

Y esa lealtad es mutua. Buenos salarios -entre US$45.000 y US$70.000 al año promedio en una fábrica- mantienen a los empleados de Menzel leales a su compañía. A su vez, las calificaciones y experiencia de esos empleados mantienen a Menzel leal a ellos.

Incluso si pudiera contratar trabajadores por menos dinero en otros países, le dice a la BBC, no está tentado a hacerlo.

Menzel está convencido que eso pondría en riesgo la calidad de sus productos, y hay gran demanda por calidad; eso es una de las razones por las que las exportaciones representan un impresionante 50% del PIB alemán.

Hay que sacrificarse

La decisión de no subcontratar su fuerza de trabajo es un rechazo firme a la seducción de la ganancia financiera a corto plazo. Y esa manera de pensar ofrece otra pista sobre los principios que le han servido bien tanto a la fábrica de Menzel como a la economía alemana en general.

Menzel piensa que el hecho de que su compañía es una empresa familiar -como muchas de las firmas “mittelstand” (medianas) alemanas- significa que no está obligado a complacer las demandas cortoplacistas de accionistas.

Le permite pensar en términos de décadas, no cuartos de año financiero, señala.

Sin embargo, no todo es un lecho de rosas para los trabajadores alemanes.

La caída del Muro de Berlín trajo alegría, pero también un gran desafío económico.

Tras la reunificación en 1990, Alemania decidió que el tipo cambiario sería de un marco de la República Democrática Alemana por uno de la República Federal de Alemania.

Políticamente, probablemente fue una solución diplomática.

No obstante, casi de un día al otro, los empleados de las improductivas fábricas manejadas por el Estado de Alemania Oriental se tornaron demasiado costosos de mantener. Su productividad iba rezagada respecto a sus pares occidentales, las plantas perdieron contratos y pronto cerraron.

Eso frenó el crecimiento hasta que el canciller Gerhard Schroeder introdujo grandes cortes a los salarios, beneficios y servicios sociales hace 10 años.

Con ello, surgió el empleado pobre, cuyo salario no es suficiente para pagar por el costo de la vida.

¿Pero olvidar?

Esto último también ayuda a explicar la impaciencia alemana con otros países europeos; notoriamente en este momento, Grecia. Muchos alemanes sienten que si ellos han tenido que sacrificarse para alcanzar sus metas políticas, por qué otros no lo hacen.

“Tuvimos que soportar el costo de la reunificación, que ejerció mucha presión sobre nuestra economía, y lo hicimos solos”, declara ante los micrófonos de la BBC Stefan Schneider, economista en jefe del Deutsche Bank.

“Yo creo que eso podría explicar por qué la paciencia de los alemanes es limitada cuando dicen que otros países están arrastrando sus pies con la reforma”.

Pero otros dirían que los alemanes tienen una memoria muy corta cuando se trata de perdonar deudas. El “milagro” alemán de la posguerra quizás nunca habría sucedido de no ser porque a Alemania le perdonaron la mitad de su deuda en 1953.

Uno de los que no lo olvidan es Yannis Varofakis, el ministro de Finanzas de Grecia, quien recientemente dijo: “Nadie entiende la posición griega tan bien como los alemanes”.

Está por verse cuán cierto es.

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Datos curiosos

Alrededor el

80%

de las transacciones en Alemania se hacen en efectivo, la forma dominante de pago, incluso para transacciones grandes

Educación Financiera

4 4448 edit.jpgPara avanzar en la bancarización a través de la cultura financiera, asesoría personalizada y productos de ahorro y crédito

Santiago, R.D.- Dando continuidad al programa Preserva, en el marco de un acuerdo firmado entre Banreservas y el centro de emprendimiento de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, PUCMM Emprende, se realizó el primer taller para el período 2-2014-2015 dirigido a estudiantes de la carrera de Administración de Empresa.

Raquel Burgos, docente de la asignatura Matemáticas Financieras y asesora del centro de emprendimiento, ofreció las palabras de bienvenida enfatizando la importancia de desarrollar competencias para el buen uso de las finanzas personales.

La capacitación fue impartida por Cristian Burgos, asesor financiero de la firma Smart Coach, con la finalidad de ofrecer al participante técnicas y herramientas para establecer objetivos, trazar un plan de acción ejecutable y aprender a administrar adecuadamente sus finanzas o mejorar sus habilidades como inversionista.

La actividad formativa se realizó el miércoles 11 de febrero en la Sala de Conferencias de la Biblioteca, PUCMM, Campus Santiago.

 

Articulo original: http://www.pucmm.edu.do/noticias/Lists/Posts/Post.aspx?ID=276

El ocio también debe ser sostenible

concediuCristian Burgos C. y Paulo Herrera M.

 

Sin cierto grado de cultura financiera, nuestras decisiones respecto de cuándo, cómo y con cuántos recursos sucede nuestro espacio de ocio pueden verse fácilmente distorsionadas.

Ciertamente, es muy común que la decisión del ocio – igual que muchas otras decisiones de nuestra vida – esté directamente vinculada al ingreso.  Esta codependencia entre nuestro movimiento y el ingreso constituye la marca de fábrica de la carencia de cultura financiera.

Para saber si éste es su caso, hágase estas preguntas.  ¿Tiene lugar el ocio sólo cuando existen recursos a la mano para costear determinado estándar de ocio?  En otras palabras, ¿si no hay dinero no hay ocio?

Por otro lado, ¿sube de manera automática el precio del ocio que consumimos cuando disponemos recursos para costearlo?  Dicho de otra forma, si hay dinero, ¿tendemos a “tirar la casa por la ventana”, precisamente porque tenemos el dinero?

Desde la perspectiva de la cultura financiera, el ocio debe abordarse como una necesidad básica en nuestras vidas, por lo que su ocurrencia no debe depender de la disponibilidad de tal o cual cantidad de dinero.  Esto quiere decir que el ocio en la comunidad debe suceder de manera regular, con la motivación – consciente y gestionada – de generar los espacios de esparcimiento que necesitan nuestras mentes y nuestros cuerpos.

Haya mucho o poco dinero, el ocio debe suceder.  Más que el dinero, la clave de las decisiones respecto del ocio que consumimos es que cumpla con su función reparadora.

 

Ni nada ni demasiado

Las distorsiones viven en los extremos.  Negarnos completamente el ocio – por una sensación de carestía que podamos experimentar en un momento dado – puede ser tan dañino como amplificarlo demasiado, aun cuando podamos costearlo.  En el primer caso, nos castigamos sin sentido.  En el segundo, el exceso – en tiempo o en dinero – en el ocio puede alejarnos – o convertirse en un escape – de nuestra realidad.

Parejas de hoy, conferencia para la familia

2-SON-MAS-QUE-1-PAREJAS-DE-HOYComo regalo de agradecimiento por el Mes del Amor, el Club Suscriptores del periódico HOY realizará el próximo 26 de este mes, a las 4:00 de la tarde, la conferencia titulada “Parejas de Hoy”, dirigida a todos sus miembros.

Dicha conferencia tendrá con disertantes a las psicólogas Ana y Claudia Simó, la primera terapeuta sexual y la segunda, coach de familia, así como el experto en cultura y planificación de finanzas Christian Burgos, quienes visitaron la redacción de ¡Vivir! para hablar respecto de los temas que tratarán enfocados en la vida de parejas.

Según explicaron brevemente, en la conferencia, dedicada a la familia, brindarán importantes consejos sobre cómo lograr una relación equilibrada, tanto emocional como financieramente.

Dicha conferencia contará además con un show artístico y de humor a cargo de Frank Ceara y Carlos Sánchez, quienes durante y en los intermedios amenizarán la velada con sus canciones y chistes.

“Parejas de Hoy” está dirigida a todos los miembros del Club de Suscriptores, quienes pueden participar llamando al teléfono 809-565-5582 extensión 481. Durante seis horas los participantes tendrán la oportunidad de obtener interesantes conocimientos de las ponencias tituladas: “Las finanzas y la pareja”, a cargo del experto en Finanzas Christian Burgos; “El sexo y la pareja”, disertación a cargo de la psicóloga y terapeuta familia y de pareja Ana Simó, y “Los hijos, el trabajo y la pareja”, tema que tratará la psicóloga y “coach” familiar Claudia Simó.

Será una tarde-noche espectacular, ya que además de los conocimientos, música y chistes, los participantes disfrutarán de una exquisita cena motivada en el amor, preparada por el chef ejecutivo del hotel, Cristian Shinya, quien se propone agradar sus paladares. La actividad se desarrollará en el salón Las Américas A y B del hotel Crowne Plaza en la avenida George Washington (Malecón de Santo Domingo).

Temas a debatir en la conferencia. Burgos se enfocará en las herramientas y técnicas para vivir holgadamente, con los temas “dinero y pareja”.

Hablará sobre la importancia del ahorro y lo fundamental de dar prioridad a las necesidades elementales para vivir, tales como salud, alimentación y educación en una familia, y dejar las superfluas para un segundo lugar, hablará de asuntos como vivir de los ahorros y no de los ingresos… identificación de las prioridades, protocolo de bienestar…

Por su parte, la experta en sexualidad traerá una serie de consejos para llevar satisfactoriamente una relación de pareja basada tanto en el sexo como en la comprensión, la confianza y la libertad; cómo seguir siendo pareja cuando se está en una etapa de “sofocamiento”, cuando no se dice qué se quiere, qué gusta y qué no, tratará sobre la importancia de decir su estado de ánimo, “cómo me siento con tal o cual cosa”, cuando hay decepciones o desmotivación.

En tanto que la psicóloga y coach de vida y familia Claudia Simó tratará sobre el papel con los hijos y los padres. Cómo seguir siendo una buena pareja aún después que llegan los hijos, cómo criarlos para que sean hombres y mujeres de bien en el futuro, dejar de dirigirlos en base a “la cultura del allante”, forjarlos conscientes de la realidad existente de las cosas, no en base a una “envoltura”, enfocarlos en el ser, no en los recursos existentes; hablará sobre la organización y muchos otros aspectos de interés…

Miles de jóvenes latinoamericanos dejan la oficina por el campo

1423001134_529015_1423001386_noticia_normalA pocos kilómetros de una de las playas más populares para los jóvenes de América Latina, un grupo de veinteañeros vive alejado de las discotecas, el surf y el bronceado. A pesar de eso, tienen buenos ingresos, manejan sus propios negocios y no sufren el estrés de las grandes ciudades.

Nacieron en estas tierras y –al contrario que sus padres, para quienes el campo fue un destino fatal- estos jóvenes encontraron en la agricultura una verdadera vocación. Y lo que es mejor, una oportunidad de labrarse un futuro profesional a largo plazo, a pesar de la intensa carga de trabajo.

“Todo es más relajado, empezando por la ropa que usamos” dice Jilson Vargas, de 25 años. En algún momento tuvo un trabajo de oficina, pero tardaba media hora para ir y otra media hora para regresar por un camino de tierra. “¡Vestido de saco y corbata!”, apunta.

La vida le cambió completamente cuando el grupo de jóvenes rurales que participa Jilson finalmente fue capaz de comprar máquinas para darle vida a la producción de mimbre, que se utiliza en la fabricación de cestas y muebles.

Ni él ni su esposa Thaise tienen ganas de irse de este lugar, que está, por cierto, conectado a la red celular del país. Ellos saben que son protagonistas de una nueva tendencia que parece ir a contramano de lo que pasa en la región y el país, donde el 80% de la población vive en las ciudades.

Al mismo tiempo, la pareja asume que es cada vez más necesario alentar a los jóvenes a permanecer en el campo. Después de todo, depende de ellos – y sus hijos – cuidar de la producción de materias primas agrícolas utilizadas en todas las industrias.

Actualmente, 3 de cada 10 latinoamericanos dependen de la tierra para sobrevivir. En países como México y Perú, se estima que el 20% de los jóvenes trabajan en el campo. En Brasil, más de una cuarta parte de la población rural (8 millones) tiene entre 15 y 29 años.

El sueño de los millennials

También está en manos de los más jóvenes producir alimentos suficientes para alimentar a 9 mil millones de bocas en 2050. Se trata de un enorme desafío, para el cual Josimar Sordi, de 23 años, está feliz de contribuir.

Incluso antes de graduarse en zootecnia, ya ha tenido la oportunidad durante casi un año de manejar una pequeña planta de procesamiento de carne fundada por los Sordi y dos familias. De allí salen veinte tipos de productos hacia los mercados de la región.

“Esta fábrica fue un proyecto mío y de un primo, que murió a los 23 de la leucemia, un mes antes de realizar su sueño”, cuenta emocionado. “Trabajábamos en un frigorífico y vivíamos hablando de cómo sería nuestro negocio”, añade.

Su historia evoca una de las características presentes en las investigaciones sobre los millennials – la generación que ahora tiene entre 20 y 30 años – y el mercado de trabajo: la competitividad y el deseo de crecer rápidamente en el empleo.

Y como el propio mismo Josimar apunta con orgullo, el campo cuenta con muchas posibilidades para el joven que quiere emprender, siempre que haya las condiciones, comenzando con la infraestructura: caminos, electrificación rural, internet y la telefonía móvil.

“Si el proceso de creación de una empresa es caro y lleva mucho tiempo, los jóvenes están menos dispuestos a hacer negocios. Debemos facilitar también los procesos de certificación de productos y servicios”, apunta el economista Diego Arias del Banco Mundial, que está en frente del programa Santa Catarina Rural.

El programa, una asociación entre el Banco y el gobierno del estado, es exactamente lo que ha permitido a emprendedores como Jilson y Josimar tener un proyecto de vida en el campo. Iniciativas similares están teniendo grandes logros en lugares como Armenia, Camerún, Malawi, Senegal y Sri Lanka.

Un brindis con jugo

También los datos del Banco Mundial muestran que la inversión en la agricultura no es cara si se toman en cuenta los beneficios para los agricultores: un aumento en los ingresos asociados con esta actividad es de entre 2 y 4 veces más eficaz en la reducción de la pobreza que el crecimiento en otros sectores.

Con algunas inversiones y mucha persistencia los padres de Estevao y Leonardo Ferrari – de 23 y 21 años, respectivamente – han prosperado con sólo 3 hectáreas de tierra. Después de tratar de plantar todo, sin éxito, la familia asistió a un programa de cría de uva iniciada por la alcaldía de la ciudad en 2001.

“Para nuestro padre, era la última oportunidad de hacer algo para trabajar aquí, por lo que se apresuró a dejar la viña lista y bien cuidada”, recuerda Estevao. Los frutos se han adaptado tan bien que en tres años, la familia vendió no sólo las uvas a granel, sino también el jugo.

Desde entonces, una serie de programas (incluyendo el SC Rural) ayudó al aumento de la siembra familiar a las actuales 4.000 vides, a proteger las uvas del frío y enviar Leonardo estudiar enología en Cádiz, España. “Nuestro sueño es comenzar la producción de vino”, dice el muchacho.

Mientras se preparan, los hermanos regentan una tienda donde venden sus productos, incluyendo el jugo de uva. “Es popular entre los jóvenes y los fans de la alimentación saludable. Nuestro objetivo es hacer marketing hacia ese público”, dice Leonardo.

Y así, brindando con zumo natural – no con las bebidas típicas de las fiestas urbanas -, cambiando la vida nocturna por una vida laboral precoz, ya son muchos los brasileños que están descubriendo los placeres de vivir, trabajar y tener una profesión lejos de las grandes ciudades. “Vengan a trabajar con nosotros”, dice medio en broma Estevao en alusión a los jóvenes en busca de una buena oportunidad de trabajo.

Mariana Kaipper Ceratti es productora online del Banco Mundial

link articulo http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/03/actualidad/1423001134_529015.html