Cuando la familia ahoga

La familia está para lo bueno y lo malo, puede ser paraíso o infierno

Cuando se instala en el conflicto y el chantaje emocional llega a ahogar la capacidad de crecer

Somos, en parte, el resultado de un sinfín de cruces parentales que depositaron en nosotros su legado, no solo patrimonial. La mayoría de las personas que sufren algún tipo de dolor anímico encuentran las causas del mismo remontándose a los años de convivencia familiar o, como ahora sabemos, a códigos inscritos en su árbol genealógico.

Culturalmente hemos elevado a la familia al paradigma del bienestar afectivo, la base del sustento de un país e incluso como un sacrosanto mandamiento divino. ¿Quién es el guapo que se atreve a poner en duda su valor? Y ahí aparece la paradoja: ¿cómo desentrañar sus perversiones cuando es el valor absoluto de una sociedad y la base afectiva de una persona? ¿Cómo formalizar la salida de una familia que puede estar maltratándonos, neurotizándonos o ahogándonos, si el vínculo de sangre es para toda la vida? No podemos ponernos en contra de la familia, pero ¿significa eso justificarla en todo?

El amor no es solo
un sentimiento, también
es un arte”
(Honoré de Balzac)

Nada más llegar a este mundo tenemos la tarea de encontrar la proximidad a un adulto con capacidad de cuidar y proteger. De ahí nace el apego. En el caso de no existir una respuesta satisfactoria, tendemos a desarrollar una estrategia secundaria: o bien se hiperactivará el apego (demanda de atención o lo que popularmente llamamos estar pegados a las faldas de la madre) o bien se desactivará (inhibición emocional). Nace así un estilo afectivo, una manera de amar y ser amados. Simplificándolo mucho, tenderemos a ser promotores de amor o, por lo contrario, mendigos afectivos que nos dejaremos querer, o huiremos asustados por miedo a perdernos en el otro.

La seguridad del vínculo tiene otra función mayor: permite explorar el entorno. Lo vemos a diario, cuando esos pequeñines alardean de sus primeros pinitos. El grado de confianza o desconfianza que tengamos ante la vida y los demás y nuestra autoestima tendrá mucho que ver con la fuerza de ese vínculo y sus dos condiciones: que sea estable y perdurable, basado en el afecto y el amor. Eso sí, nadie entiende lo mismo por afecto y por amor.

ILUSTRACIÓN DE ALBERTO VÁZQUEZ

LIBROS

– ‘Ámame para que me pueda ir’, de Jaume Soler y Mercè Conangla. RBA.

– ‘Apego y sexualidad’, de Javier Gómez Zapiain. Alianza Editorial.

– ‘Lo que nos pasa por dentro’, Eduard Punset. Ediciones Destino.

PELÍCULAS

– ‘La tormenta de hielo’, de Ang Lee. Fox Searchlight Pictures, 1997.

– ‘Gente corriente’, de Robert Redford. Paramount Pictures, 1980.

Ahora imaginemos a unos padres que, por miedo y exceso de control, mantengan a esa personita metida en una burbuja de protección. En lugar de reforzar su sistema de confianza, están depositando cantidades ingentes de miedos y fobias futuras. Del mismo modo, unos padres descuidados someterán a sus hijos a peligros innecesarios y situaciones estresantes que pueden acabar en traumas. O aquellos otros que, con la mejor de las intenciones, han colmado a sus hijos de todo lo que han querido, cuando lo han querido. Muchos se lamentan después de haber criado pequeños tiranos narcisistas. ¡Qué difícil saber lo que es más adecuado!

Mary Ainsworth, investigadora del apego a partir de la teoría incubada por John Bowlby, dio con la clave: la respuesta sensible. Consiste en la capacidad de los padres o cuidadores para comprender e interpretar adecuadamente las señales de demanda del bebé. Esa sensibilidad no es poca cosa, se convierte en un organizador psíquico en el desarrollo de la criatura, es decir, su arquitectura emocional (creencias y expectativas acerca de sí misma y de los demás). La respuesta sensible obedece a los modelos operativos de los padres, que dependen a su vez de la calidad de su propia historia afectiva. Muchos acaban haciendo a sus hijos lo mismo que les hicieron, anclando así valores morales que ya se expresan en los tres primeros años de vida.

Existe un gran acuerdo en resaltar la importancia de nuestros primeros años de vida: se construyen las paredes maestras de nuestra estructura psíquica. Nos condicionarán, sin duda, pero no nos determinarán. Como le gusta contar a Punset, llegamos al mundo con una colección determinada de interruptores y luego la vida se encarga de activar algunos y dejar en el olvido otros.

Son tus decisiones y
no el azar las que determinan el destino”

(Jean Nidetch)

En una familia puede existir esa respuesta sensible o puede que también esté condicionada por múltiples factores: la existencia de otros hermanos, el lugar que se ocupa entre ellos, o ser hijo único, o el encaje entre el trabajo y la familia, las modas, las relaciones en la escuela, una crisis económica que priorice la supervivencia. No se trata de culpar a nadie, sino de entender la construcción sensible de cada relación.

La arquitectura emocional, desarrollada en la etapa del apego, tendrá otras pruebas: la búsqueda de la propia identidad, el sentido de autoeficacia y el desarrollo de habilidades y talentos innatos. Por ahí nacen múltiples desencuentros, proyecciones de los propios padres y chantajes que ahogan el crecimiento personal. En lugar de apoyar, de ser una red de seguridad afectiva, la familia se convierte entonces en una pesadilla, en la siempre frustrante y airada combinación entre el amor y el odio, entre el rechazo y la sed de pertenencia, entre el abandono y la necesidad afectiva. Quizá por eso, Simone de Beauvoir exclamó que la familia es un nido de perversiones.

“No es la carne y la sangre, sino el
corazón, lo que nos
hace padres e hijos”

(Friedrich Schiller)

Según sean las dinámicas relacionales de sus miembros, la familia podrá crecer o destruirse. Podrá tener paz y equilibrio, guerra, resentimiento, dejadez, alegría, dulzura. Podrá ser paraíso o infierno. Puede existir una vinculación amorosa, o puede que se limite a gestionar intereses. Entre esos extremos andamos todos, proclamando una creencia que ya se ha convertido en universal: la familia es la familia. En su seno ocurre de todo, aunque no por ello deba justificarse todo.

Ahora que mucha gente vuelve a casa, es una buena ocasión para recomponer vínculos rotos, heridos o abandonados si los hay. Si solo sirve para pagar deudas, dar comida y un espacio donde dormir, olvidamos que su función es, sobre todo, crear vínculos afectivos y no ahogarlos. La familia es nuestra primera comunidad de acogida, y nadie obliga a quererla si no ha habido amor. Luego vendrá la familia escogida. Es ahí donde se empieza a forjar la respuesta sensible.

Articulo publicado en http://elpais.com/elpais/2013/04/18/eps/1366306454_427411.html

Revisionismo financiero

En 30 años hemos aprendido que las finanzas pueden ayudar a aumentar el crecimiento

MARAVILLAS DELGADO

La vida de este suplemento coincidecon una intensa expansión en la actividad financiera. El volumen transaccional en los mercados de crédito y de financiación directa —acciones, bonos, pagares, etcétera— no ha dejado de crecer desde los años ochenta del siglo pasado. En un contexto de creciente desregulación y liberalización han tenido lugar avances sin precedentes en la innovación financiera. El maridaje con las tecnologías de la información y la asignación de capital humano de elevada calidad han posibilitado que las finanzas acabaran constituyéndose en una de las áreas de conocimiento mas importantes. También esos factores ayudan a explicar la creciente autonomía de la actividad financiera hasta el punto de abonar la acuñación de esa “financiarización” para denotar la creciente escala de los sectores financieros y, no menos relevante, de la menor virtualidad de la regulación del mismo.

La emergencia de la crisis de 2008 se atribuyó a esa expansión y, en todo caso, a fallos de mercado y en la regulación y supervisión financieras, que interactuaron de forma perversa. También el análisis macroeconómico dominante quedó cuestionado en la medida en que sus modelos no tomaban suficientemente en consideración esa complejidad financiera.

El balance de daños generados por esa crisis en términos de erosión de la capacidad de producción y del empleo junto a no pocas investigaciones y trabajos académicos, ha motivado un cierto revisionismo sobre el papel de las finanzas en las modernas economías en dos direcciones fundamentales: la que se pregunta por los atributos de los mercados financieros en términos de eficiencia y grado de perfección de los mismos, y aquella otra que revisa la contribución de la intermediación financiera tradicional y de los mercados de capitales al desarrollo económico.

El escepticismo acerca de la perfección de los mercados financierosse ha reforzado tras la verificación de incentivos perversos en su funcionamiento, como han demostrado los diversos episodios de manipulación de precios, o en el distanciamiento de la eficiencia en la formación de sus cotizaciones, de la capacidad para procesar toda la información relevante. La realidad ha sido pródiga en desautorizaciones de las más fuertes de esas hipótesis de eficiencia formuladas en los setenta del siglo pasado por el premio Nobel Eugene Fama. Los también premios Nobel Robert Shiller y George Arkelof lo han hecho individual y conjuntamente. Cinco años después de aquel Animal Spirits acaba de aparecer otro libro conjunto, Phishing for Phools: The Economics of Manipulation and Deception en el que se relativiza el dominio de “la mano invisible” y amplía esa suerte de enmienda a la eficiencia de los mercados que es el desarrollo de la behavourial finance.

Desde esas bases es difícil seguir asumiendo los veredictos de los mercados financieros como si se trataran de juicios incontestables, con capacidad intimidatoria suficiente como para vincular decisiones importantes de política económica. La subordinación de los gobiernos a sus reacciones ha sido manifiesta, casi tanto como la tolerancia de las pretensiones autoreguladoras de sus principales operadores, hoy afortunadamente en retroceso.

El otro ámbito de revisión, los vínculos entre finanzas y crecimiento económico, aunque en absoluto nuevo, tiene en varias investigaciones recientes exponentes cuestionando que la mayor profundidad financiera, y la extensión e intensidad de los flujos transfronterizos de capital, hayan aumentado la eficiencia y fortalecido el crecimiento. Boris Cournède and Oliver Denk (2015), en un trabajo integrado en un programa de investigación de la OCDE sobre finanzas y crecimiento inclusivo, analizan la relación a largo plazo entre la actividad financiera y el crecimiento económico en los países de la OCDE y aquellos del G20 que no pertenecen a esta organización. Las medidas utilizadas son el valor añadido de las finanzas, el crédito bancario al sector privado no financiero y la capitalización de los mercados de acciones, todas ellas en relación del PIB. Las principales conclusiones son contundentes:

1. Para esos tres indicadores, la expansión en la actividad financiera desde un nivel muy bajo está vinculada a crecimientos importantes del PIB, mientras que esa asociación se hace negativa a partir de un determinado umbral. A partir de una actividad financiera —financiación intermediada y capitalización bursátil— superior al 100% del PIB, más finanzas significa menor crecimiento económico. La pena es que el tipo de trabajo que hacen estos autores no permite estimar los umbrales específicos para cada país.

2. El valor añadido de la intermediación crediticia esta negativamente correlacionado con el crecimiento del PIB durante las últimas décadas. Lo que no ocurre con la capitalización de los mercados de acciones, que es muy positiva. Quizás esa asociación no deriva tanto de la eficiencia de cada mecanismo de canalización del ahorro, como de sus respectivos destinos: el PIB crece más si la financiación del sector privado se lleva a cabo con más recursos propios y con menos deuda. Los autores especifican que un cambio desde la financiación bancaria hacia la más directa o basada en los mercados favorecía un mayor crecimiento económico. Lo que nos remite a una de las reformas asumidas por la Comisión Europea: la necesidad de mayor diversificación institucional e instrumental de los sistemas financieros.

Me temo que aquel título, A las finanzas no las puede dejar solas, de un artículo en este suplemento (4 de enero de 2009) sigue teniendo vigencia. El comportamiento de los mercados no está siempre amparado en la racionalidad y, en consecuencia, hay que relativizar sus veredictos y, desde luego, acompañarlos de una regulación y supervisión adecuadas. La inestabilidad financiera es intrínseca al sistema, como advirtió mucho antes de la emergencia de la crisis el hoy recordado Hyman Minsky. Por ello, lejos de la estigmatización total de las finanzas, es necesario asumir que pueden contribuir a aumentar el crecimiento y hacer que este sea más inclusivo. Ya sea en la dirección que apuntaba hace algunos años el propio Shiller cuando defendía “la democratización de las finanzas”, o simplemente garantizando su adecuado control, no solo nacional, sino por las instancias multilaterales con capacidad técnica suficiente.

¿DEJAMOS LA CARRERA EJECUTIVA Y EMPRENDEMOS UN NEGOCIO?

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[Esta pregunta permitió que se iniciara un diálogo vía electrónica entre los asesores de SmartCoach® y esta pareja. Se presenta a continuación un extracto de este diálogo]

SmartCoach®: Saludos, Pareja Precavida. En este caso, lo primero es preguntarse:
¿Cómo está la salud de su relación de pareja en este momento? Si hay dudas para responder, o la respuesta es negativa, podemos decirles que probablemente lo más conveniente es aplazar la decisión de que uno de ustedes abandone la carrera ejecutiva para emprender un negocio, hasta que se aclare el panorama respecto del futuro estructural de su comunidad familiar. Una vez aclarado este punto, pasamos a otras preguntas, es: ¿qué tan dependientes son ustedes del ingreso que generan en sus respectivos empleos? La información de qué porcentaje del ingreso activo necesitan para cubrir su estilo de vida actual -¿El 70%? ¿El 80%? ¿El 100%? ¿O hasta el 110%?- es muy valiosa para decidir el “cuándo” se toma la decisión.

Pareja Precavida: En nuestro caso, nos sentimos comprometidos y muy unidos como pareja. En cuanto a lo financiero, no malgastamos y hemos construido un buen ahorro.

SmartCoach®: Excelente. Siguiente pregunta: ¿qué tipo de experiencias de ocio ustedes tienen, tanto ordinaria como extraordinariamente?

Pareja Precavida: Usualmente con nuestros hijos y dentro del ambiente de nuestras familias. En realidad, gastamos muy poco en ocio -tanto en lo ordinario como en lo extraordinario-

SmartCoach®: Gracias. Ahí vemos una señal de alerta, pues pudiendo disfrutar de algunos consumos extraordinarios sanos, tal vez se están restringiendo innecesariamente. Esto sucede cuando no tenemos una referencia clara e identificada – que es lo que llamamos el “punto de bienestar” – para saber cuándo sí o cuándo no darnos un gustito extraordinario. Cuando no tenemos esta referencia tendemos a sobre-consumir o a subconsumir, que es probablemente lo que les está sucediendo a ustedes. En cuanto a la decisión, esto es lo que les recomendamos:
Ciertamente, ustedes han construido un perfil de riesgo con alta habilidad para manejar los retos y riesgos de un emprendimiento; sin embargo, esto no quiere decir que estén completamente listos para la decisión. Les proponemos las siguientes “tareas”:

1. Les invitamos a practicar el “saber estar bien”, identificando clara y conscientemente ese “punto de bienestar”, sin consumos exagerados, pero también sin demasiadas restricciones y calculando cuánto cuesta
2. Les sugerimos que se tomen su tiempo para identificar con entera libertad qué empresa o tipo de actividad quieren realizar como emprendimiento. Tengan en cuenta, eso sí, que la actividad estudiada prometa ser sostenible
3. Compren tiempo para permitir que el emprendimiento madure sin presiones. ¿Cómo? De ser posible, aparten un ahorro – aparte de la inversión a realizar en el emprendimiento – de entre 18 meses y 2 años de costos de su punto de bienestar actual. Interpretamos que ustedes han retenido suficientes recursos como para hacerlo.

En 6 meses, conversemos de nuevo. En aquel momento, con informaciones más objetivas y validadas, es muy probable que se sientan en capacidad de emprender un negocio, con la claridad de que el principal objetivo de todas nuestras acciones y de todas nuestras decisiones es el bienestar sostenible. ¡Muy buena suerte!

Publicación http://revistamidinero.com.do/dejamos-la-carrera-ejecutiva-y-emprendemos-un-negocio/

¿Cómo Sé Si Estoy Listo Para Invertir?

Una vez hayamos comprobado que una inversión no pondrá en riesgo nuestro bienestar básico, toca asegurarnos de que dicha inversión alimenta nuestros objetivos de vida 

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En la cultura financiera, el principal objetivo de la planificación es el sostenimiento de nuestro bienestar básico, el cual, consiste en cubrir nuestros costos ordinarios de vida, sin producir déficits y sin tener que recurrir periódicamente a créditos para tapar esos enojosos hoyos que van surgiendo – o vamos creando – en el camino.

La referencia verdadera para medir la rentabilidad es, precisamente, este bienestar básico. Sin la vinculación al sostenimiento del bienestar, carece de sentido el rendimiento aparente de una transacción de consumo, de adquisición o de colocación de dinero en un instrumento financiero.

Toca, por tanto, conocer – y aislar – el costo de ese bienestar básico, pues hacerlo nos permitirá estimar el excedente proyectado que generaremos en un periodo determinado. Esta ganancia probable se verá afectada, desde luego, por las decisiones extraordinarias y por las contingencias que sucedan durante el periodo.

Esta información es muy relevante al momento de plantearnos una inversión, pues la decisión de convertir liquidez en capital de riesgo estará condicionada y dirigida al objetivo
principal, que, reiteramos, es el sostenimiento del bienestar básico. Por lo tanto, este condicionamiento implica:

1. La cobertura del riesgo primario de liquidez, incluyendo la disponibilidad de un fondo para contingencias.

2. La atención, con la liquidez correspondiente, de gastos anuales que no son recurrentes mensualmente -seguros, colegiaturas, regalos de estación, ropa, enseres, etc.-.

3. Tomar en cuenta que nuestra fuente activa de ingresos – trabajo, profesión o negocio – no esté amenazada en lo inmediato.

Solo después de haber revisado estos riesgos, estaremos listos para hacer la inversión. Si tienes dudas respecto de cualquiera de estos puntos, es preferible posponer la decisión de invertir hasta resolverlas.

Pero eso no es todo

Una vez comprobado que una inversión no pondrá en riesgo nuestro bienestar básico, toca asegurarnos de que la inversión alimenta nuestros objetivos de vida. Esto tampoco sucede de manera automática, pues es fácil perder el sentido de dirección en la maraña de decisiones sobre transacciones de consumo y adquisición que tomamos a diario, en un contexto de ofertas de descuentos en precios y de supuestas oportunidades.

Cuando vemos las cosas desde esta óptica, comprendemos que una buena inversión no implica, necesariamente, maximizar los beneficios puntuales. Una buena inversión dirige el esfuerzo hacia la consecución de nuestros objetivos de vida, cualesquiera que estos sean.

Algunas preguntas adicionales que podemos hacernos para validar si tal o cual inversión es idónea y oportuna para nosotros, son las siguientes:

1. ¿La inversión me ayudará a conseguir mis objetivos de vida? ¿Cuál objetivo? ¿Cómo me ayudará?
2. ¿Implica la inversión costos o riesgos que significarán una carga para mi ingreso activo? Si ese es el caso, ¿tengo la habilidad financiera para hacer frente a estos costos sin poner en peligro la sostenibilidad de mi bienestar básico?
3. ¿Se corresponde la inversión con mi etapa de vida actual? ¿Conviene hacer la inversión en este momento, o es más conveniente hacerla en una etapa posterior de mi vida? o ¿Corresponde a una etapa anterior y ya no será tan fácil aprovechar sus bondades?

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Para muestra, un ejemplo

Mira este ejemplo que pretende ilustrar el verdadero sentido de la rentabilidad:

Si decides adquirir una propiedad, porque encuentras una oportunidad de precio, pero en
ese momento dependes de tu ingreso activo en un 100% para suplir tus necesidades básicas, entonces será la propiedad más cara que puedas adquirir, pues traerá mayor riesgo a tu bienestar.

Si, en cambio, tomas la decisión después de que tengas cubiertos tus riesgos de sostenibilidad, el precio de adquisición pasa a segundo plano. Claro, siempre será preferible comprar barato, pero es mucho más importante no comprometer esfuerzos ni poner en riesgo tu bienestar futuro para “aprovechar” lo que se supone es una oportunidad. La clave, entonces, no está solamente en el precio; la clave de la rentabilidad es que las decisiones se dirijan a apuntalar el bienestar y desde esta perspectiva, cuándo es mucho más importante que cuánto.

por Paulo Herrera y Cristian Burgos | info@smartcoach.com.do

La importancia de una rutina financiera sana

Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.                                                

 Nuestras vidas giran alrededor de una rutina, estemos o no conscientes de ello.  Y no es que esto tenga nada de malo.  Simplemente sucede.  El horario de trabajo o de estudios, las costumbres del hogar – cuando y qué comemos, cuánto y en qué momento dormimos – se convierten en un movimiento continuo con cierta rutina implícita.

Es posible, desde luego, cambiar las rutinas o construir algunas nuevas.  Un ejemplo perfecto es cuando nos proponemos asumir una rutina de ejercicios.  Hacerlo requiere vencer la inercia de la vieja rutina, lo cual siempre implica un pequeño trauma.  Al principio te duele, te cuesta – puedes llegar incluso a renegar del objetivo – pero si persistes habrás incorporado uno de los hábitos más beneficiosos que podemos tener: hacer ejercicio por gusto… y por rutina.

Exactamente igual sucede con la gestión de nuestras finanzas.  Contrario a lo que podemos pensar,  el bienestar sostenible no tiene que ver solamente con nuestro talento, con nuestra disposición o con la generación de ingresos privilegiados.  En realidad, necesitamos una rutina financiera que favorezca el bienestar y no lo sabotee.

¿Por dónde comenzar?  Lo primero es comprender nuestra situación financiera actual, partiendo de una observación consciente de las entradas y salidas de dinero.  Este diagnóstico, que se construye a partir de la observación, constituye en sí mismo un cambio de ritmo y es el primer paso en el camino para esa nueva rutina financiera.

En la próxima entrega, presentaremos los siguientes pasos.

Solo hazlo

Mantener una buena rutina financiera – aunque inicialmente te la impongas de forma mecánica – aumentará la probabilidad de obtener y mantener el nivel de vida que deseas.  Es igual que con los ejercicios: aun cuando no entiendas bien por qué haces tal o cual ejercicio, hazlo hasta que tus músculos se habitúen y puedas dominar la rutina.  Con el dinero sucede igual: observa y aprenderás.

El banco quiere educarle

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Antes de que se publicase que las cajas de ahorro gallegas habían vendido participaciones preferentes a bebés, discapacitados o analfabetos, algunos de sus directivos acostumbraban a presumir de que en la red comercial podían colocar cualquier producto. La sacrosanta confianza era la moneda de cambio más habitual entre clientes y entidades financieras y a menudo sustituía esa incómoda letra pequeña de los contratos que es tan difícil de digerir. Fue así hasta que ese valioso intangible saltó por los aires gracias a la crisis que algunos bancos contribuyeron a inflar con productos tóxicos.

Al menos, el gigantesco terremoto que borró la sonrisa de decenas de miles de clientes tuvo un efecto interesante. Todo el mundo, empezando por la OCDE, comenzó a preocuparse por la necesidad de enseñar a los ciudadanos a cuidar de sus finanzas personales: ¿en qué se diferencia un préstamo de un crédito?, ¿qué es un fondo de pensiones? y ese tipo de cosas. El organismo que agrupa a 34 países y la Comisión Europea llevan desde 2005 alertando a los Gobiernos sobre la utilidad de incluir conceptos como el ahorro o el riesgo en la enseñanza reglada, ya que, al fin y al cabo, los jóvenes son los consumidores del futuro y son ellos los más receptivos al aprendizaje.

En España, el primer paso en esa dirección lo dio el ministro de Educación socialista Ángel Gabilondo, que firmó un convenio con el Banco de España (BE) y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para impulsar en 2008 el primer proyecto de formación financiera con vocación generalista. Durante el curso académico 2010-2011 se puso en marcha un programa piloto en 32 centros educativos pertenecientes a 14 comunidades autónomas en el que participaron casi 3.000 alumnos y 70 profesores. El curso pasado los centros participantes ya eran 452, y los alumnos, 43.000. Muy lejos, en cualquier caso, de los más de ocho millones de jóvenes que estudian en alguno de los 27.650 centros españoles.

El PP tomó el relevo en la reforma educativa apadrinada por el ministro José Ignacio Wert y acaba de introducir en primaria algunos conceptos básicos sobre finanzas en la asignatura troncal de ciencias sociales. En la ESO, la ley añade conceptos en economía e iniciación a la actividad emprendedora y empresarial, todos ellos voluntarios para el alumno. Paralelamente, el BE y la CNMV elaboraron un documento donde dan algunas ideas inquietantes sobre el contenido de la materia de educación financiera. “Las generaciones más jóvenes no solo se enfrentarán a una mayor complejidad de los productos financieros, servicios y mercados, sino que además, una vez adultos, posiblemente afrontarán más riesgos”, reza el Plan de Educación 2013-2017, diseñado por ambas instituciones. El texto habla de la falta de conciencia en España sobre “la importancia del ahorro para la jubilación”, y apuesta por “fomentar la cultura aseguradora en tanto que supone una protección contra el riesgo que asumen los individuos”. Su objetivo es “trasladar mayor responsabilidad a los ciudadanos en materia de ahorro a largo plazo” para que con él “complementen sus pensiones públicas”, sentenciando que éstas no serán suficientes para cubrir todas las necesidades de la población. Su razonamiento también alerta sobre los riesgos que uno corre en la vida, “como la pérdida del empleo […] o las enfermedades. Por tanto, contribuir a la mejora de la cultura aseguradora de los ciudadanos y de la percepción social del seguro es también beneficioso para quien desee llevar a cabo una planificación financiera y familiar adecuada”.

La banca, que ha comenzado a ocupar ese vacío en la educación,llega cargada de argumentos para trasladar la necesidad de que los ciudadanos crezcan conociendo el mundo de productos financieros al que se van a enfrentar, aunque no dedica tantos esfuerzos a formar a la población adulta. La evidencia, asegura el director de Reputación Corporativa del BBVA, Antoni Ballabriga, es que hay una relación entre el nivel de analfabetismo financiero y el nivel educativo y económico de las familias. “El analfabetismo produce desigualdad en el momento en que solo las capas altas de una sociedad son capaces de planificar sus decisiones económicas y manejarse en un mundo de productos con cierta complejidad”. Su banco lleva desde 2008 desarrollando programas de educación financiera con niños, jóvenes y adultos gracias a una cantera de 500 voluntarios —empleados o exempleados— que actúan como profesores.

Pero al calor de esta repentina vocación docente en la empresa privada ha surgido el debate sobre si lo que quiere realmente el sector es que los clientes del mañana no se cuestionen el uso del sistema financiero. “Los bancos no enseñamos. El 100% de nuestros contenidos han sido elaborados por pedagogos. Lo que buscamos es transmitir que lo importante es ahorrar, no si hay que elegir entre pagar la comida o la vivienda. Ese es un falso debate”, responde el responsable del BBVA.

La Asociación Española de Banca (AEB) ha organizado esta semana, coincidiendo con la iniciativa internacional Global Money Week 2015, un plan en el que participan 15 entidades para formar a 5.500 alumnos de 100 escuelas españolas con la ayuda de 400 voluntarios. Su presidente, José María Roldán, admite que no ve ningún conflicto de interés en que sean ellos los que impulsen esa instrucción. “Las transacciones dependen de un cliente hablando con un empleado financiero, y en España hay 80 millones de cuentas corrientes. Lo que buscamos con esta iniciativa es un cliente más formado, más exigente, más autónomo. Qué mejor conocimiento de los problemas que un empleado bancario. Él tiene la capacidad de transmitir esos conocimientos”, defiende. “Si la gente entendiera que más rentabilidad significa más riesgo, que hay que diversificar y no poner todos los huevos en la misma cesta, y que si queremos minimizar el riesgo tenemos que ir a depósitos garantizados, con estos conceptos hubiéramos evitado muchísimos problemas. En épocas de crisis no solo el cliente sufre, sino también el banco”, añade.

Claro que en esas charlas no se habla de conceptos como economía colaborativa, banca pública o dación en pago. “El concepto de dación en pago, como la prima de riesgo, está extendido. Dudo de que en el programa que estamos poniendo en marcha sea un concepto que se maneje”, aseguró Roldán.

Entre 2008 y 2009, la OCDE realizó una encuesta entre sus países miembros para valorar las interrelaciones entre la crisis y la educación financiera. Muchos Estados, entre ellos España, expusieron problemas derivados de esa falta de información. Se constató que la alfabetización financiera puede tener un impacto directo en el crecimiento económico de un país: a mayor educación, más crecimiento.

El informe PISA, que en su última edición evaluó por primera vez los conocimientos financieros de los jóvenes de 15 años en 18 países gracias al patrocinio de BBVA, dejó claro que España es uno de los peores países en esta materia. Al menos uno de cada seis alumnos tenía problemas para identificar una factura o utilizar tarjetas de crédito. En República Checa, Australia, la Federación Rusa, Nueva Zelanda y Bélgica, sin embargo, más del 60% de los estudiantes obtenían en competencia financiera un mayor rendimiento del esperado. Todos esos Estados habían desarrollado previamente estrategias nacionales de educación. Aunque en lo alto de la pirámide en estos conocimientos se situó, muy por delante de los demás, China. “Es llamativo que países con un notable Estado del bienestar y con alumnos exitosos en esta prueba como Finlandia, Suecia, Noruega o Dinamarca no se sumaran a esta iniciativa”, reflexiona Jurjo Torres, catedrático de Didáctica de la Universidade de A Coruña. “No confundamos educación económica con educación financiera. Se trata de ocultar que en realidad lo que se pretende es rediseñar un nuevo Estado que genere condiciones que permitan a los mercados abrir nuevas vías de negocio en sanidad o educación. La educación económica crítica debe estar vinculada con una educación política y social, tiene que ayudar a entender que las decisiones económicas y políticas están siempre relacionadas”.

Blanca Narváez, directora de Junior Achievement, organización presente en 121 países que ha elaborado los contenidos de los programas de educación de la AEB, defiende que lo que quieren es que los chavales “empiecen a simular esa toma de decisiones, a entender cómo las circunstancias son distintas. Los problemas están para ser resueltos, no para bloquear o crear conflictos”. Su organización lleva 14 años en España y casi 100 en EE UU, desde donde importan los contenidos. “En EE UU es normal que se pida un préstamo para ir a la universidad, en España no, y ese ejemplo lo eliminamos de nuestras fichas. Igual que la contratación de un seguro médico: aquí no ponemos ese ejemplo porque tenemos una Seguridad Social potente. Nos interesa más la autonomía, el pensamiento crítico, que identifiquen oportunidades y riesgos, que busquen soluciones y se anticipen a los problemas…, la vida nos trae cosas que no esperamos”.

En la asociación de consumidores Adicae se han acostumbrado a que su centralita se colapse con llamadas de personas afectadas por productos tóxicos de la banca. Su presidente, Manuel Pardos, cree que la formación debería llegar a todos los jóvenes de la mano de los docentes. “¿Cree que el tsunami de la publicidad financiera que indujo al sobreendeudamiento se combate con un puñado de experiencias piloto? El ministerio debería, con los profesores, extender esa educación a todos los centros. La banca se ha lanzado a ofrecerla pero lo hace a través de sus empleados. ¿Trabajan gratis o con gratificaciones? De una forma u otra son personas que han vendido preferentes, cláusulas suelo… No creo que lo hayan hecho con mala fe, pero no acabo de entender cómo se conjugan ambas cosas. Si todo el poder lo tiene la banca, siempre irá por delante de los consumidores, nos ganarán”.

La avaricia, enemigo del inversor

Si usted es un consumidor compulsivo, gasta más a fin de mes de lo que ingresa o tiene problemas para controlar su monedero, es difícil que sus hijos sean distintos. La web finanzasparatodos.es, un portal de la CNMV, ofrece lecciones para que los padres ayuden a los niños a confeccionar presupuestos personales y evitar ese tan temido sobreendeudamiento.

No comprar de forma compulsiva, establecer prioridades entre lo necesario y lo deseado, comparar precios o entender que a veces hay que esperar antes de adquirir lo que uno quiere son estrategias que recomiendan los expertos.

“Evite las modas y los gurús de turno, así como la toma de decisiones emotivas. No persiga los éxitos de ayer. Las rentabilidades históricas no son ninguna garantía de rentabilidad futura”, advierten. Porque nadie, ni siquiera los expertos, saben lo que harán los mercados. “La disciplina y la paciencia son rasgos importantes para el pequeño inversor. El miedo y la avaricia, sus enemigos”. Una de las lecciones de esta crisis es que hay que evitar comprar cuando los mercados viven momentos de euforia y verse obligados a vender barato en épocas depresivas.

Y, sobre todo, si alguien le ofrece una inversión “demasiado buena para ser verdad”, lo más probable “es que no sea verdad”. Simplemente basta con recordar que no existe rentabilidad sin riesgo: un consejo que los bancos y las cajas de ahorro españolas deberían haber dado a sus clientes cuando la economía bullía en España.

 

Link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/03/13/actualidad/1426261000_505783.html