Depósitos estructurados, ¿Más rentabilidad? Y también más riesgo

Los productos complejos prometen más rentabilidad pero pueden traer en engaño

Mientras los ahorradores intentan recuperarse de los años más duros de la crisis, los bancos llevan tiempo cimentándose en la ingeniería financiera con el objetivo de ofrecer rentabilidades más elevadas para atraer clientes. ¿Cómo lo consiguen en un escenario de tipos mínimos? La respuesta está en los productos complejos, como seguros o depósitos estructurados. Pero ojo, el cliente tiene que comprender bien el producto en el que invierte, porque las participaciones preferentes, por ejemplo, de preferentes no tenían casi nada. Un depósito estructurado no es lo mismo que un depósito tradicional, y hasta puede conllevar el riesgo de perder parte de la inversión inicial.

Los depósitos estructurados, cada vez más en boga entre los pequeños ahorradores, prometen tasas de interés superiores a la oferta tradicional, aunque la rentabilidad efectiva no se puede conocer hasta el día de su vencimiento. Eso porque en realidad se trata de dos productos en uno: por una parte es un depósito clásico a renta fija —que suele ser de menor plazo—, pero también incluye otra parte a renta variable —a mayor plazo y que promete mayores beneficios—, vinculado a la evolución de un activo subyacente. Este “activo subyacente” que marca el éxito de la inversión puede ser la cotización de una acción específica, una cesta de acciones, un índice bursátil o un fondo de inversión, entre otros.

Cinco consejos antes de invertir

No inviertas en algo que no entiendas. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha declarado su intención de vetar, o por lo menos limitar al máximo, la venta de instrumentos complejos —que incluyen a los estructurados— a los pequeños ahorradores. En línea con su estrategia, establece que un producto no complejo se da solamente cuando se presentan determinadas características: el producto se debe poder reembolsar de forma frecuente y tiene que ser fácil conocer su valor; el inversor no puede perder una cantidad superior a la inversión inicial; las características del producto tienen que ser comprensibles y no puede tratarse de derivados.

Investiga si tus ahorros están garantizados al 100% en caso de quiebra. La parte a renta fija de los depósitos estructurados está protegido por el Fondo de Garantía de Depósito del Banco de España —hasta los 100.000 euros—, pero puede que la renta variable no tenga ninguna cobertura. Así, en los seguros de ahorro responde primero la entidad aseguradora y, en caso de quiebra, el Consorcio de Compensación de Seguros. Los bonos estructurados, por otra parte, solo cuentan con la cobertura de la empresa que los emite.

Averigua la liquidez de tu inversión.Investiga si puedes cancelar anticipadamente el depósito y con qué penalización.

El cupón no es el TAE. La rentabilidad de los depósitos estructurados se suele relacionar con un cupón, que no es lo mismo que el TAE, índice necesario para realizar una comparación con otros productos. Por ejemplo, un cupón del 2% para un depósito a dos años se corresponde a un interés anual del 1%. Hay que recordar que las rentabilidades se dan al vencimiento solo si se han cumplido todas las condiciones establecidas en el contrato.

Compara la rentabilidad con los bonos del Tesoro al mismo plazo. Si el diferencial es muy elevado hay que dudar sobre la seguridad de la inversión.

¿Cuánto recibirá el cliente? Las mayores ganancias se materializarán solo si se cumplen determinadas condiciones, como por ejemplo que el IBEX 35 o el Eurostoxx alcancen un cierto crecimiento. En el caso contrario, nuestra inversión se mantendrá inmóvil —como mucho se le añadirá el incremento ofrecido por la renta fija—. E incluso (aquí viene la letra pequeña), según se estipule en el contrato, incluso podríamos sufrir pérdidas. El ahorrador, según los detalles de lo que firme, puede acabar ganando más, no ganar nada o hasta perder dinero.

Distinto es si el banco quiebra: en este caso la mayor parte del capital sí estaría cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) hasta los 100.000 euros, y para el resto las entidades suelen contratar seguros. Lo mejor es también asegurarse de los detalles de estas coberturas.  Pau A. Monserrat, director editorial de iAhorro, alerta de que “los depósitos estructurados son mucho más complejos que los depósitos a plazo fijo tradicionales y nunca se deberían contratar sin el adecuado asesoramiento; además, se pueden confundir con los bonos estructurados, cuya funcionamiento es idéntico pero no gozan de la cobertura del FGD, como saben los inversores afectados por la quiebra de Lehman Brothers”.

Estos productos se han ido extendiendo en un momento en el que el tipo de interés de media se ha desplomado, hasta situarse en un mísero 0,49% en febrero para los depósitos a plazo fijo a un año. “Ofrecen más, pero en el marco actual, todo lo que esté acompañado por el apellido ‘estructurado’ no es aconsejable: se trata de productos que no solo no son para todos los ahorradores, sino tampoco para todos los inversores”, corrobora Fernando Herrero de ADICAE.

El principal problema para los pequeños ahorradores es que los depósitos estructurados tienen menor liquidez que los tradicionales, ya que la mayoría del capital es a plazo medio y no permite la cancelación anticipada. “Uno de los riesgos principales es que el cliente aguarde un ahorro por un periodo largo para que después la garantía de rentabilidad no se cumpla”, explica Antonio Gallardo, experto del portal iAhorro. En estas circunstancias, el inversor no puede disponer de sus ahorros y, sobre todo si no se cumplen las expectativas establecidas para beneficiarse de un mayor rendimiento, perderá el coste-oportunidad de haberse gastado ese dinero en un periodo anterior.

“Al final se trata de fondos garantizados disfrazados de depósitos”, continua Gallardo. “Hasta en algunos casos sería mejor invertir directamente en un fondo, que es más líquido, ya que lo sano del ahorro es tenerlo disponible para cualquier contingencia”, argumenta. Hasta la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha tenido que dar un toque y tomar medidas para que se aplique la máxima transparencia en las oficinas bancarias y no se acabe vendiendo una cosa por otra.

En febrero de 2015, los depósitos contratados por entidades no financieras alcanzaron los 1.277 millones de euros, una cifra inferior a la contabilizada en el mismo periodo de 2014 y que confirma la tendencia a la baja de este producto de ahorro, lastrado por unos intereses en mínimos. Por otro lado, los pasivos híbridos avanzaron hasta los 22.000 millones, un incremento del 22% respecto al año pasado. Esta categoría, detalla el Banco de España, agrupa todos aquellos productos compuestos por un contrato principal y un derivado financiero, cuya rentabilidad depende “por ejemplo, de la evolución del precio de una acción”.

“La denominación ‘depósito’ se ha pervertido hasta el extremo, ya que siempre ha sido sinónimo de garantía”, manifiesta Herrero. “Los productos complejos no se pueden comercializar masivamente entre los ciudadanos de a pie como se ha hecho en los últimos años. Sin olvidarnos de que estamos en una situación en la que no está claro cuál es la solvencia de la banca”, arguye.

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Mercados concentrados y defensa de la competencia

ConversatorioPor Pavel Isa Contreras

Los mercados libres y competitivos pueden ser eficaces instrumentos de apoyo a los procesos de desarrollo.

Eso significa que tienen un valor instrumental para alcanzar metas de bienestar. Permite que quienes ofrezcan se encuentren con quienes demandan, y que acuerden libérrimamente los términos del intercambio sin que alguien tenga algún poder desmedido sobre ellos, remunerando las actividades productivas, permitiendo satisfacer necesidades y creando incentivos a todo el mundo para aumentar los rendimientos.

Pero al mismo tiempo, estos mercados tienen un valor intrínseco porque son espacios para ejercer libertades, la libertad de intercambiar, que es tan importante como cualquier otra.

Como diría Amartya Sen, no hay que recurrir a la controversial idea que los mercados siempre o casi siempre dan resultados económicos buenos, es decir, a su valor instrumental, para defender su existencia. Defender la libertad implica defender los mercados libres y competitivos.

Sin embargo, con más frecuencia de lo que algunos reconocerían, los mercados no son libres ni competitivos sino que están dominados por unas pocas empresas, las cuales concentran una elevada proporción de las ventas, y logran imponer términos del intercambio sobre sus clientes que son ventajosos para ellas y perjudiciales para el resto.

El resultado de esto es altos precios, elevadas ganancias, y menor consumo y bienestar general. A esto se le conoce como mercados concentrados, en los que las empresas dominantes ejercen poder.

Los mercados concentrados suceden por al menos cuatro razones. La primera es la tecnología de producción y/o distribución, la cual hace que unas pocas empresas logren dar pleno abasto al mercado a unos costos que cualquier nuevo entrante con bajos volúmenes de venta no podría lograr. A esto se le conoce como barreras naturales o tecnológicas y les permite a las empresas imponer precios y condiciones sobre los clientes.

La segunda es lo que se conoce como barreras estratégicas, y se refiere a las prácticas anticompetitivas de las empresas que impiden que otras incursionen en los mercados.

Las más frecuentes son las políticas de precios sobre segmentos específicos de mercado, la publicidad o el control sobre los insumos. Esto hace que cualquiera que quiera entrar esté obligado a pagar enormes costos, desalentando la incursión, o simplemente no pueda entrar.

La tercera es simplemente el desempeño superior de algunas empresas, por ejemplo con innovadores productos y procesos. Esto hace que esas empresas capturen la demanda, aunque a partir de la posición dominante que le ofrece la innovación, introduzcan barreras para que otros tengan dificultades para entrar.

Una cuarta razón son las regulaciones públicas que pueden limitar el número de competidores.

Como se aprecia, muy frecuentemente los mercados concentrados se suceden de forma natural, sin que exista una intervención gubernamental que la explique.

De hecho, el rol de la política pública es garantizar que, en la medida de lo posible, los mercados funcionen de forma competitiva, evitando la concentración e impidiendo el abuso de posición dominante de las empresas. Esto significa que los Estados deben contar con instituciones que garanticen lo siguiente.

Primero, que cuando hay pocas empresas en el mercado o unas pocas explican un porcentaje muy elevado de las ventas, éstas no logren imponer precios significativamente por encima de los costos.

Eso se hace, entre otras formas, evitando que éstas logren ponerse de acuerdo para fijar precios. Segundo, que impida que se den fusiones entre empresas en un mismo mercado que eleve la concentración, o que si lo hace, garantice que ésta implicará un aumento del bienestar general a través de precios más bajos y más innovación. Y tercero, que impida y penalice las prácticas anticompetitivas que desalientan la entrada de competidores.

Los puntos anteriores no son más que los elementos básicos de lo que se conoce como políticas de defensa de la competencia. El Estado tiene la obligación del promoverlas. Para eso se promulgó la ley 42-08 y se creó Pro-Competencia.

Defender los mercados competitivos no es defender las empresas capitalistas sino a los consumidores y las empresas, generalmente más pequeñas y débiles, de prácticas empresariales naturales pero perniciosas para el bienestar general. Esa debe ser la regla general, aunque no absoluta.

La negligencia en darle todo el poder para que Pro-Competencia cumpla con su obligación es otra forma de promover la inequidad y la exclusión.

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Seis de cada diez jóvenes trabajan en la informalidad en América Latina

La OIT plantea que la región debe dar prioridad a la reforma del sistema educativo

La directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Elizabeth Tinoco. / PAOLO AGUILAR (EFE)

Unos 27 millones los jóvenes trabajan de manera irregular en América Latina y el Caribe, y “hay un potencial incremento de la informalidad en este marco de desaceleración económica en la región”, informó este miércoles Elizabeth Tinoco, la directora regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en la presentación en Lima de un nuevo estudio sobre empleo juvenil.

La OIT alertó de que seis de cada diez puestos de trabajo disponibles para jóvenes latinoamericanos tienen condiciones de informalidad, es decir, de escasa calidad, salarios bajos, sin contrato, estabilidad, protección social, ni derechos.

Tinoco señaló que la tasa de informalidad en el empleo juvenil en América Latina ha caído un par de puntos desde la última medición en 2013, “aunque la reducción se debe a la disminución de la fuerza laboral, es decir, una cantidad menor de jóvenes busca trabajo porque está desalentado, porque lo que va a ganar no es suficiente, o porque decidió volver al colegio”.

La tasa de informalidadha caído un par de puntos desde la última medición en 2013

La informalidad juvenil no agrícola llega al 55.7% en promedio en la región, aunque ésta trepa hasta el 86,4% en el sector de emprendedores jóvenes –o trabajadores por cuenta propia–. La misma condición afecta al 32% de los que trabajan en empresas formales.

Tinoco también planteó que la sociedad en América Latina debe dar prioridad a la reforma del sistema educativo, como un problema estructural en relación al empleo de calidad. Guillermo Dema, especialista regional de la OIT en empleo juvenil, precisó que los jóvenes con empleos precarios tienen en promedio 2.5 años menos de estudios que sus pares en un trabajo formal.

El informe ‘Formalizando la informalidad juvenil. Experiencias innovadoras en América Latina y el Caribe’ plantea algunas salidas al problema. “Por ejemplo, subsidios a las empresas que permitan a un joven acceder a un primer empleo formal. Hay un bucle continuo: si un joven tiene un primer empleo informal, le va a costar salir de ese sector. Y el subsidio se debe a la poca productividad del joven al principio”, anotó Dema.

Según el experto, entre los factores que contrarrestan la informalidad en algunos países figuran el que los programas laborales para esta población no sean temporales, “sino parte de las políticas públicas; que partan de un diagnóstico preciso de la situación de la juventud y que los jóvenes participen en los procesos de elaboración de los programas para ellos”.

Chile está implementando un subsidio a la pequeña empresa y al trabajador, mientras que México no solo tiene un programa de primer empleo formal para el joven, sino que viene acompañado de un incentivo para que adquiera su primera casa”, precisó Tinoco.

Por su parte, Carmen Moreno, directora de la OIT para los países andinos, planteó que un componente importante debe ser la formalización de las pequeñas empresas, “con un programa de incentivos a las microempresas de baja productividad donde se concentra la informalidad”.

La directora regional de la OIT destacó que América Latina tiene en este momento la generación más educada de su historia, y si hay frustración entre quienes no encuentran las oportunidades que merecen, estos puede traducirse en cuestionamientos al sistema y a la democracia, en particular. Además, puso énfasis en que los programas destinados al empleo juvenil no pueden apartarse de la ley, menoscabando los derechos laborales de las personas: “Deben estar en armonía con la ley general”, expresó.

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Cuanto más hablas en los descansos del trabajo, más productivo eres

Un grupo de exalumnos del MIT crea una startup para medir la comunicación entre los miembros de una empresa

El trabajador que habla en los descansos suele ser más efectivo. / GETTY IMAGES

Dos programadores trabajan en una compañía estadounidense de viajes online con cientos de empleados. Los dos comen cada día en la cafetería de la empresa. Uno se sienta en una mesa para 12 personas y el otro en una en la que solo caben cuatro. Este último es menos hablador y siempre come con los mismos compañeros, que como él, conversan poco. La tarea de ambos trabajadores consiste en completar códigos; el que come en la mesa grande siempre los resuelve más rápido. No es más brillante, solo habla con más gente y por eso es más productivo.

Este es el resultado de un análisis de la startup (empresa emergente de base tecnológica) Humanyze, desarrollada en 2011 por tres doctores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y uno deAalto University en Finlandia. La empresa se dedica a medir las interacciones entre los empleados de las compañías para detectar cada uno de los movimientos de los más eficientes: cuántas veces se levantan de su sitio, qué tono utilizan al hablar por teléfono con los clientes o en qué momentos del día hablan con otros colegas de la oficina sobre cuestiones personales o laborales. Todo queda registrado por un sensor que cuelga del cuello de los trabajadores en forma de tarjeta. Con esa información, las empresas pueden realizar pequeñas modificaciones e incrementar al menos en un 25% su productividad.

“En un primer momento puede asustar, pero nuestra intención no es invadir la intimidad de los empleados y pasar todos esos datos a sus jefes, sino detectar los patrones de comportamiento de los más productivos para ayudar a la empresa a redefinir su estrategia”, explica el mexicano Daniel Olguin, cofundador de Humanyze, en conversación telefónica desde Cambridge (Boston). Hasta la fecha, ya han probado el sistema en 12 empresas estadounidenses y tienen más de 40 clientes en el mundo, la mayoría universidades que lo usan con fines de investigación.

Tarjeta con diferentes sensores de Humanyze. / SM

Olguin, ingiero eléctrico, diseñó los primeros prototipos del hardwarede Humanyze tras finalizar un doctorado en el MIT Media Lab’s Human Dynamics Laboratory, que se basó en el estudio y desarrollo de herramientas para medir las interacciones entre personas. “Ya existía mucha literatura científica sobre la vinculación entre las relaciones sociales y la productividad, pero se basaban en encuestas. Nosotros hemos demostrado con datos y métricas reales que estas teorías eran ciertas”, asegura.

En el caso de la empresa de viajes online, cuyos propietarios prefieren no revelar el nombre, la ecuación era simple. Tras varias semanas de mediciones se detectó que los informáticos que comían con grupos grandes resolvían su trabajo en menos tiempo porque aprovechaban las conversaciones para compartir con otros compañeros los problemas que les surgían frente al ordenador. La compañía retiró de la cafetería todas las mesas de pequeñas dimensiones y las sustituyó por otras con capacidad para 12. “Un tema que en principio parece menor como la disposición de las mesas ha ayudado a la empresa a conseguir mejores resultados”, destaca Olguin.

El sensor lleva incorporado un micrófono, bluetooth e infrarrojos. El empleado debe dar su consentimiento para formar parte del análisis.

El sensor lleva incorporado un micrófono, bluetooth e infrarrojos, entre otros dispositivos de almacenamiento. El empleado debe dar su consentimiento para formar parte del análisis. “Construimos una imagen de cada persona, de cómo se relaciona con los demás. Podemos saber incluso su nivel de estrés por los cambios en el tono de voz”, añade Olguin. Una vez recopilada esa información, se realizan gráficas y métricas generales, que luego se le pasan a la compañía. Solo el propio trabajador puede acceder a sus datos para compararse con la media y ver en qué puede mejorar.

Otro de sus clientes es Bank of America, que acudió a ellos para tratar de encontrar el motivo por el que algunos call centers (centralitasde determinados estados funcionaban mejor que otros pese a recibir los empleados la misma formación. Un mes después se descubrió que aquellos que interactuaban con otros compañeros completaban las llamadas en la mitad de tiempo; el 80% de las conversaciones se producían durante los descansos para comer.

Los trabajadores se las ingeniaban para coincidir, ya que normalmente en este tipo de oficinas los empleados se turnan para que haya el máximo número de personas atendiendo las llamadas. El banco escogió varios centros de trabajo y dividió a las plantillas en dos grupos: uno en el que los descansos coincidían y otro en el que no. Tres meses después los trabajadores del primer grupo completaban sus llamadas un 23% más rápido, la cohesión se había incrementado un 18% y los niveles de estrés habían bajado un 19%, aseguró el CEO de Humanyze Ben Waber en una entrevista publicada en la revista MIT Sloan Management Review.

“Este tipo de empleos pueden generar frustración. Al cabo del día recibes decenas de llamadas de gente enfadada por cosas que no dependen de ti. Compartir esos problemas con tus compañeros ayuda, tranquiliza. Se genera más confianza”, apunta Daniel Olguin. Entre sus clientes internacionales hay una empresa española,Midentity Coaching, que asesora a otras compañías para que los equipos rindan al máximo. “Hemos probado las tarjetas de Humanyze en dos ocasiones y los resultados han sido muy útiles”, cuenta Daniel Laya, director de Midentity Coaching.

En uno de los casos detectaron que durante una reunión un directivo monopolizaba la conversación sin dejar espacio a la participación de los asistentes. La impresión del jefe era que había hablado entre el 15% y el 20% de tiempo, pero los datos mostraron que lo había hecho el 40%. “Nuestro objetivo es mostrar a los líderes empresariales que prestar atención a su interacción con los empleados mejora los resultados a corto y largo plazo”, añade. En su opinión, este sistema solo es apto para compañías con ganas de innovar y confianza en el potencial del big data.

Articulo original http://economia.elpais.com/economia/2015/04/20/actualidad/1429528604_557010.html

El empresario que se bajó el sueldo para repartirlo entre sus empleados

150416080519_dan_price_624x351_gravitypaymentsDan Price se encontró un día con un estudio que afirma que para ser feliz una persona debe ganar al menos US$70.000 al año.

Y la investigación impactó al fundador de la empresa de pagos con tarjeta de crédito Gravity Payments de tal manera, que esta semana decidió anunciarle a sus 120 empleados que ese iba a empezar a ser sueldo base.

Para conseguirlo, él mismo se bajará su salario –de 1 millón de dólares– y utilizará los US$ 2,2 millones de beneficios que generó la compañía el año pasado.

“Creo que esto es lo que todo el mundo merece”, le dijo a sus empleados, que no salían de su asombro.

El plan se llevará a cabo en tres años y los empleados que cobren menos de 70.000 dólares recibirán incrementos anuales, con el objetivo de llegar a esa cifra –o incluso superarla– para diciembre de 2017.

“Imperativo moral”

Instalaciones de Gravity Payments.
Las instalaciones de Gravity Payments están ubicadas en la ciudad de Seattle, Estados Unidos.

Price fundó Gravity Payments a los 19 años, cuando era estudiante de la Seattle Pacific University.

Y el empresario, de 30 años, asegura que no necesita US$1 millón para vivir.

Según le dijo a la cadena de televisión estadounidense ABC News, si cobraba tanto era porque ese es el sueldo de un presidente ejecutivo, algo que Price ahora considera “una locura”.

Y por eso ajustará su propio sueldo al mínimo establecido para todos

Price reconoce que puede llevar una vida de lujo, pero mantiene el mismo automóvil desde hace más de 12 años: un Audi que consiguió a cambio de ayudar con los servicios de su compañía a un vendedor de vehículos local.

Cree firmemente que “cuanto más tienes, a veces más complicada se vuelve tu vida” y consideró que estos aumentos eran un “imperativo moral” para reducir las diferencias salariales entre los CEO y sus empleados.

El primer salario que ofreció fue de 24.000 dólares y no incluía un seguro médico. Desde entonces, asegura, trató de mejorar las condiciones de sus empleados y por fin la compañía ha llegado a un punto de éxito en el que puede hacerlo.

No se necesita más

El estudio que publicó la Universidad de Princeton en 2010 dice que la gente para ser feliz debería cobrar entre 70.000 y 75.000 dólares.

Menos de esa cantidad tiene un impacto emocional porque las personas están preocupadas por cubrir sus necesidades.

Por encima, el impacto es prácticamente nulo, porque se puede tener acceso a objetos lujosos, pero lo básico está ya cubierto.

Empleados Gravity
Price anunció que se rebajará su sueldo para cumplir con lo anunciado por la compañía.

Entre la reacción de sus empleados emoción, incredulidad y felicidad.

“He escuchado gente diciendo ahora puedo tener un bebé, ahora me puedo mudar de casa de mis padres… ahora puedo vivir cerca del trabajo y no viajar una hora en transporte público”, contó en una entrevista con CNNMoney.

“Esta es la mejor manera de gastar dinero que he hecho en mi vida”, aseguró.

 

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El empresariado, el transporte y la competencia

ConversatorioPavel Isa Contreras

Desde hace varios años, el sector empresarial ha venido insistiendo en la necesidad de que el Estado dominicano intervenga para eliminar el cartel del transporte de carga, en particular desde y hacia los puertos del país.

Con mucha efectividad, un gremio de transportistas ha logrado impedir la entrada de nuevos oferentes al mercado, y ha logrado articular un esquema de fijación de precios elevados a sus usuarios. No se trata de un arreglo concertado de precios administrados entre proveedores y clientes sino de una imposición unilateral que contraviene la ley, elimina la competencia en un segmento del mercado de transporte, incrementa los precios, y encarece la producción y el comercio para beneficio de un reducido grupo de proveedores.

La mayoría de los transportistas beneficiarios no son acaudalados hombres de negocios, y aunque su accionar tenga costos para el resto de la economía en sentido general, el impacto inmediato y directo recae sobre el sector empresarial que ve impotente como un grupo de audaces desclasados les arrebata parte de sus ganancias y les limita sus negocios, frecuentemente en base a prácticas abusivas e intimidatorias.

A pesar de que sobre este caso tienen razón, en el ámbito de la defensa de la competencia el empresariado ha sido poco consecuente porque la emprende apenas contra uno, ciertamente el más burdo y visible, de los esquemas de abierta y destemplada práctica anticompetitiva y de manipulación ilegal de precios, mientras se hace de la vista gorda frente a muchas prácticas de naturaleza similar que ejercen empresas de esos mismos gremios que se quejan de los transportistas. Las suyas son menos evidentes pero tienen efectos del mismo tipo sobre el resto de los negocios y consumidores y consumidoras.

Hay que reconocer que precisamente por ser más sutiles, es difícil contar con evidencia dura que demuestre que hay manipulación de precios o que las empresas levantan barreras a la entrada de nuevos competidores. Pero en muchos mercados de gran importancia, los niveles de concentración de las ventas en unas pocas empresas son tan altos que es muy poco probable que estas prácticas sean poco importantes.

De hecho, un estudio de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) reveló que en el país un 30% de los mercados se caracterizan por ser concentrados. Por ejemplo, para nadie es un secreto que el mercado bancario es altísimamente concentrado. Apenas tres empresas aglomeran más de tres cuartos de los activos, los depósitos y el crédito. Es difícil sobreestimar el riesgo que implica este nivel de concentración sobre el costo del dinero y el desempeño económico general.

Un mercado adjunto, el de la administración de fondos de pensiones, es otro de muy alta concentración, con cuatro empresas explicando casi la totalidad de los afiliados. Allí, el impacto de prácticas anticompetitivas comprometería una cuestión tan crítica como los montos de las pensiones y el retiro digno. Igualmente, en el mercado de la administración de riesgos de salud, donde tres o cuatro empresas dominan el mercado.

En el sector manufacturero dominicano, uno de los que precisamente más sufre el cartel del transporte, la concentración se expresa con mucha intensidad. El estudio de la DGII muestra que la fabricación de aceites comestibles, la elaboración de cervezas, la elaboración de ron, la fabricación de productos de hierro y acero como varillas, la elaboración de azúcar, la fabricación de jabones y detergentes, la elaboración de lácteos son actividades en las que hay un fuerte dominio de un pequeño grupo de empresas que explican un porcentaje muy alto de los ingresos y las ventas.

Es cierto que el hecho de que una o varias empresas tengan poder de mercado porque concentren un alto porcentaje de las ventas no es igual a que efectivamente lo ejerzan incrementando precios o bloqueando la entrada de competidores. Dos o tres empresas gigantes en un sector pueden competir tan intensamente entre ellas como lo hacen cientos de medianas y pequeñas. Pero el hecho de que, como lo indica ese estudio, haya una relación positiva entre el nivel de concentración y la rentabilidad en el sector sugiere lo contrario.

Si el empresariado agremiado quiere hacer que su lucha gane credibilidad y que se vea como justa, deberá mirar hacia adentro, ser autocrítico y defender la competencia especialmente de sí mismo. De lo contrario, su campaña contra el cartel seguirá siendo vista como un pleito por una tajada del pastel entre los ricos bien asentados y los recién llegados.

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La economía basada en dinero está en quiebra

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Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.                                                

En febrero de este año, un informe del McKinsey Global Institute reportó que la deuda total mundial alcanzó a finales de 2014 la suma, sin precedentes, de 200 trillones de dólares (esto es, 200 millones de millones).  Lo que da vértigo de esta cantidad no es su tamaño, sino lo que representa en términos de la producción total del mundo (el PIB global).

En efecto, este monto – que incluye las deudas financieras, públicas, corporativas y personales – equivale a casi tres veces el PIB mundial, el cual ascendió en 2014 a unos 70 trillones de dólares.  ¿Cómo puede interpretarse esto?

Aceptando que la economía mundial es compleja – con sus enormes desigualdades y asimetrías – y que este no es un fenómeno nuevo (ya en el año 2000 la deuda global era casi 2.5 veces el PIB mundial), es difícil no llegar a la conclusión de que el mundo tiene, literalmente, hipotecado su futuro.

Y esto así porque todo crédito es un cargo contra excedentes futuros.  La apuesta es, desde luego, que la producción del futuro repagará los compromisos hechos para cubrir necesidades de hoy.  Por tanto, las necesidades – y los riesgos – futuros se cubrirán con más deuda, porque los excedentes de aquel momento ya están “ocupados”.

La deuda, en niveles adecuados, es un factor necesario en lo público y en lo privado.  Pero, ¿cuál es el límite de lo adecuado?

¿Rebasamos, a nivel mundial, ese límite? Las señales, tristemente, sugieren que sí.

Un símil

Si el mundo fuera una familia con ingresos anuales de, digamos, un millón de pesos, la deuda sería de 2.9 millones.  Supongamos que la familia abona al capital de la deuda todos sus excedentes (sin espacio para intereses, consumos extraordinarios ni atención a riesgos).  Estimemos el excedente, siendo generosos, en 20%, o 200,000 pesos.  La familia tardaría… ¡casi 15 años en pagar la deuda!

La economía mundial, condenada a crecer menos, según el FMI

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Nueva York 7 ABR 2015 – 15:30 CEST

Las economías avanzadas y emergentes crecerán durante los próximos cinco años a un ritmo muy inferior al registrado antes de la crisis. Es la consecuencia del derrumbe del sistema financiero hace seis años. Pero como señala el Fondo Monetario Internacional (FMI)en un estudio que acompañará al informe de perspectivas globales, también hacen de lastre en el crecimiento el envejecimiento de la población, un menor incremento de la productividad y la débil inversión privada. Todo esto implica que los tipos de interés seguirán bajos durante un tiempo.

A partir de ahí, los técnicos del Fondo hacen cálculos tomando como referencia a 16 países del G20. En los años previos a la Gran Recesión, el crecimiento potencial de las economías avanzadas llegó a estar en el 2,4%. De ahí se redujo hasta el 1,3% de media entre 2008 y 2014. El estudio muestra que hubo un repunte de dos décimas porcentuales en los dos últimos ejercicios, pero la proyección es que ronde solo el 1,6% de aquí a 2020.

Davide Furceri, responsable del informe, explicó después en rueda de prensa que “parte” de este descenso en el potencial de crecimiento en las economías avanzadas era “esperado” por factores demográficos y la caída en la innovación. De hecho, señala que empezó a bajar a mediados de la pasada década, “antes de la crisis financiera”. Pero gran parte del problema está en el hecho de que la economía crece menos de lo esperado tras el colapso financiero.

Es lo que los economistas llaman el “nuevo normal”. Los países emergentes, los que hicieron de flotador de la economía global durante la crisis, tampoco se escapan de la corrección. Si durante el periodo de expansión entre 2001 y 2007 su crecimiento potencial llegó al 7,4%, ahora se proyecta que siga cayendo, casi dos puntos, hasta el 5,2% de media para el periodo 2015 a 2020.

Las economías más punteras del mundo en desarrollo lograron mantener el crecimiento potencial en el 6,5% durante el periodo posterior a la crisis financiera, en gran medida porque se convirtieron en una alternativa para las inversiones. Pero durante los últimos dos años se observó ya un cambio de tendencia en el perfil de crecimiento de las economías emergentes, como advierte el Banco Mundial.

Envejecimiento de la población

Aunque los dos grupos son diferentes, hay elementos comunes que explican la reducción del crecimiento potencial. El más evidente es el “efecto negativo” vinculado a factores demográficos, y en concreto el envejecimiento de la población. El segundo, las trabas que afectan a la creación de capital y la inversión. Y tercero, un menor crecimiento de la productividad porque los avances tecnológicos y las posibilidades de mejora se acercan cada vez más al límite.

Este menor crecimiento a medio plazo, advierte el FMI, presenta un nuevo reto. Cita, en concreto, las dificultades para preservar la sostenibilidad de las cuentas públicas, es decir, complicará el recorte del déficit y la deuda. También anticipa que este bajo perfil de crecimiento provocará que los tipos de interés estén más bajos de lo normal y eso restará margen de maniobra a los bancos centrales al hacer frente a situaciones adversas.

“Elevar el crecimiento potencial debe ser una prioridad”, reiteran los autores. El Fondo Monetario Internacional presentará en una semana sus previsiones de crecimiento, en vísperas de celebrar su cumbre semestral en Washington. El organismo insiste en la necesidad de apuntalar el crecimiento con reformas estructurales, a la vez que se invierte en innovación e infraestructuras.

Para apoyar esta idea, el FMI publica un estudio específico sobre la inversión privada en los países avanzados. La recuperación, señalan los relatores, ha sido “pequeña” tras la contracción del 25% que sufrió durante los años de la crisis financiera -en España se acercó al 40%. Es un síntoma, señala, de la debilidad que sigue sufriendo la economía. La baja demanda es un factor dominante.

También cita restricciones del lado financiero que hacen que las empresas se lo piensen antes de invertir. El Fondo identifica además como factor la incertidumbre política en algunos países del sur de Europa, entre los que cita a España. Por eso insiste en que es necesario un esfuerzo fiscal y monetario para apoyar el crecimiento y así elevar la inversión, aunque admite que será difícil que recupere la tendencia previa a la Gran Recesión.

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Suiza se convierte en el primer país en emitir con tipos negativos a 10 años

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Suiza ha ido un paso más allá. Los inversores llevan meses dispuestos a pagar intereses por prestar su dinero a numerosos estados europeos. Hasta ahora, sin embargo, los tipos negativos en nuevas emisiones no habían llegado a un plazo tan largo como los 10 años. hasta este miércoles. El Tesoro suizo ha colocado títulos con vencimiento en 2025 a un tipo de interés negativo del -0,055%.

Eso supone que los inversores están dispuestos a estar pagando durante 10 años al Estado suizo simplemente por mantener su dinero.

En la subasta de este miércoles, Suiza ha colocado 232 millones de francos suizos en títulos a 10 años con la rentabilidad citada del -0,055%. Además, ha colocado bonos con vencimiento en 2049, a un plazo de 34 años, con un tipo de interés en este caso positivo del 0,422%.

En lista de países que han emitido deuda con tipos de interés negativos están Alemania, Francia, Holanda, Finlandia, Austria, Irlanda, Bélgica, Suecia, Suiza y Dinamarca. España se unió este martes con la colocación de letras a seis meses al -0,002%, la primera vez que el Tesoro español emite con tipos negativos.

En Suiza, los tipos de interés oficiales están en el -0,75%. El banco central suizo decidió en enero pasado eliminar su límite de 1,20 francos con euro que frenaba su revalorización frente a la moneda común europea. Tras suprimir ese límite, el franco suizo subió con fuerza y se mueve en el entorno de 1,05 francos por euro.

Ese fortalecimiento de la moneda se ha traducido, además, en una considerable caída de los precios. La variación interanual del índice de precios al consumo se situó en marzo en el -0,9%.

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Cinco consejos básicos para usar las tarjetas bancarias en el extranjero

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El próximo puente de mayo, las vacaciones de verano e incluso los fines de semana son cada vez más usados por los españoles para realizar viajes al extranjero, más frecuentes y más cortos en los que la tarjeta se convierte en el medio de pago por excelencia.

Entre diciembre de 2013 y noviembre de 2014 los españoles realizaron más de 10,5 millones de desplazamientos, un 2,8% más que en el año anterior. En este año han crecido tanto los viajes internos (2,9%) como los viajes al exterior (1,4%). El empujón principal lo dieron los viajes de ocio realizados en fin de semana —siete de cada diez—, que aumentaron un 18,3%.

Cambian la duración y también las costumbres: si hace años pasábamos por nuestro banco o caja para comprar la moneda del país de destino, ahora la costumbre es llevar menos efectivo y usar más las tarjetas de crédito o de débito. Por todo ello, es importante tener en cuenta distintos consejos que eviten riesgos y nos ayuden a no tener un sobresalto en nuestras vacaciones.

  • No llevar más de dos tarjetas juntas. No es mala idea llevar distintas tarjetas de débito y crédito: en el caso que una de ellas se estropee, la perdamos o suframos un robo, no nos quedaremos sin dinero.
  • Mejor comprar que sacar dinero. Sacar dinero en un cajero en el extranjero es la operación más cara, especialmente fuera de los países de la zona euro, donde la comisión ronda el 4% de la cantidad dispuesta. Por el contrario, comprar es lo más económico, ya que nos cargarán por el tipo de cambio del momento, más barato incluso si hacemos un cambio de moneda en el que el tipo favorece a la casa de cambio. Pero ojo, algunas tarjetas, las menos, sí cobran una pequeña comisión por ese tipo de operación.
  • No perder nunca de vista la tarjeta. Escanear nuestra tarjeta es un uso lamentablemente más común fuera que dentro de nuestro país: no debemos perder el control de nuestro plástico, desde que lo encontramos hasta que firmemos el comprobante o introduzcamos el número de PIN.
  • Tener activado un sistema de alerta por SMS. Muy útil, sobre todo si nuestra tarjeta acaba siendo robada o clonada. Un mensaje de texto que nos avise de cada operación nos ayuda a poder bloquear la tarjeta lo antes posible.
  • Llevar siempre el teléfono de atención de nuestra tarjeta de crédito. Para poder notificar cualquier incidencia, lo normal es que sea un teléfono distinto al de atención al cliente en España.

Todas estas sencillas recomendaciones pueden ayudarnos a que nuestras vacaciones sean lo más placenteras posibles.

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