“Tenerlo todo y querer más”

“Tenerlo todo y querer más” es el título de un provocador informe de OXFAM que da cuenta del grotesco y obsceno nivel de concentración de la riqueza en el mundo. Las estimaciones del informe se hicieron en base a datos del “Global Wealth Databook” de Credit Suisse y Forbes, entre otras fuentes.

El informe presenta cuatro conclusiones centrales y un conjunto de recomendaciones. La primera conclusión es que actualmente una pequeña élite extremadamente rica es propietaria de una proporción gigantesca de la riqueza mundial, y que además en los últimos años la ha incrementado.

OXFAM estimó que en 2014 el 1% más rico de la población era dueño del 48% de la riqueza mundial, comparado con 44% en 2010, y que el 99% restante era dueño del 52%. Pero además, de este último porcentaje, el 80% está en manos del 20% más rico. De seguir el ritmo de concentración visto entre 2010 y 2014, el informe estima que en sólo dos años el 1% más rico tendrá más riqueza que el 99% más pobre, y que en 2020 concentrará más del 54% de la riqueza mundial.

La segunda conclusión es que entre 2010 y 2014, las 80 personas más ricas del mundo incrementaron el total de su riqueza desde 1,300 billones de dólares hasta 1,900 billones, para un astronómico aumento de 600 mil millones: ¡un 46% en apenas cuatro años! En la actualidad, dice el informe, esas 80 personas tienen la misma riqueza que el 50% más pobre de la población mundial, esto es, que 3,500 millones de personas.

La tercera conclusión es que de la 1,645 personas más ricas del mundo, la abrumadora mayoría son hombres de edad madura y las mujeres son escasas, un 30% son estadounidenses, un 34% heredó parte o la totalidad de su fortuna, y una parte importante de sus intereses se concentran en dos tipos de actividades: el sector financiero y los seguros; y el sector farmacéutico, de biotecnología, de productos médicos y de atención sanitaria.

La cuarta es que los ricos han creado y mantenido sus fortunas en parte porque dedican millones de dólares a influir sobre los gobiernos especialmente en la política de gasto público, los impuestos, y las intervenciones en materia de salud, transporte, defensa y energía. El informe ofrece cifras precisas de las millonarias sumas que el sector financiero y de seguros, y el farmacéutico y de atención sanitaria dedican para influir sobre los gobiernos de Estados Unidos y Europa. Por ejemplo, en 2013, el sector financiero estadounidense gastó 400 millones de dólares en actividades de lobby, y en 2012 aportó 571 millones a las campañas de los partidos. En la Unión Europea, los lobistas del sector financiero gastaron 150 millones para incidir sobre las autoridades. En el caso del sector farmacéutico de Estados Unidos, en 2013 gastó 487 millones de dólares en lobby, un 15% del total de todos los sectores, y más que ningún otro. A la vez, aportó 260 millones a la campaña electoral de 2012. En la Unión Europea esa industria gasta unos 50 millones en lobby.

Hay que indicar que todo lo anterior se ha venido desarrollando en un contexto en el que se han desatado intensas crisis sanitarias en varias partes del mundo, en el que el costo de la atención médica se ha disparado convirtiendo las enfermedades individuales en tragedias financieras colectivas, y en el que los gobiernos han dejado a los bancos a sus anchas y han aportado enormes sumas de dinero para salvar a muchos de ellos de crisis que resultan de sus propias malas prácticas.

El informe hace un llamado a establecer compromisos gubernamentales concretos para erradicar la desigualdad extrema en 2030; acabar con la brecha salarial entre hombres y mujeres, e igualar derechos de herencia y sobre la tierra; procurar llevar gradualmente los salarios mínimos hasta niveles dignos; llevar el ratio del salario más alto al salario más bajo hasta 20 a 1; proteger el derecho a la asociación y a la huelga; distribuir de forma justa la carga fiscal poniendo mayor peso sobre los impuestos al patrimonio, la renta y la riqueza; transparentar los incentivos fiscales; explorar introducir un impuesto mundial sobre la riqueza; acabar con el uso de paraísos fiscales y crear un sistema de gobernanza fiscal global; y lograr servicios públicos universales gratuitos para todas las personas.

Se trata de un informe valiente que pone el dedo en la llaga de una vergonzosa dinámica que urge detener porque niega derechos a los que menos poder tienen, y porque fragmenta aún más al mundo y lo hace mucho más violento y conflictivo. Enfrentar la desigualdad sería un esfuerzo por hacer que en el mundo quepamos todos.

Articulo publicado en http://www.elcaribe.com.do/2015/10/28/ldquotenerlo-todo-querer-masrdquo

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