Valores y desarrollo económico

La explicación dominante entre los investigadores académicos asigna a las instituciones, y no a los valores, la responsabilidad de estas diferencias en desarrollo económico

Los observadores más sofisticados del debate sobre Grecia tratan (tratamos) de eliminar toda traza de culturalismo del discurso. El BildZeitung o el Sun pueden quizás generalizar tratando a los griegos de vagos ,de poco ahorradores o corruptos, pero los demás evitamos tales caracterizaciones. Sabemos que la gran mayoría de los griegos (¡o de los españoles!) son tan honestos y tan trabajadores como los daneses o finlandeses.

Y sin embargo, es inevitable viendo la recurrente discusión sobre Grecia, que a uno le asalte la duda: ¿tiene esto remedio? ¿no será que los griegos son así? ¿No es cierto que a largo del planeta, los países que fracasan suelen fracasar de la misma forma, con más corrupción, mayores redes clientelares, más nepotismo y enchufismo, menos capital social, con los aprovechados (en vez de los mejores) campando a sus anchas en las empresas públicas y privadas?

La importancia de los valores y su transmisión de padres a hijos encaja con nuestra intuición. En algunas sociedades, los padres animan a los niños a que participen del debate en la mesa con los adultos. En otras, los sientan aparte y les dicen que “calladito se está mejor.” En algunas sociedades los niños hacen trabajos (p.ej. cajeros en el supermercado) desde la adolescencia, y deben ganar para sus gastos, en otras los padres proveen de todas las necesidades de los “niños” (paro o no paro) hasta los 30 años.

La discusión sobre el impacto de los factores culturales (los valores y las creencias compartidos por grupos humanos que se transmiten de generación en generación), sobre el desarrollo económico, es una de los más antiguas de las ciencias sociales. Weber, como es sabido, argumentaba que la ética protestante (los valores protestantes del ahorro y el trabajo) fue crucial para el desarrollo del capitalismo. Por el contrario, Karl Marx veía la causalidad en sentido inverso: dime en que estadio está tu desarrollo tecnológico y la división del trabajo en tu sociedad y te diré cuál es la “superestructura:” la cultura, las relaciones de poder, las instituciones, etc. Antonio Gramsci (por cierto, el héroe intelectual de Podemos), expandió el análisis de Marx al proponer que quien tiene el poder puede también determinar las creencias y valores de la sociedad (la ahora famosa hegemonía) y así perpetuarse en el poder.

En la actualidad, la explicación dominante entre los investigadores académicos asigna a las instituciones, y no a los valores, la responsabilidad de estas diferencias en desarrollo económico: mientras que unos países desarrollaron a lo largo del tiempo un sistema inclusivo de gobierno que permite a todos participar y beneficiarse del crecimiento, otros países no consiguieron instalar gobiernos neutrales y tuvieron que convivir con la depredación de las élites extractivas que gestionan el Estado y el mercado en su propio beneficio.

La evidencia que apoya este argumento es bastante persuasiva. Por ejemplo, Daron Acemoglu y Jim Robinson han mostrado que las colonias que, por razones climáticas, tenían buenas condiciones para convertirse en plantaciones, son todavía, cientos de años después, más pobres, porque las instituciones feudales que sirven en las plantaciones no son propicias al desarrollo económico. O, comparando el Reino Unido y España, mientras el Rey inglés, que no tenía ingresos propios, tuvo que ceder poder y atenerse a las reglas del juego para lograr el consentimiento de sus vasallos a los impuestos;la Corona española pudo gobernar de forma absoluta durante dos siglos más gracias a la plata y el oro de América. No son los valores, argumentan, sino las instituciones.

Pero tiene creciente peso una visión alternativa a este paradigma, y curiosamente, algunos economistas italianos son sus principales exponentes, Luigi Zingales (de la Universidad de Chicago) y sus coautores, y Guido Tabellini (de Bocconi). Quizás no es extraño que sean italianos, porque Italia es un reto a la idea de que son las instituciones lo que importa: ¿no tienen el Norte y el Sur de Italia la misma organización legal, las mismas instituciones políticas y económicas? ¿por qué es el Norte una de las regiones más ricas de la tierra y el Sur no sale de su relativa miseria?

Zingales y sus coautores, Luigi Guiso y Paola Sapienzase,se apoyan en la Encuesta de Valores Mundiales (World Values Survey) para estudiar una variable clave: la confianza, medida por la respuesta a la pregunta: “¿cree usted que se puede confiar en la gente o cree que, por el contrario que hay que tener mucho cuidado al tratar con los demás?”. Esta respuesta varía entre religiones (los protestantes son los que más confían en los demás, luego los judíos, los católicos yluego los musulmanes e hindúes los que menos) ysegún el origen de los padres (dentro de los EEUU, los de origen japonés son los que más confían, luego los noreuropeos, luego los germánicos, luego los del este de Europa, luego los hispanos, finalmente los afro-americanos). Por supuesto, la creencia de que los demás “son de fiar” es mucho mayor en el Norte que en el Sur de Italia. Además, esta variable persiste durante generaciones, aunque los ancestros llegaran hace ya décadas al país de acogida.

Indudablemente, y salta a la vista mirando al ranking del párrafo anterior, las culturas donde las personas no están todo el tiempo pensando que los demás les van a engañar tienen mayores índices de desarrollo económico y político. Una sola respuesta en una encuesta está extremadamente correlacionada con el éxito de un país.

¿Cómo descartamos que la causalidad vaya en dirección contraria? ¿No podría ser que las diferentes instituciones y desarrollo en diferentes sociedades hayan llevado a diferentes niveles educativos y por tanto causen las diferentes visiones del mundo?

La respuesta requeriría manipular los valores en el laboratorio. Es difícil hacer esto, pero en una interesantísima serie de trabajos recientes (2013-2015), el psicólogo de Yale David Rand y sus coautores tratan de “crear” los valores de los individuos en el laboratorio. Para ello, a unos individuos les hacen participar en situaciones simuladas en las que es bueno confiar en la gente, y a otros en situaciones en las que es preferible aprovecharse. Luego estudian su comportamiento en otras situaciones. Descubren que, efectivamente, los individuos que fueron condicionados para confiar son luego más prosociales, más propensos a castigar el egoísmo, y confían más en los demás.

Creo que estos experimentos apuntan a la solución a este debate. Los grupos divergimos, y los valores importan, esto parece indudable. En el cole de mis hijos en Holanda, los padres nos turnamos para limpiar las clases desde que hubo recortes presupuestarios. En otros lugares, los padres preferirían hacer una manifestación protestando porque la clase está sucia. Cuando la ciudad decidió que el presupuesto no daba para cuidar a los ciervos que vivían en el parque, se organizó una rotación de 52 familias voluntarias del barrio para que hicieran turnos, una semana cada una, dando de comer y cuidando a los aproximadamente 20 ciervos. En otros lugares hubiéramos preferido comérnoslos.

Pero estos comportamientos, que son persistentes, son modificables con la educación y la experiencia, como apunta el trabajo de David Rand. El no confiar en los demás es un comportamiento de “equilibrio”: si uno piensa que los demás están en las instituciones para robar (“todos lo hacen”), tenderá a hacerlo más (“no voy a ser yo el tonto aquí”) y la desconfianza está reforzada y justificada. Esto es lo que los economistas llamamos “expectativas racionales”: nuestras creencias corresponden a la realidad. Si cambiamos las instituciones para que el crimen, pequeño y grande, se castigue, y a la vez educamos a los ciudadanos en los valores democráticos y cívicos, podremos revertir, con el tiempo, la desconfianza que dificulta el desarrollo económico y social.

Luis Garicano es Coordinador del Programa Económico de Ciudadanos y Catedrático de Economía y Estrategia en la London School of Economics

Link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/07/11/actualidad/1436647544_287038.html

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“La gente no estudia las carreras que demanda el mercado”

Madrid 6 JUL 2015 – 10:29 CEST

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La demanda de titulados universitarios en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas crecerá en Europa un 14% hasta 2020, según un estudio del Centro Europeo para el Desarrollo de la Vocación Profesional. Las empresas querrán a esos graduados, pero probablemente no los encontrarán en España porque, pese a que el número de parados de más de 25 años supera el 21%, los estudiantes no escogen las carreras que pide el mercado laboral. Esa es la opinión de Julio Contreras, vicerrector de Estudiantes de laUniversidad Complutense de Madrid. Para apoyarla aporta un dato: el pasado año el número de matriculados en ingenierías fue el que más cayó en las universidades españolas, un 6% con respecto al curso anterior. Solo 13 de cada 1.000 alumnos ha completado sus estudios en estos campos, según datos de Eurostat. El reto, señala Contreras, es conseguir que especialidades como las matemáticas sean atractivas.

Pregunta: ¿Qué se puede hacer desde la Universidad para incentivar a los estudiantes a escoger carreras STEM (siglas en inglés de Science, Technology, Engineering and Mathematics)?

Respuesta: Es un problema grave porque necesitamos estos perfiles y no los vamos a tener. La demanda está creciendo y las matriculaciones no aumentan. Eso demuestra que la gente no estudia los grados que requiere el mercado. La raíz de la falta de interés por estas carreras se remonta a los colegios e institutos, donde las asignaturas de ciencias como las matemáticas se presentan como materias complicadas y poco apetecibles. Hay grandes empresas -como Telefónica– que están estudiando las causas y diseñando fórmulas para atraer a los jóvenes desde edades tempranas. Desde las universidades y los centros de Secundaria tenemos que hacer un esfuerzo para mejorar los servicios de orientación para que los alumnos tomen su decisión sobre qué estudiar con una visión más amplia.

Las ciencias de la salud son las únicas que suben en número de matrículas cada año, un 7% el último curso. En este caso, hay un componente vocacional muy fuerte. Para que funcione con otras ramas científico técnicas lo ideal sería que se lanzasen campañas desde las instituciones autonómicas con el mensaje de que las ciencias son divertidas y generan empleo. Es una labor esencialmente preuniversitaria, aquí llegan con la decisión tomada.

P: ¿El interés de los universitarios por estudiar carreras de Humanidades sigue decreciendo?

R: La caída no es muy pronunciada, el curso pasado fue del 2% en toda la red de universidades públicas. Lo que sucede es que están estigmatizadas y ha calado la idea de que quien se decanta por esa opción no encuentra empleo. Mi recomendación es que aquellos que sientan pasión por una materia sigan su instinto. Si la decisión sobre el grado que se va a estudiar se toma teniendo en cuenta solo el factor de la empleabilidad, se puede acertar o no. El mercado es impredecible y ya sucedió con Arquitectura; hace diez años todos pensaban que la inserción laboral era inmediata y llegó el desplome del ladrillo. El 47% de los universitarios españoles se decanta por las ramas sociales y jurídicas. Las facultades de Derecho están repletas.

P: Hay muchos estudiantes que no consiguen plaza en su primera opción. ¿Qué consejo les daría?

R: Estar un año en casa esperando para repetir la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) y subir la nota no es una buena idea, no suelen mejorar el resultado. La recomendación es que se matriculen en alguna de las otras opciones. Muchas veces acaban enganchándose a esa nueva titulación porque su vocación es variable. Si no están convencidos, siempre pueden pedir el traslado y convalidar las asignaturas que sean comunes en ambos grados. El requisito es haber aprobado al menos 30 créditos durante el primer curso. Los que consiguen entrar son los que mejores notas tienen. El 50% de la puntuación total se corresponde con la nota de la PAU y el otro 50% con la nota media obtenida durante ese primer año.

El único hándicap es que lo solicitan muchos estudiantes y no es fácil acceder. El 8% de los universitarios cambian de carrera tras el primer año o abandonan los estudios, según datos del Ministerio de Educación. Lo que está claro es que cualquier grado universitario mejorará sus posibilidades de encontrar un empleo en el futuro. Dentro del colectivo de jóvenes parados (21%), la tasa se reduce al 16% dentro de los que tienen estudios superiores y al 5% entre los doctores.

P: En Estados Unidos es muy común que durante el primer curso los estudiantes reciban una formación multidisciplinar y que escojan la especialidad en segundo. ¿Cree que con 18 años y sin un contacto previo con la Universidad los jóvenes están preparados para elegir grado?

R: El estadounidense es otro modelo, ni mejor ni peor. No es una cuestión que esté relacionada con la edad, sino con el asesoramiento.Si analiza los planes de estudio con una buena orientación, puede saber hacia dónde dirigirse. Nos gustaría pensar que sí están preparados y los resultados de la PAU lo confirman, el porcentaje de aprobados es del 95%. La madurez que demuestran en esta prueba confirma que el Bachillerato funciona.

P: ¿Cuántos grados se pueden estudiar 100% en inglés en la Complutense?

R: Cinco: Psicología, ADE, Económicas, Ingeniería Informática y Magisterio. También hay algunos como Derecho o Filosofía que incluyen asignaturas en inglés. Nuestro objetivo es ir aumentándolos, pero hay que ser realista y tenemos otras prioridades.

P: ¿Cuál es la principal dificultad que afrontan durante el primer año?

R: Vienen de grupos más pequeños, con alguien permanentemente encima de ellos y un control de la asistencia. Los más maduros se adaptan mejor, pero los que rinden en base a lo que les aprietan, aquí se hunden un poco al principio. Algunos están acostumbrados a ser los primeros de la clase y aquí se encuentran con que los demás tienen un conocimiento similar. Otros, que siempre habían obtenido buenas notas, empiezan a suspender y no saben cómo afrontarlo ni ellos ni sus familias. Para eso tenemos los programas de mentores, en los que alumnos veteranos ayudan a los de nuevo ingreso a integrarse, tanto en lo personal como en lo académico. Les enseñan a levantarse cuando hay alguna dificultad, a organizarse de otra forma y a detectar por qué no les ha ido bien.

P: La subida de las tasas ha dejado fuera de la Universidad a muchos estudiantes. ¿Qué plan tiene la Complutense para ellos?

R: En cada comunidad autónoma hay diferentes realidades. En Madrid, los precios han subido más de un 60% en los últimos cuatro años, ha sido un salto brutal. Las matrículas que antes rondaban los 800 o mil euros, ahora cuestan entre 4.000 y 5.000. Nosotros no podemos cambiar los precios públicos, pero este curso vamos a poner en marcha el pago fraccionado, que permitirá pagar mensualmente, y un sistema de ayudas por un valor de hasta un millón de euros para los que no consigan las becas del Ministerio y tengan dificultades económicas. Además, tenemos pendiente de aprobar una modificación para permitir a los estudiantes matricularse de 30 créditos en primer curso, en lugar de los 60 obligatorios. No tenemos ningún estudio al respecto, pero estimamos que un 20% de los alumnos trabajan para poder hacer frente a los pagos.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/07/03/actualidad/1435948447_517179.html

Ideas para el inversor conservador

La caída de los tipos de interés obliga a buscar alternativas a los depósitos

Rentabilidades reales en torno al 0%. Éstas son las expectativas de rendimientos que, según una decena de expertos consultados, ofrecen, hoy por hoy, los depósitos o la deuda pública nacional y, en general, “toda la inversión absolutamente conservadora en la que el riesgo asumido es mínimo”. Los tipos de interés nominales están en niveles tan bajos (entre el 0,01% y el 0,25% a corto plazo y en torno al 2% cuando los plazos se alargan incluso más allá de los 10 años) que a nada que la inflación se corrija a corto plazo puede convertir esas rentabilidades reales en negativas (el IPC subió en mayo un 0,5% respecto al mes anterior y elevó en cuatro décimas su tasa interanual, hasta el -0,2%).

Los analistas tienen claro que para contrarrestar este entorno no hay que remodelar toda la cartera y convertirse en un inversor de riesgo absoluto. Sin embargo, la mayoría de ellos sí aconseja destinar entre el 30% y el 40% de la cartera a inversiones con algo más de riesgo. César Ozaeta, responsable de selección de fondos de renta fija de Abante, recomienda “elaborar estrategias flexibles: destinar un 10% de ese 30% de patrimonio a fondos de inversión de renta fija global en busca de valor y el resto a fondos de retorno absoluto, con objetivo de rentabilidad del 2% y el 3% anualizado en tres años”.

Para Víctor Alvargonzález, director de Inversiones de Tressis, “se puede colocar un tercio de la cartera en un seguro de ahorro” con una rentabilidad estimada en un periodo de 12 meses del 1,85%. “Habría también, por ejemplo, que utilizar fondos mixtos y productos de retorno absoluto -que no estimado- con no más del 4% de volatilidad histórica”, añade Alvargonzález.

Los expertos aconsejan tener hasta un 40% de la cartera en activos con algo de riesgo

Por su parte, Luis Martín, director de ventas de BlackRock Iberia, apuesta por la renta fija europea con duraciones cortas con poca sensibilidad a potenciales subidas de tipos de interés o, entre otros, los fondos de gestión alternativa, como son los de renta variable long-short o fondos flexibles, “con retornos estimados en el 4% y los de generación de rentas que en la actualidad pueden llegar a ofrecer retornos próximos al 5%”. Antonio Salido, director de Marketing y Comunicación de Fidelity para España y Portugal, ve también “en la renta fija europea corporativa posibilidad de obtener rendimientos entre el 2,5% y el 3,5% y en los fondos mixtos globales de gestión muy activa, de lograr vía rentas, retornos de hasta el 5%”.

Cristian Balteo, responsable de producto de Nordea, considera a los fondos de renta fija flexible capaces de generar unos rendimientos “dos puntos por encima de lo que ofrece la liquidez” y a los fondos mixtos que incluyan valores de alta rentabilidad por dividendo, “de superarla hasta en cuatro puntos”.

Para Juan Luis García Alejo, director de análisis, mercados y productos de Andbank, se trata de evitar riesgos de duración porque los tipos de interés repuntarán a medio plazo. “Se puede apostar por la renta fija de gobierno de países de la periferia europea, por la renta fija corporativa high yield, por los fondos de gestión alternativa, y colocar, no más del 5%, en renta variable en busca de dividendos y valor”.

Ignacio Rodríguez, responsable en España de M&G Investment, sostiene que los fondos multiactivos en manos de gestores con experiencia pueden llegar a ofrecer entre un 3-6% de rentabilidad anual “y son más sencillos, transparentes y rentables que los garantizados”. Carlos Andrés, director de inversiones de March A.M. tiene claro que riesgo no es equivalente a volatilidad. “Simplemente es la posibilidad de perder dinero, por lo que lo más adecuado para un inversor conservador es tomar posiciones en fondos perfilados o incluso en pagarés de empresa de primera línea que ofrezcan rendimientos superiores al 2% o el 3%”, explica.

Visión a largo plazo

Sophie del Campo, directora general de Natixis Global AM para Iberia, Latinoamérica y US Offshore, asegura que lo más importante es que los inversores no se dejen llevar por las sorpresas y movimientos del corto plazo y “construyan carteras duraderas, en las que, es interesante incluir estrategias de renta fija corporativa a corto plazo”.

Por último, David Ardura, Subdirector de Gestión de Gesconsult, explica que si analizamos la situación macroeconómica en Europa y nos aislamos, en la medida de lo posible de la inestabilidad generada por Grecia (entre otros factores), nos encontramos con un escenario de mayor crecimiento, más consumo e inversión e, incluso, mayor crédito. “Todo ello son factores que no benefician al inversor en renta fija, por lo que se trata de recurrir a los productos mixtos que no tengan una duración de cartera preestablecida, de tal forma que se beneficien de posibles subidas de tipos (bonos flotantes) o que incorporen el componente de inflación a su rentabilidad final (Bonos ligados a la inflación)”, concluye Ardura.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/06/26/actualidad/1435331596_799437.html

El hombre que consiguió que los supermercados en Francia no boten alimentos

Arash Derambarsh
Para Arash Derambarsh, que los supermercados tiren alimentos que todavía son comestibles es “escandaloso y absurdo”.

“Me han insultado, atacado y acusado de ser ingenuo e idealista. Pero me hice concejal porque quería ayudar a la gente”.

Arash Derambarsh tiene 35 años y logró en pocos meses algo que pocos creían posible: que el Parlamento en su país, Francia, aprobara una ley que obliga a los supermercados a donar alimentos a organizaciones de caridad.

Derambarsh es concejal del municipio de Courbevoie, un suburbio al noroeste de París.

Desde allí inició su campaña contra el desperdicio de alimentos y lanzó una petición en internet que recogió rápidamente más de 200.000 firmas.

Es “escándaloso y absurdo” que los supermercados tiren comida a la basura mientras los pobres y desempleados pasan hambre, dijo en una entrevista a la prensa británica el concejal del partido de derecha Divers Droite o Derecha Diversa.

La nueva regulación aprobada por el parlamento francés prohíbe a los supermercados botar alimentos con fechas de vencimiento inminentes.

También hace ilegal la práctica usada por algunas cadenas de estropear deliberadamente con lejía los alimentos que tiran para impedir que sean extraídos de los contenedores de basura.

Los supermercados tienen ahora un período por ley para identificar a qué organización de caridad donarán sus alimentos con fechas no vencidas y aún comestibles.

Y la decisión de Francia es sólo el comienzo. Derambarsh quiere que otros países adopten prohibiciones similares y aseguró que llevará su campaña este año a Naciones Unidas y otros foros internacionales.

“Sé lo que es pasar hambre”

“Algunos pensarán que es algo ingenuo preocuparse por otros seres humanos, pero yo sé lo que es pasar hambre“, dijo Derambarsh a la prensa británica.

“Cuando era estudiante de leyes debía subsistir con 400 euros al mes después de pagar la renta”, señaló el concejal.

“Sólo podía permitirme una comida decente al día. Es difícil estudiar o trabajar cuando uno tiene hambre y no sabe de dónde vendrá su próximo alimento”.

Arash Derambarsh recogiendo donaciones de alimentos
Derambarsh inició su campaña recogiendo alimentos de su tienda local tres veces por semana y repartiéndolos a cientos de personas.

Derambarsh comenzó su campaña el año pasado.

Tres veces por semana recogía en su tienda local alimentos a punto de ser botados y los repartía a cientos de personas en Courbevoie.

“Cada día ayudábamos a cerca de 100 personas. La mitad eran madres solteras con sus niños, jubilados o trabajadores con salarios muy bajos. La otra mitad eran personas que vivían en refugios o en la calle”.

Desperdicio global de hasta el 50%

El desperdicio de alimentos es un problema grave y global.

En Francia, por ejemplo, unos siete millones de toneladas de comida son tirados a la basura cada año, 67% por los propios consumidores y el resto por restaurantes, tiendas y supermercados, según un estudio de 2014 comisionado por la Cámara de los Lores del Parlamento británico.

Productos lácteos en un supermercado en Francia
A nivel mundial se estima que entre 30% y 50% de los alimentos producidos nunca llegan a ser consumidos.

El informe estima que unos 89 millones de toneladas de alimentos son botados innecesariamente cada año en los países de la Unión Europea en su conjunto, el equivalente a 179 kilosper capita.

Y la cifra anual aumentará a 126 millones de toneladas si no se toman medidas.

A nivel mundial, se estima que entre 30% y 50%, o entre 1.200 millones y 2.000 millones de toneladas de alimentos, nunca llegan al plato, según un informe de 2013 del Instituto de Ingenieros Mecánicos de Reino Unido. Las cifras contrastan con el número de personas que no tienen suficiente para comer, al menos 795 millones, según cifras divulgadas este jueves por la ONU.

Las causas del desperdicio son, de acuerdo al documento, el uso de fechas de vencimiento innecesariamente estrictas, la política de los supermercados de “compre uno, lleve dos” y la exigencia de los consumidores en los países europeos y Estados Unidos por alimentos cosméticamente perfectos.

Otros factores clave son la falta de infraestructura adecuada de transporte y almacenamiento de alimentos perecederos como frutas y hortalizas.

Y cerca de 550.000 millones cúbicos de agua se desperdician globalmente en cultivos que nunca llegan al consumidor.

Sólo en Reino Unido, el país en Europa donde se tiran más alimentos, el informe de 2013 estima que cerca del 30% de los cultivos no son cosechados porque no cumplen las exigencias estrictas de los supermercados en materia de apariencias.

En el mismo país, una fundación que apoya bancos de alimentos, Trussell Trust, dijo que en 2014 se repartieron más de 900.000 paquetes a personas necesitadas, casi tres veces más que el año anterior.

9.000 millones

Derambarsh espera llevar su campaña a tres foros internacionales este año: la cumbre de Naciones Unidas sobre metas de desarrollo del milenio en setiembre, la reunión del G20 en Turquía en noviembre y la cumbre de cambio climático, COP21, en París en diciembre.

Agricultor cosechando tomates
La falta de transporte y almacenamiento adecuado de alimentos perecederos es un factor clave en el desperdicio de alimentos.

La necesidad de evitar el desperdicio de alimentos será cada vez más crucial en el mundo.

La ONU estima que la población mundial superará los 9.000 millones en 2050.

Y la producción global de alimentos deberá aumentar 70% para satisfacer la demanda, según la FAO, la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura.

Para alimentar a otros 2.000 millones de personas será necesario hallarsoluciones creativas.

Y la campaña de Derambarsh es una de ellas, una muestra de lo que puede lograr un iniciativa con determinación nacida en ratos libres tres veces por semana, en un pequeño almacén de un suburbio en la capital francesa.

Los supermercados franceses no podrán tirar alimentos a la basura

La Ley de Transición Energética obligará a las grandes superficies a donar los productos perecederos desechados

Los supermercados franceses no podrán tirar alimentos a la basura

Frutas y verduras son los alimentos que más se desperdician. / MARIA FLEISCHMANN (WORLD BANK)

El Gobierno francés quiere reducir a la mitad el despilfarro de alimentos para el año 2025 y para ello ha obtenido el apoyo unánime de la Asamblea Nacional. Mediante una enmienda a la Ley de Transición Energética, a partir del 1 de julio del año próximo, los supermercados de más de 400 metros cuadrados no podrán tirar a la basura los productos perecederos. Deberán donarlos a organizaciones dedicadas a la alimentación animal o a la fabricación de abonos agrícolas.

Una enmienda del exministro delegado socialista de AgriculturaGuillaume Garot, un político que lleva años empeñado en la lucha contra el despilfarro alimentario, ha sido adoptada este jueves. “Ver las botellas de lejía desparramadas en las basuras de las grandes superficies con alimentos consumible es escandaloso”, ha declarado Garot a la agencia France Presse.

Según datos del Ministerio de la Ecología, en Francia se tiran a la basura 20 kilos de comida por persona y año. La FAO considera que se despilfarra hasta un tercio de los alimentos para consumo humano. En total, se desperdician 1.300 millones de toneladas al año que producen 3.300 toneladas de dióxido de carbono. En realidad, según esa institución internacional, la mitad de los alimentos se desperdician en su camino del campo al plato. Francia está comprometida en esta lucha desde que en 2010 se puso en marcha un grupo de trabajo sobre el tema. Sus conclusiones, adoptadas hace tres años, son similares a las que ahora se introducen en la ley, aunque lo que se pretende es el compromiso de toda la cadena de producción y distribución alimentaria. En un comunicado, la Federación del Comercio y la Distribución lamentó la aprobación de estas medidas aunque asegura que ya colaboran con ONG para donar los alimentos que no se venden. “La ley se equivoca de objetivo y de tema”, dice el comunicado. “Las grandes superficies solo representan el 5% del desperdicio total alimentario y genera nuevas normas”.

Otro de los puntos importantes de la ley será el de concienciar en la escuela sobre la necesidad de controlar el despilfarro de alimentos.

La Ley de Transición Energética que analiza la Asamblea Nacional busca la reducción a la mitad del consumo de energía para 2050. La ministra de Ecología Ségolène Royal lidera el proyecto, que prevé también promover las energías renovables, el transporte eléctrico y una renovación de la edificación. También limita el uso de la energía nuclear, que debe quedar al nivel de su potencia actual.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/05/21/actualidad/1432241595_229049.html

Esta ciudad prohibió los autos por un mes y mira lo que pasó

Imagen: EcoMobility World Festival

Aprender a valorar otros tipos de transporte y devolverle las calles a las personas fue la idea de Suwon, una ciudad surcoreana que tomó un barrio y durante un mes lo convirtió en un lugar sin autos. Lo que pasó durante y después cambió su destino.

¿Se imaginan su ciudad sin autos? Parece imposible, pero en Corea del Sur lo lograron con un arriesgado experimento y como resultado, el destino de una ciudad cambió.

Durante un mes, el barrio de Haenggung-dong en Suwon se olvidó de los autos. Primera vez en el mundo que se probó estar 30 días trasladándose por las calles solamente a pie, en bicicleta, vehículos eléctricos ligeros o, en caso de necesidad máxima, transporte público. Y aquellos que insistieron en usar sus autos, debían transitar por otros carriles y estacionar en otros lugares.

Se trató del Festival Mundial de la Eco-Movilidadrealizado hace un año, donde 4.343 ciudadanos dejaron voluntariamente sus vehículos, sacando unos 1.500 de circulación durante todo septiembre en un área equivalente a 63 canchas de fútbol.

La idea fue revertir el paradigma de la planificación de transporte, dándole prioridad al transporte amigable con el medio ambiente. Por otro lado, comprobar con la experiencia los enormes beneficios que trae el bajarse del auto.

En los 18 meses de planificación previos al evento, se mejoró la infraestructura de la ciudad, ampliando las veredas, entregando bicicletas a dueños de negocios o residentes y plantando más árboles, entre otras obras, para recibir con las calles abiertas a los peatones y ciclistas.

¿Qué les pasó sin autos?

No se acabó el mundo, sino que el barrio se transformó en otro. En las principales calles, dos filas estaban completamente dedicadas a peatones y ciclistas, mientras que las restantes eran para taxis, transporte público o aquellos que no fueron capaces de unirse a la iniciativa.

Los cambios se sintieron rápido y las personas empezaron a valorar la ciudad de manera diferente:aire más limpio, menos ruido, otro ritmo, mayor sensación de seguridad. Las veredas se llenaron de vida y presentaciones de todo tipo en las que la gente participaba. Esta revolución en el transporte influyó también en la vida social y los negocios, explican, pues las personas se acercaron a la ciudad y sus vecinos de una manera más amable.

Según el reporte final, sus residentes descubrieron que en un barrio sin autos, los estacionamientos y vías entre cada edificio son espacios seguros y verdes para reunirse, disfrutar el ocio, para quedarse, etc.

Al fin y al cabo, experimentaron una manera más saludable, sostenible, ecológica y divertida de vivir. Como concluyen, fue un cambio en el carácter de la ciudad y la mente de los ciudadanos.

“Si el Festival no hubiera ocurrido, todavía estaríamos viviendo con una mentalidad de que los autos son la única manera de adaptarse a un estilo de vida urbano. El Festival nos ofreció una atractiva alternativa, viable, más sostenible y por eso estaremos eternamente agradecidos”, comentó un ciudadano.

¿Y ahora qué?

Un año después de haber rechazado a los autos en Haenggung-dong, la prueba ya ha tenido su impacto y no es menor. La gente ya quedó convencida de lo conveniente que es una vida con menos autos y está dispuesta a pedir que las calles vuelvan a  ser de peatones y ciclistas. Incluso los que rechazaban la idea.

“Había gente que cuando fue propuesto el proyecto, no les parecía, no podían imaginar un barrio libre de autos, se opusieron, no les gustó la idea. Pero ahora que lo vieron y han sido parte de él, están mucho más a favor, les gusta, se beneficiaron y quieren conservar este modo más allá de un mes”, comenta el Director Creativo del Festival, Konrad Otto-Zimmermann.

Dos meses después del Festival, se hizo una mesa redonda con 300 ciudadanos, que pidieron límites de velocidad más bajos, control de estacionamientos y calles de un solo sentido. Inmediatamente las autoridades respondieron con el siguiente plan:

  • Eliminación de los estacionamientos en las avenidas Hwaseomun y Sinpung.
  • Restricción de la velocidad a 30 km/h.
  • Fines de semana libres de autos.
  • Estacionamientos de autos y arriendo de bicicletas gratis en ciertas zonas de la ciudad, para que los habitantes que lleguen en vehículos prefieran continuar su recorrido como ciclistas.

Además se comprometieron con nuevas políticas viales, como la construcción de más ciclovías, un mejoramiento del sistema de transporte público y la reducción de los límites de velocidad en otros sectores de la ciudad.

Aunque solamente fueron 30 días, experimentar la ciudad de otra manera y reconocer el valor de los medios de transporte sustentables cambió la manera de percibir la ciudad en sus habitantes. El Festival demostró que  independizarse del auto es algo posible, beneficioso y un aporte a la calidad de vida.

Kyeong-ah Ko, Director Comunitario de Suwon comenta: “Lo que me inspiró fue no ver sólo cómo se alteró el barrio físicamente, sino cómo cambió la mentalidad de los residentes cuando se unieron. Además de apoyarse mutuamente durante el mes, desarrollaron nuevas ideas imaginativas para el espacio público y una fuerte estructura social que beneficiará a la comunidad por mucho tiempo (…)”.

La idea es que la iniciativa de ICLEI Eco Mobility, que aceptó Suwon, sea usada como prototipo en otras ciudades del mundo y por eso los ciudadanos que creen que su barrio podría aceptar el desafío pueden contactarse con la organización en ecomobility@iclei.org

¿Y si lo intentamos acá?

¿Aceptarías el desafío de dejar tu auto por un mes? ¿Crees que se podría hacer en alguna ciudad de la Republica Dominicana?

Articulo via http://www.eldefinido.cl/actualidad/mundo/2970/Esta_ciudad_prohibio_los_autos_por_un_mes_y_mira_lo_que_paso/

El riesgo financiero más grande nos mira desde el espejo

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Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.                                                

El gran riesgo financiero somos nosotros mismos.  Está harto demostrado que, con la excepción del riesgo salud, el cómo – y desde cuáles premisas – construimos nuestras decisiones de consumo, adquisición e inversión impacta más directamente en nuestro bienestar que todos los demás riesgos que enfrentamos en la vida.

 Se trata de un riesgo silente e invisible.  Centramos nuestra energía en producir ingreso – tarea importante donde las hay – pero prestamos poca o ninguna atención a las variables que influirán en nuestro bienestar más que el ingreso mismo. De estas variables, hay dos que son especialmente importantes.

La primera tiene que ver con nuestros hábitos de consumo de recursos.  Admitámoslo, actuamos como si los recursos fueran infinitos.  Y no lo son.  El impacto que tiene este error de percepción y conducta en nuestro bienestar es enorme, pues el malgasto de recursos se traduce directamente en nuestro costo de vida. ¿Nuestra respuesta? Conseguir más ingreso – o crédito – para seguir malgastando recursos, alimentando así un insostenible círculo vicioso.

La otra variable es la ausencia total de regulación en nuestro flujo de caja.  Admitamos también que vivimos, literalmente, conectados del ingreso.  Comprender esta realidad – y cambiarla – entraña un profundo cambio de mentalidad.  Mientras eso llega, los buenos esfuerzos que hacemos para generar ingresos corren el riesgo de ser anulados por el efecto de esta conexión automática y desregulada entre ingreso y gasto. 

Como vemos, gestionar estas dos variables críticas depende de nosotros.  Y de nadie más.   

Riesgos autogenerados

Es la gran paradoja.  Las personas en edad productiva, a través de nuestro ingreso activo, somos sujetos principales en la construcción de nuestro bienestar.  Al mismo tiempo, sin embargo, son nuestras propias actitudes, decisiones y conductas las que representan el mayor riesgo para ese mismo bienestar que pretendemos construir.  Lo peligroso es que, sin cultura financiera, tomamos decisiones sin tener ninguna conciencia de ello.