El hombre que consiguió que los supermercados en Francia no boten alimentos

Arash Derambarsh
Para Arash Derambarsh, que los supermercados tiren alimentos que todavía son comestibles es “escandaloso y absurdo”.

“Me han insultado, atacado y acusado de ser ingenuo e idealista. Pero me hice concejal porque quería ayudar a la gente”.

Arash Derambarsh tiene 35 años y logró en pocos meses algo que pocos creían posible: que el Parlamento en su país, Francia, aprobara una ley que obliga a los supermercados a donar alimentos a organizaciones de caridad.

Derambarsh es concejal del municipio de Courbevoie, un suburbio al noroeste de París.

Desde allí inició su campaña contra el desperdicio de alimentos y lanzó una petición en internet que recogió rápidamente más de 200.000 firmas.

Es “escándaloso y absurdo” que los supermercados tiren comida a la basura mientras los pobres y desempleados pasan hambre, dijo en una entrevista a la prensa británica el concejal del partido de derecha Divers Droite o Derecha Diversa.

La nueva regulación aprobada por el parlamento francés prohíbe a los supermercados botar alimentos con fechas de vencimiento inminentes.

También hace ilegal la práctica usada por algunas cadenas de estropear deliberadamente con lejía los alimentos que tiran para impedir que sean extraídos de los contenedores de basura.

Los supermercados tienen ahora un período por ley para identificar a qué organización de caridad donarán sus alimentos con fechas no vencidas y aún comestibles.

Y la decisión de Francia es sólo el comienzo. Derambarsh quiere que otros países adopten prohibiciones similares y aseguró que llevará su campaña este año a Naciones Unidas y otros foros internacionales.

“Sé lo que es pasar hambre”

“Algunos pensarán que es algo ingenuo preocuparse por otros seres humanos, pero yo sé lo que es pasar hambre“, dijo Derambarsh a la prensa británica.

“Cuando era estudiante de leyes debía subsistir con 400 euros al mes después de pagar la renta”, señaló el concejal.

“Sólo podía permitirme una comida decente al día. Es difícil estudiar o trabajar cuando uno tiene hambre y no sabe de dónde vendrá su próximo alimento”.

Arash Derambarsh recogiendo donaciones de alimentos
Derambarsh inició su campaña recogiendo alimentos de su tienda local tres veces por semana y repartiéndolos a cientos de personas.

Derambarsh comenzó su campaña el año pasado.

Tres veces por semana recogía en su tienda local alimentos a punto de ser botados y los repartía a cientos de personas en Courbevoie.

“Cada día ayudábamos a cerca de 100 personas. La mitad eran madres solteras con sus niños, jubilados o trabajadores con salarios muy bajos. La otra mitad eran personas que vivían en refugios o en la calle”.

Desperdicio global de hasta el 50%

El desperdicio de alimentos es un problema grave y global.

En Francia, por ejemplo, unos siete millones de toneladas de comida son tirados a la basura cada año, 67% por los propios consumidores y el resto por restaurantes, tiendas y supermercados, según un estudio de 2014 comisionado por la Cámara de los Lores del Parlamento británico.

Productos lácteos en un supermercado en Francia
A nivel mundial se estima que entre 30% y 50% de los alimentos producidos nunca llegan a ser consumidos.

El informe estima que unos 89 millones de toneladas de alimentos son botados innecesariamente cada año en los países de la Unión Europea en su conjunto, el equivalente a 179 kilosper capita.

Y la cifra anual aumentará a 126 millones de toneladas si no se toman medidas.

A nivel mundial, se estima que entre 30% y 50%, o entre 1.200 millones y 2.000 millones de toneladas de alimentos, nunca llegan al plato, según un informe de 2013 del Instituto de Ingenieros Mecánicos de Reino Unido. Las cifras contrastan con el número de personas que no tienen suficiente para comer, al menos 795 millones, según cifras divulgadas este jueves por la ONU.

Las causas del desperdicio son, de acuerdo al documento, el uso de fechas de vencimiento innecesariamente estrictas, la política de los supermercados de “compre uno, lleve dos” y la exigencia de los consumidores en los países europeos y Estados Unidos por alimentos cosméticamente perfectos.

Otros factores clave son la falta de infraestructura adecuada de transporte y almacenamiento de alimentos perecederos como frutas y hortalizas.

Y cerca de 550.000 millones cúbicos de agua se desperdician globalmente en cultivos que nunca llegan al consumidor.

Sólo en Reino Unido, el país en Europa donde se tiran más alimentos, el informe de 2013 estima que cerca del 30% de los cultivos no son cosechados porque no cumplen las exigencias estrictas de los supermercados en materia de apariencias.

En el mismo país, una fundación que apoya bancos de alimentos, Trussell Trust, dijo que en 2014 se repartieron más de 900.000 paquetes a personas necesitadas, casi tres veces más que el año anterior.

9.000 millones

Derambarsh espera llevar su campaña a tres foros internacionales este año: la cumbre de Naciones Unidas sobre metas de desarrollo del milenio en setiembre, la reunión del G20 en Turquía en noviembre y la cumbre de cambio climático, COP21, en París en diciembre.

Agricultor cosechando tomates
La falta de transporte y almacenamiento adecuado de alimentos perecederos es un factor clave en el desperdicio de alimentos.

La necesidad de evitar el desperdicio de alimentos será cada vez más crucial en el mundo.

La ONU estima que la población mundial superará los 9.000 millones en 2050.

Y la producción global de alimentos deberá aumentar 70% para satisfacer la demanda, según la FAO, la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura.

Para alimentar a otros 2.000 millones de personas será necesario hallarsoluciones creativas.

Y la campaña de Derambarsh es una de ellas, una muestra de lo que puede lograr un iniciativa con determinación nacida en ratos libres tres veces por semana, en un pequeño almacén de un suburbio en la capital francesa.

La felicidad de trabajar de ocho a tres

Martes. Dan las 15.00 en el reloj. Miles de personas empiezan a salir de un edificio en un barrio a las afueras de Madrid. Parece la pausa para comer; en realidad, es la salida del trabajo. No es un día festivo ni un horario especial de Navidad. En esta oficina es lo cotidiano. Ocurre a diario desde 2008. Ese año Iberdrola acordó con su plantilla, unos 9.000 trabajadores, universalizar la jornada intensiva: trabajar de 7.15 a 14.50 con 45 minutos de flexibilidad a la hora de entrar o salir todos los días del año. “La medida podía beneficiar a los trabajadores y era buena para la compañía”, dice Ramón Castresana, director de recursos humanos de la compañía. Seis años después, Castresana, que estuvo al frente de ese cambio, defiende la decisión con cifras: “Hemos mejorado la productividad y ganado más de medio millón de horas de trabajo anuales. Hemos reducido en un 20% el absentismo y un 15% los accidentes laborales”. A pesar de esos números y aunque la empresa cervecera Damm acaba de arrancar un programa semejante, la eléctrica sigue siendo una excepción en España en el sector privado.

Conciliación y salario emocional

  • La jornada continua reduce gasto de las empresas y, de media, aumenta la productividad un 6%, según la investigaciónProductividad y empleoelaborada por la Universidad de Zaragoza.
  • Los españoles salen una media de dos horas más tarde del trabajo que el resto de europeos, concluye un estudio de la Comisión Nacional de Horarios.
  • El salario emocional hace referencia a la percepción que tiene el trabajador con respecto a su empresa. Si esta le cuida, será mayor. La flexibilidad y la conciliación aumentan ese salario emocional. Las compañías que aplican este tipo de políticas aumentan su productividad un 19%, según el Barómetro de Conciliación Edenred-IESE 2012.Además, los empleados se sienten cuatro veces más comprometidos con la empresa y con su trabajo.
  • Debido a la crisis, las empresas han recortado el presupuesto dedicado a conciliación; se aprecia una reducción de hasta un 40% de las inversiones, según datos del observatorio demográfico y consultoría PeopleMatters.

“Por la mañana, llegas con otra mentalidad”, cuenta Teresa Roch, de 31 años y que trabaja en el departamento de recursos humanos. Tras un tiempo trabajando en Escocia, entró en Iberdrola en julio de 2013. “En Glasgow llegaba a la oficina y no paraba hasta la hora de comer. Muchos compañeros lo hacían delante del ordenador y aprovechaban para mirar el correo, el periódico… Después de la hora de salida nadie se quedaba haciendo horas extra”, recuerda. En España, es diferente: se llega, se saluda, se lee el periódico, se toma un café con algún compañero y se sale más tarde. “Hay que llenar las horas, porque nadie es capaz de estar diez horas produciendo”, añade Roch, que entró en la compañía con el horario intensivo ya instaurado. “Por eso se buscan distracciones”.

Paz Montes, de 47 años, en el departamento de suministro, vivió el cambio. Una década después de comenzar a trabajar en la eléctrica asistió a la reforma del convenio colectivo. “La propuesta fue de la empresa”, recuerda. “Se vivió con cierto escepticismo. Pensábamos que pretendían eliminar el formato intensivo de verano. Cuando nos dijeron que su propósito era extenderlo, fue una sorpresa”. Pero no por ser grata, la medida se iba a librar de las críticas. Primero, las de los sindicatos: se quejaban de que esta propuesta implicaba un aumento anual de 15 horas laborales. Luego, las de algunos directivos, que tenían miedo de salir del despacho y que no hubiera nadie; una especie de fobia a la oficina solitaria. Y por último, las de algunos trabajadores que no sabían cómo gestionar un tiempo al que no estaban acostumbrados.

“Un empleado que está más contento rinde más”, dice un responsable

“Cuando llevas 30 años con un tipo de horario, cuesta”, apunta Castresana. “Es un cambio de cultura laboral importante”. “¿Puedo no hacer la jornada intensiva?”, llegó a plantear algún empleado. Pilates, natación, inglés… Al poco de concentrar el trabajo, en los pasillos se comenzó a hablar de actividades extralaborales. “No sé si alguien se llegó a apuntar a alguna”, bromea Montes. Al poco, nadie quería ni oír hablar de pasar la tarde frente al ordenador. “La adaptación fue fantástica”, dice el director de recursos humanos. “Y no generó ningún tipo de coste para la empresa”. “Los empleados se han concienciado de que tienen que aprovechar bien el tiempo para sacar el trabajo y salir a su hora”, añade. “Evitan interrupciones y concentran el esfuerzo. El resultado: la productividad es mayor”.

Ramón Castresana, director de recursos humanos, y las empleadas Paz Montes y Teresa Roch. / SAMUEL SÁNCHEZ

Nuestra vida está marcada por el tiempo. Además del horario laboral, que articula el día, nos marca el ritmo vital la manera en la que organizamos nuestro tiempo libre (horario personal) así como el horario de la sociedad: aquellas horas en las que se puede comprar, ir al cine o cenar en un restaurante. “En España, al tener más horas de luz y la posibilidad de realizar actividades casi a cualquier hora, la gente no tiene tanta prisa por irse a su casa”, opina Castresana. “Se trata de un modelo muy arraigado; la sociedad está acostumbrada a horarios muy largos. Por eso, pasamos muchas horas en la oficina y no siempre trabajando”. Es común calentar la silla: llegar antes que el jefe y marcharse después. Ocho de cada diez trabajadores dijo trabajar horas de más en 2012, según un estudio de la empresa de recursos humanos Randstad. Y el 76% de los que alargaban su jornada reconocía no hacerlo por carga laboral sino por puropresentismo. “A nosotros nos ha cambiado la mentalidad”, apunta Roch. “Si cumplimos, podemos irnos pronto”.

“Cambiar el horario cuesta al principio”, admiten desde recursos humanos

Casi la única queja que se puede sonsacar a los empleados en relación con el horario es que algún día su salida se retrasa. “Cuando acabas a las seis de la tarde, si algo se complica, las probabilidades de salir a las ocho son elevadas”, dice Montes. “En cambio, si tu jornada acaba a las tres, aunque te alargues sigues saliendo pronto. Desde que hicimos el cambio, puedo contar con los dedos de la mano las veces que me he quedado hasta tarde. Saber que dispones de tiempo para ti te da un cambio de perspectiva. Vengo a trabajar más contenta y más tranquila”. “Si los empleados están más contentos, sin darse cuenta trabajan más”, añade Castresana. Desde Rational Time, consultora sobre la organización del tiempo, lo corroboran: “Una mala gestión de los horarios laborales y la carencia de medidas de flexibilidad puede acarrear un impacto negativo importante en las empresas”.

Ocho de cada diez trabajadores en España alargaron la jornada en 2012

“Conciliar es armonizar tu vida profesional con la personal”, dice Montes. Es madre de dos hijos. El primero lo tuvo con el horario habitual; el segundo, tras el cambio. “A nivel de estrés, al segundo casi ni lo noté”, recuerda. “No tenía que hacer malabares con el tiempo”. Al igual que algunos de sus compañeros, ella come en la oficina y sale un poco más tarde. “Nos permiten adaptar el horario a nuestra vida”, dice. Los trabajadores controlan su tiempo, y eso les da sensación de libertad.“Notamos la envidia de la gente”, dice con sobreactuada seriedad Teresa Roch. Opina que este modelo debería extenderse al resto de empresas: “Creo que mucha gente trabajaría mejor así”. Varias compañías han pedido información sobre las medidas que se han aplicado en la eléctrica. “En 2015 vamos a firmar el nuevo convenio y no tenemos ninguna duda: nuestro compromiso sigue adelante”, asegura Castresana. “Creo que las nuevas generaciones de trabajadores acabarán presionando para que se promuevan acuerdos semejantes y esto se generalice”, concluye. Va siendo hora de despedirse. Llevan mucho tiempo fuera de su puesto de trabajo. A todos les queda alguna tarea pendiente. Y todos quieren irse a las tres de la tarde.

Los supermercados franceses no podrán tirar alimentos a la basura

La Ley de Transición Energética obligará a las grandes superficies a donar los productos perecederos desechados

Los supermercados franceses no podrán tirar alimentos a la basura

Frutas y verduras son los alimentos que más se desperdician. / MARIA FLEISCHMANN (WORLD BANK)

El Gobierno francés quiere reducir a la mitad el despilfarro de alimentos para el año 2025 y para ello ha obtenido el apoyo unánime de la Asamblea Nacional. Mediante una enmienda a la Ley de Transición Energética, a partir del 1 de julio del año próximo, los supermercados de más de 400 metros cuadrados no podrán tirar a la basura los productos perecederos. Deberán donarlos a organizaciones dedicadas a la alimentación animal o a la fabricación de abonos agrícolas.

Una enmienda del exministro delegado socialista de AgriculturaGuillaume Garot, un político que lleva años empeñado en la lucha contra el despilfarro alimentario, ha sido adoptada este jueves. “Ver las botellas de lejía desparramadas en las basuras de las grandes superficies con alimentos consumible es escandaloso”, ha declarado Garot a la agencia France Presse.

Según datos del Ministerio de la Ecología, en Francia se tiran a la basura 20 kilos de comida por persona y año. La FAO considera que se despilfarra hasta un tercio de los alimentos para consumo humano. En total, se desperdician 1.300 millones de toneladas al año que producen 3.300 toneladas de dióxido de carbono. En realidad, según esa institución internacional, la mitad de los alimentos se desperdician en su camino del campo al plato. Francia está comprometida en esta lucha desde que en 2010 se puso en marcha un grupo de trabajo sobre el tema. Sus conclusiones, adoptadas hace tres años, son similares a las que ahora se introducen en la ley, aunque lo que se pretende es el compromiso de toda la cadena de producción y distribución alimentaria. En un comunicado, la Federación del Comercio y la Distribución lamentó la aprobación de estas medidas aunque asegura que ya colaboran con ONG para donar los alimentos que no se venden. “La ley se equivoca de objetivo y de tema”, dice el comunicado. “Las grandes superficies solo representan el 5% del desperdicio total alimentario y genera nuevas normas”.

Otro de los puntos importantes de la ley será el de concienciar en la escuela sobre la necesidad de controlar el despilfarro de alimentos.

La Ley de Transición Energética que analiza la Asamblea Nacional busca la reducción a la mitad del consumo de energía para 2050. La ministra de Ecología Ségolène Royal lidera el proyecto, que prevé también promover las energías renovables, el transporte eléctrico y una renovación de la edificación. También limita el uso de la energía nuclear, que debe quedar al nivel de su potencia actual.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/05/21/actualidad/1432241595_229049.html

Esta ciudad prohibió los autos por un mes y mira lo que pasó

Imagen: EcoMobility World Festival

Aprender a valorar otros tipos de transporte y devolverle las calles a las personas fue la idea de Suwon, una ciudad surcoreana que tomó un barrio y durante un mes lo convirtió en un lugar sin autos. Lo que pasó durante y después cambió su destino.

¿Se imaginan su ciudad sin autos? Parece imposible, pero en Corea del Sur lo lograron con un arriesgado experimento y como resultado, el destino de una ciudad cambió.

Durante un mes, el barrio de Haenggung-dong en Suwon se olvidó de los autos. Primera vez en el mundo que se probó estar 30 días trasladándose por las calles solamente a pie, en bicicleta, vehículos eléctricos ligeros o, en caso de necesidad máxima, transporte público. Y aquellos que insistieron en usar sus autos, debían transitar por otros carriles y estacionar en otros lugares.

Se trató del Festival Mundial de la Eco-Movilidadrealizado hace un año, donde 4.343 ciudadanos dejaron voluntariamente sus vehículos, sacando unos 1.500 de circulación durante todo septiembre en un área equivalente a 63 canchas de fútbol.

La idea fue revertir el paradigma de la planificación de transporte, dándole prioridad al transporte amigable con el medio ambiente. Por otro lado, comprobar con la experiencia los enormes beneficios que trae el bajarse del auto.

En los 18 meses de planificación previos al evento, se mejoró la infraestructura de la ciudad, ampliando las veredas, entregando bicicletas a dueños de negocios o residentes y plantando más árboles, entre otras obras, para recibir con las calles abiertas a los peatones y ciclistas.

¿Qué les pasó sin autos?

No se acabó el mundo, sino que el barrio se transformó en otro. En las principales calles, dos filas estaban completamente dedicadas a peatones y ciclistas, mientras que las restantes eran para taxis, transporte público o aquellos que no fueron capaces de unirse a la iniciativa.

Los cambios se sintieron rápido y las personas empezaron a valorar la ciudad de manera diferente:aire más limpio, menos ruido, otro ritmo, mayor sensación de seguridad. Las veredas se llenaron de vida y presentaciones de todo tipo en las que la gente participaba. Esta revolución en el transporte influyó también en la vida social y los negocios, explican, pues las personas se acercaron a la ciudad y sus vecinos de una manera más amable.

Según el reporte final, sus residentes descubrieron que en un barrio sin autos, los estacionamientos y vías entre cada edificio son espacios seguros y verdes para reunirse, disfrutar el ocio, para quedarse, etc.

Al fin y al cabo, experimentaron una manera más saludable, sostenible, ecológica y divertida de vivir. Como concluyen, fue un cambio en el carácter de la ciudad y la mente de los ciudadanos.

“Si el Festival no hubiera ocurrido, todavía estaríamos viviendo con una mentalidad de que los autos son la única manera de adaptarse a un estilo de vida urbano. El Festival nos ofreció una atractiva alternativa, viable, más sostenible y por eso estaremos eternamente agradecidos”, comentó un ciudadano.

¿Y ahora qué?

Un año después de haber rechazado a los autos en Haenggung-dong, la prueba ya ha tenido su impacto y no es menor. La gente ya quedó convencida de lo conveniente que es una vida con menos autos y está dispuesta a pedir que las calles vuelvan a  ser de peatones y ciclistas. Incluso los que rechazaban la idea.

“Había gente que cuando fue propuesto el proyecto, no les parecía, no podían imaginar un barrio libre de autos, se opusieron, no les gustó la idea. Pero ahora que lo vieron y han sido parte de él, están mucho más a favor, les gusta, se beneficiaron y quieren conservar este modo más allá de un mes”, comenta el Director Creativo del Festival, Konrad Otto-Zimmermann.

Dos meses después del Festival, se hizo una mesa redonda con 300 ciudadanos, que pidieron límites de velocidad más bajos, control de estacionamientos y calles de un solo sentido. Inmediatamente las autoridades respondieron con el siguiente plan:

  • Eliminación de los estacionamientos en las avenidas Hwaseomun y Sinpung.
  • Restricción de la velocidad a 30 km/h.
  • Fines de semana libres de autos.
  • Estacionamientos de autos y arriendo de bicicletas gratis en ciertas zonas de la ciudad, para que los habitantes que lleguen en vehículos prefieran continuar su recorrido como ciclistas.

Además se comprometieron con nuevas políticas viales, como la construcción de más ciclovías, un mejoramiento del sistema de transporte público y la reducción de los límites de velocidad en otros sectores de la ciudad.

Aunque solamente fueron 30 días, experimentar la ciudad de otra manera y reconocer el valor de los medios de transporte sustentables cambió la manera de percibir la ciudad en sus habitantes. El Festival demostró que  independizarse del auto es algo posible, beneficioso y un aporte a la calidad de vida.

Kyeong-ah Ko, Director Comunitario de Suwon comenta: “Lo que me inspiró fue no ver sólo cómo se alteró el barrio físicamente, sino cómo cambió la mentalidad de los residentes cuando se unieron. Además de apoyarse mutuamente durante el mes, desarrollaron nuevas ideas imaginativas para el espacio público y una fuerte estructura social que beneficiará a la comunidad por mucho tiempo (…)”.

La idea es que la iniciativa de ICLEI Eco Mobility, que aceptó Suwon, sea usada como prototipo en otras ciudades del mundo y por eso los ciudadanos que creen que su barrio podría aceptar el desafío pueden contactarse con la organización en ecomobility@iclei.org

¿Y si lo intentamos acá?

¿Aceptarías el desafío de dejar tu auto por un mes? ¿Crees que se podría hacer en alguna ciudad de la Republica Dominicana?

Articulo via http://www.eldefinido.cl/actualidad/mundo/2970/Esta_ciudad_prohibio_los_autos_por_un_mes_y_mira_lo_que_paso/

El riesgo financiero más grande nos mira desde el espejo

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Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.                                                

El gran riesgo financiero somos nosotros mismos.  Está harto demostrado que, con la excepción del riesgo salud, el cómo – y desde cuáles premisas – construimos nuestras decisiones de consumo, adquisición e inversión impacta más directamente en nuestro bienestar que todos los demás riesgos que enfrentamos en la vida.

 Se trata de un riesgo silente e invisible.  Centramos nuestra energía en producir ingreso – tarea importante donde las hay – pero prestamos poca o ninguna atención a las variables que influirán en nuestro bienestar más que el ingreso mismo. De estas variables, hay dos que son especialmente importantes.

La primera tiene que ver con nuestros hábitos de consumo de recursos.  Admitámoslo, actuamos como si los recursos fueran infinitos.  Y no lo son.  El impacto que tiene este error de percepción y conducta en nuestro bienestar es enorme, pues el malgasto de recursos se traduce directamente en nuestro costo de vida. ¿Nuestra respuesta? Conseguir más ingreso – o crédito – para seguir malgastando recursos, alimentando así un insostenible círculo vicioso.

La otra variable es la ausencia total de regulación en nuestro flujo de caja.  Admitamos también que vivimos, literalmente, conectados del ingreso.  Comprender esta realidad – y cambiarla – entraña un profundo cambio de mentalidad.  Mientras eso llega, los buenos esfuerzos que hacemos para generar ingresos corren el riesgo de ser anulados por el efecto de esta conexión automática y desregulada entre ingreso y gasto. 

Como vemos, gestionar estas dos variables críticas depende de nosotros.  Y de nadie más.   

Riesgos autogenerados

Es la gran paradoja.  Las personas en edad productiva, a través de nuestro ingreso activo, somos sujetos principales en la construcción de nuestro bienestar.  Al mismo tiempo, sin embargo, son nuestras propias actitudes, decisiones y conductas las que representan el mayor riesgo para ese mismo bienestar que pretendemos construir.  Lo peligroso es que, sin cultura financiera, tomamos decisiones sin tener ninguna conciencia de ello.

 

La religión del capital

10 MAY 2015 – 00:00 CEST

Es la fe con más seguidores y es una herramienta básica para sobrevivir. Pero la obsesión en torno a su figura también provoca vacíos existenciales

Hoy en día, muchas de nuestras tensiones y perturbaciones están relacionadas con nuestra dimensión laboral y financiera. ¿Quién no tiene algún problema con el dinero? Nómina. Hipoteca. Trabajo. Impuestos. Consumo. Inflación. Deuda. Jubilación. Quiebra. Desahucio. Estas son algunas de las palabras que nos quitan el sueño por las noches y dificultan comenzar el día con una sonrisa.

Es evidente que el dinero no da la felicidad. Pero dado que nuestra vida se ha construido sobre un sistema monetario, sin dinero no podemos permitirnos el lujo de sobrevivir. De forma contradictoria, se desea tener dinero casi tanto como se rechaza. A muchos incomoda hablar sobre este tema. Sin embargo, ¿por qué nos pasamos más de ocho horas al día trabajando? ¿Por qué esperamos cobrar la nómina cada final de mes? El dinero es muy importante para algunas cosas y no lo es para otras. Y lo cierto es que remueve y despierta –más que cualquier otro elemento– los traumas que todavía escondemos dentro. De ahí que, a menos que aprendamos a manejar el dinero, terminará por controlarnos.

Tal como recoge la serie de televisión Mad Men, desde la óptica empresarial nos hemos convertido en clientes y consumidores. Para lograrlo, las compañías emplean todo tipo de técnicas y de mensajes subliminales, vinculando el bien-tener con el bien-estar. Es decir, el consumo con la felicidad. El objetivo es convencernos de que compremos un determinado producto, no tanto por su utilidad como por lo que representa emocional y socialmente.

De hecho, nuestro estilo de vida gira en torno al consumo materialista. La posesión de ciertos bienes materiales sigue siendo considerada como un signo de estatus dentro de un determinado grupo social. Como consecuencia de esta propaganda consumista, muchos siguen creyendo que la identidad se define en función de la calidad y la cantidad de las posesiones. Sin embargo, parece que nunca tenemos suficiente; esencialmente porque a menudo nos comparamos con quienes están un peldaño por encima.

La gran mentira contemporánea es que el bienestar, la riqueza, la plenitud y la abundancia están fuera de nosotros mismos. Así es como nos vamos desconectando de nuestro ser, el único lugar donde reside la verdadera felicidad. Eso sí, para que nos la sigamos creyendo, las corporaciones invierten a nivel mundial unos 400.000 millones de euros al año en meticulosas campañas de publicidad. De esta manera ha sido posible el florecimiento del sistema capitalista. Más que nada porque para que el crecimiento económico siga expandiéndose, debemos seguir deseando más de lo que tenemos. De ahí que sea fundamental que como individuos nos sintamos permanentemente insatisfechos.

En este escenario de confusión colectiva, es importante señalar que el consumo material ha mejorado notablemente ciertos aspectos de nuestra vida, proporcionándonos grandes dosis de placer, entretenimiento y comodidad. Y no solo eso. Por más que las empresas intenten manipularnos para vendernos lo que sea, en última instancia nadie apunta con una pistola para que terminemos comprando sus productos y servicios. El hecho de que consumamos mucho más de lo que necesitamos pone de manifiesto nuestro vacío existencial.

Irónicamente, la opulencia se ha convertido en una enfermedad contemporánea, como muestran los constantes escándalos de corrupción. Y es que cuanto mayor es la desconexión de nuestro ser, mayor es también la sensación de carencia, escasez, pobreza e incluso miseria. De ahí que crezca, a su vez, la necesidad de seguir acumulando dinero: sin duda alguna, la religión con más fieles y seguidores.

Muchos tenemos una fe ciega en que estos papeles con números y sellos oficiales van a proporcionarnos la felicidad, la seguridad y el valor que no encontramos en nuestro interior. Tanto es así, que la mayoría de las decisiones que tomamos están orientadas a maximizar ingresos y a minimizar gastos, poniendo de manifiesto lo arraigadas que están la codicia y la avaricia en nuestra sociedad.

Lo que más me sorprende de la humanidad son las personas que pierden la salud para juntar dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud”

Buda

Tal como describe T. Harv Eker en su libro Los secretos de la mente millonaria (editorial Sirio), cada uno de nosotros ha recibido como herencia un patrón financiero. Es decir, un modo de pensar acerca del dinero, que condiciona inconscientemente nuestras decisiones y nuestros comportamientos relacionados con el trabajo y el consumo. Este patrón financiero comenzó a programarse en nuestro subconsciente desde nuestra infancia. Y está compuesto por mitos, estereotipos, asunciones y prejuicios acerca del dinero, muchos de los cuales son irracionales y falsos.

Según cuáles hayan sido nuestros referentes familiares y culturales, muchos de nosotros estamos programados para gastar más dinero del que ganamos. O, por el contrario, para ahorrar y almacenar todo lo que podamos. En paralelo, la mayoría comparte algunas ideas comunes. Por eso solemos considerar que “el dinero corrompe”, pues es “la raíz de todos los males”. O que “los ricos son malvados y mezquinos”.

Sin embargo, el dinero no es bueno ni malo. Más bien es un medio de intercambio neutro. Curiosamente, cuanto más aumentan nuestros ingresos, más lo hacen nuestros gastos. Además, está comprobado que cuando nuestro poder adquisitivo se incrementa significativamente, enseguida nos acostumbramos a nuestra nueva posición social y económica. Y al cabo de poco tiempo, comenzamos a desear más de lo que tenemos. Cuando ganamos 1.000 euros al mes, nos gustaría cobrar 500 euros más. Y al conseguir los 1.500 euros mensuales, empezamos a desear 2.000 euros. Luego 2.500 euros…

Tarde o temprano, llega un momento en que el dinero se convierte en una serie de números proyectados en la pantalla de un ordenador. Y superada una cierta cantidad, el deseo se vuelve más feroz. Al acumular 5.000 euros en la cuenta corriente, el siguiente objetivo se centra en alcanzar 10.000 euros. Y una vez logramos esta cifra, aspiramos a llegar a los 50.000 euros. Y así, ad infinitum. Para salir de ese círculo vicioso, el primer paso consiste en ver el dinero como lo que es, dejando de proyectar en él lo que nos gustaría que fuese.

Para cuestionar nuestra relación con el dinero

LIBRO
‘Los secretos de la mente millonaria’
T. Harv Eker
(Sirio)

Un ensayo que explica cómo nuestro patrón financiero subconsciente determina en gran medida nuestra vida financiera, así como las claves para empezar a cambiar nuestra manera de ganar y de gastar dinero.

PELÍCULA
‘El lobo de Wall Street’
Martin Scorsese

Leonardo DiCaprio interpreta a Jordan Belfort, un agente de Bolsa obsesionado con acumular dinero y poseer todos los bienes materiales que un ser humano pueda imaginar, lo que le lleva a perder el norte por completo.

link articulo http://elpais.com/elpais/2015/05/08/eps/1431115649_865387.html?id_externo_rsoc=FB_CM

¿Cuáles son los medios de pago ‘online’ más seguros?

¿Cuáles son los medios de pago ‘online’ más seguros?

Si hay un obstáculo que el comercio electrónico trabaja por eliminar es la poca confianza de los clientes a la hora de realizar el pago en Internet. Muchas son las dudas sobre este preciso momento de la compra: “¿me estafarán?”, “¿está mi dinero protegido?”, “¿cómo sé que este medio de pago es seguro?”. Para eliminar esta traba, el comercio electrónico lucha para ofrecer una experiencia de compra cada vez más segura al consumidor, que ofrezca totales garantías al igual que una tienda física. Por ello, los comercios online proponen distintos medios de pago que se ajusten a las preferencias de cada comprador.

Tarjetas

Son las más utilizadas por su comodidad y rapidez en el proceso —según los datos del Estudio Ecommerce que publica IAB Spain, el 88% de los compradores onlineafirma haber usado la tarjeta para el pago—, pero también las que más ataques sufren. Para evitar que se filtren los datos de tu tarjeta, muchos establecimientos utilizan TPV virtuales con autenticación, de modo que la entidad que emite el plástico pueda verificar que es auténtico y proteger los datos del cliente. Hay que tener en cuenta que hay establecimientos online que solo permiten la compra a través de tarjetas de crédito y algunos que no permiten el pago con tarjetas prepago.

Plataformas de pago

Son muchos los consumidores que son reacios a proporcionar determinados datos a la hora de comprar online, y por ello surgieron plataformas con las que vincular el pago a una tarjeta de débito o crédito o a una cuenta bancaria, de modo que solo se tenga que introducir la clave de la cuenta de usuario de la misma plataforma. Algunas opciones son Paypall, Google Wallet o Paymill.

Trustly, transferencia bancaria directa

Cada vez es más frecuente ver esta alternativa de pago en las tiendasonline. Trustly ofrece otra opción, que no es a través de una tarjeta ni a través de una plataforma, ya que el pago se realiza con una transferencia bancaria desde una cuenta online, requisito necesario e imprescindible. De este modo se abona el importe sin salir del proceso de compra y tan solo introduciendo las claves que el banco envía al cliente a través de un mensaje de texto o con una tarjeta de coordenadas para confirmar la transferencia. Se trata de un mecanismo que no almacena información del usuario y solo se produce si el comprador confirma a través de las claves que le proporciona la entidad.

Pago contra-reembolso

Es seguramente la modalidad más segura, porque basa su funcionamiento en el pago tradicional. Se trata de abonar el coste del producto al transportista que se encargue de llevarlo al lugar acordado. Es el cuarto método de pago más usado, con el 17% de las preferencias, según el Observatorio eCommerce. Sin embargo, no todas las tiendas online cuentan con este sistema.

Aún incluso en tiempos en los que el consumo ha sufrido algún varapalo debido a la larga crisis económica, el comercio electrónico está en constante crecimiento. Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), la facturación total del comercio electrónico durante el segundo trimestre de 2014 fue un 22,2% mayor que el año anterior, incrementándose también el número de compras en un 24,1%.

Aunque el crecimiento es notable, los expertos aseguran que el margen de mejora sigue siendo muy amplio, confiando en que el 44% de personas que afirma no haber comprado nunca por Internet adquiera confianza y se decante por realizar alguna compra online. Es por esto que el 44% de los encuestados en el Informe de Evolución y Perspectivas eCommerce 2015, publicado por el Observatorio eCommerce, espera que a lo largo de este 2015 se experimente un crecimiento en ventas de más del 10%.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/05/05/actualidad/1430849127_139850.html

Así consigue Finlandia ser el número 1 en Educación en Europa

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Los niños finlandeses de hoy estarán el día de mañana entre los profesionales más preparados del mundo. No lo predice ninguna bola de cristal, lo auguran datos objetivos. Desde que la OCDE comenzara en el año 2000 a elaborar su informe PISA, Finlandia ha acaparado losprimeros puestos del podio en Europa por su excelente nivel educativo.
Apenas un 8% de los alumnos finlandeses no terminan sus estudios obligatorios (en Españauno de cada tres jóvenes dejan sus estudios antes de acabar la enseñanza secundaria). Dispuesto a dar con la clave del éxito finlandés, el psicólogo escolar y entonces director del colegio Claret de Barcelona, Javier Melgarejo, comenzó a estudiar su sistema educativo hace más de una década. Su primera sorpresa fue constatar que a los 4 y 5 años menos de la mitad de los niños finlandeses acuden a guarderías y no empiezan el colegio hasta los 7 años. Dos años después, sus puntuaciones son mejores que el resto de los países estudiados por la OCDE.
Durante los primeros seis años de la primaria los niños tienen en todas o en la mayoría de las asignaturas el mismo maestro, que vela por que ningún alumno quede excluido. Es una manera de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad. Hasta 5º no hay calificaciones numéricas. No se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones.
La educación gratuita desde preescolar hasta la universidadincluye las clases, el comedor, los libros y hasta el material escolar aunque si alguien lo pierde está obligado a pagárselo. La jornada escolar suele comenzar sobre las 8,30-9 de la mañana hasta las 3 de la tarde, con el paréntesis del almuerzo a las 12-12,30 horas. En total, suman 608 horas lectivas en primaria, frente a las 875 horas de España, condeberes en casa que no son excesivos. ¿Cómo consiguen mejores resultados en menos tiempo?
«El éxito finlandés se debe a que encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, ludotecas, cines…)», explica Melgarejo. Los tres engranajes están ligados y funcionan de forma coordinada. «Los padres tienen la convicción de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante de la escuela» y complementan el esfuerzo que se hace en el colegio.
«En Finlandia el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana», añade el psicólogo escolar catalán, para quien este estímulo de la lectura en casa resulta fundamental. El sistema social finlandés contribuye con numerosas ayudas oficiales a las familias, que pueden conciliar su trabajo y la atención a sus hijos.
Existe una herencia cultural luterana basada en la responsabilidad que fomenta la disciplina y el esfuerzo, a la que también acompaña unaclimatología que empuja a encerrarse en casa, pero estos factores también están presentes en otros países vecinos, como Suecia o Dinamarca, que disfrutan de mayor nivel económico y sin embargo figuran varios puestos por debajo en PISA. «No son las variables socioeconómicas las determinantes», subraya Melgarejo.
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De maestros, los mejores

La diferencia radica en la elevada calificación académica del profesorado en Finlandia, principalmente en educación primaria. «Los finlandeses consideran que el tesoro de la nación son sus niños y los ponen en manos de los mejores profesionales del país», destaca el exdirector del colegio Claret de Barcelona.
Los mejores docentes se sitúan en los primeros años de enseñanza, donde se aprenden los fundamentos de todos los posteriores aprendizajes. Se considera que hacia los 7 años el alumno se encuentra en la fase más manejable y es cuando realiza algunas de las conexiones mentales fundamentales que le estructurarán toda la vida. Por eso, se considera esencial seleccionar a quien ayudará en este proceso.
Para ser maestro se necesita una calificación de más de un 9sobre 10 en sus promedios de bachillerato y de reválida y se requiere además una gran dosis de sensibilidad social (se valora su participación en actividades sociales, voluntariado…). Cada universidad escoge después a sus aspirantes a profesores con una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y de empatía, un resumen de la lectura de un libro, una explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de aptitudes tecnológicas. «Son las pruebas más duras de todo el país», asegura Melgarejo. Al proceso de selección le sigue una exigente licenciatura y periodos de prácticas.
No es de extrañar que los profesores estén muy bien considerados socialmente en Finlandia. «Es un honor nacional ser maestro de Primaria», aseguró el pasado 25 de septiembre en Madrid Jari Lavonen, director del Departamento de Formación al Profesorado de la Universidad de Helsinki.
Harri Skog, secretario de Estado de Educación de Finlandia desde 2006, resumía en una frase la importancia de este proceso: «La educación es la llave para el desarrollo de un país». Por eso el país nórdico dedica del 11 al 12% de los presupuestos del estado y los ayuntamientos a financiar este modelo de educación. «Es una política inteligente que les está dando fruto», considera Melgarejo, sin las presiones de Corea o Japón, otros países destacados en PISA.

Los riesgos financieros de tener un hijo después de los 40

  • 22 abril 2015
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Tener un bebé después de los 40 significa que los gastos universitarios de tu hijo pueden coincidir con tu edad de retiro.

¿Embarazada a los 65… con cuatrillizos? No es imposibile. Si todo va bien, la alemana Annegret Raunigk será la mujer de más edad en dar a luz a ese número de bebés.

No obstante, tener hijos a los 60 no es habitual.

Pero sí se está volviendo más común tener niños después de los 40 años.

Gregory Gardner tenía 44 cuando nació su hijo, Bo. Su llegada le dio un giro a sus planes financieros.

“Probablemente yo nunca iba a retirarme oficialmente”, dice Gardner, ahora de 46 años, quien es dueño de su propia empresa de planificación financiera en Texas.

“Pero yo iba a cambiar el ritmo al llegar a los 50, y ahora voy a tener 63 cuando mi hijo se gradúe de la escuela secundaria. Hemos aumentado drásticamente nuestros ahorros”.

Cada vez más

En estos días casi todo el mundo conoce a alguien que ha tenido un bebé después de los 40.

En Reino Unido, uno de cada 25 bebés nace de una madre mayor de 40 años, según la Oficina de Estadísticas Nacionales.

En Estados Unidos, aproximadamente uno de cada 96 bebés nace de una madre de entre 40 y 44 años de edad, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de ese país.

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Tener un bebé no debe alterar nuestro ahorro para el retiro, advierten los expertos.

El número de mujeres que tienen su primer bebé después de los 40 aumentó en más del doble entre 1990 hasta 2012.

En Australia, uno de cada 65 bebés nace de una madre de más de 40, según la Oficina de Estadísticas de Australia – un número incluso mayor que el de los embarazos de adolescentes.

Hay algunos desafíos financieros particulares que resultan de tener un hijo a los 40 años.

Por un lado, los costos de la educación universitaria tienden a llegar justo cuando se está preparando la jubilación.

No es imposible con la preparación adecuada. Aquí está su estrategia.

Lo que se requerirá

Usted necesitará una gran cantidad de energía y planificación financiera detallada. Por suerte, usted ya está probablemente en un buen lugar.

“Lo que he visto con algunos de mis clientes que han hecho esto es que a veces es más fácil porque se está entrando al momento de máximos ingresos”, asegura Shannon Lee Simmons, planificadora financiera con la firma Simmons Planificación Financiera en Toronto, Canadá.

“La seguridad laboral es más alta, la hipoteca está bajo control y no hay tanta deuda estudiantil. Hay más dinero para trabajar”.

El tiempo que se necesita para prepararlo

Al igual que con todos los embarazos, sólo hay nueve meses, a menos que usted haya estado tratando de tener un bebé por un tiempo sin éxito.

Cuanto más tiempo tenga, más dinero puede ponerse hacia las metas de ahorro antes de tener que hacer frente a los gastos del bebé.

Si usted está pagando por un tratamiento de fertilidad, sin embargo, su objetivo debe ser evitar hundirse en tanta deuda que no se pueda recuperar.

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Decidir tener un bebé después de los 40 requiere planeación financiera.

“Algunas personas han gastado decenas de miles de dólares en tratar de quedar embarazadas y luego quedan embarazadas y no hay mucho margen de maniobra para pagarlo”, dijo Simmons.

Hágalo ahora

Mantenga sus objetivos de ahorro pensional. “Lo que no se debe hacer es, de repente, abandonar el plan de jubilación que usted tiene establecido”, advierte Bob Gavlak, un planificador financiero con Strategic Wealth Partners en Ohio, EE.UU..

“Usted está metido en una especie de ritmo en cuanto a su situación financiera y debe asegurarse de que no esté perturbando excesivamente esa tendencia”.

Dicho esto, puede que tenga que replantearse su edad de jubilación, sobre todo si planeaba un retiro temprano.

“Voy a tener que trabajar hasta los 70, porque una vez haya pagado la casa todavía tendré gastos universitarios”, señala Douglas Kobak, un planificador financiero en Pennsylvania, EE.UU., que tiene 47 años y una niña de 4 años de edad.

“Hay que pensar en ahorrar más o jubilarse más tarde”.

Planifique para la universidad ahora

Usted no se puede dar el lujo de esperar a ahorrar para la educación superior, ya que el gasto llegará cuando se acerque a la edad de jubilación.

Si es necesario, siéntese con un profesional financiero para elaborar un plan que le permita una jubilación cómoda y una contribución razonable a los gastos de educación. Cuanto antes comience, más tiempo tendrá su ahorro para crecer.

Compre un seguro de vida. Si usted no tiene uno ya, ahora es el momento de comprar, pero es probable que le resulte más caro porque usted es mayor. Dicho esto, también tiene una mayor posibilidad de que algo suceda mientras su hijo es menor de edad, por lo que es importante tener el seguro.

La regla general es que usted debe comprar un seguro de vida por valor de 10 a 12 veces su salario anual, pero ya que ha tenido más tiempo para trabajar y acumular activos, usted puede no necesitar tanto.

Deje un testamento. (O actualice su documento existente). Tener un bebé en esta etapa de su vida hace aún más imprescindible que tenga un plan listo en caso de que algo le suceda a usted.

“Mucha gente se olvida de este elemento fundamental en medio de la emoción de tener un hijo”, anota Brett Evans, director ejecutivo de Atlas Wealth Management en Southport, Australia.

Evite endeudarse

A diferencia de los padres de entre 20 y 30 años de edad, usted no tiene años para recuperarse de los costos de la universidad antes de su jubilación.

“Simplemente no puedo aconsejar a los padres de más edad que se endeuden para enviar a sus hijos a la universidad”, advierte Hank Mulvihill, un planificador financiero en Texas. “Eso es un suicidio generacional.”

Hable con sus hijos temprano y con frecuencia acerca de cuánto puede darles para ayudarles con los costos de la universidad y cuánto van a tener que conseguir ellos mismos.

“Si usted va a tener deuda, ésta pertenece a los jóvenes que pueden obtener ingresos que les permitan pagarla”, añade Mulvihill.

Hágalo con inteligencia:

¡Prepárese para algunos cambios! Tener un bebé requiere ajustes para cualquier persona a cualquier edad. Pero tener un bebé en su cuarta década podría ser más complejo que a los 25.

“Si usted observa a una persona mayor de 40 años, que ha sido realmente independiente con sus finanzas, y ahora tiene este nuevo ser humano en quién pensar “, señala Gavlak, “eso no va a ser una parte menor del plan financiero”.

Lea la historia original en inglés en BBC Capital