Lo que se necesita saber para invertir en el mercado de valores

Hay 18 emisores de los sectores eléctrico, financiero, público, multilateral e industrial
En el país hay 17 puestos de bolsa a donde pueden dirigirse las personas interesadas en invertir.
SANTO DOMINGO. Invertir en el mercado de valores es un mecanismo para obtener rentabilidad en los ahorros. En la Bolsa de Valores de la República Dominicana se pueden hacer transacciones de títulos de deuda (bonos) con un monto mínimo de RD$1,000 o US$30 y tienen fechas de vencimiento que van desde un año hasta 15 años.

La Bolsa de Valores de Santo Domingo se creó el 25 de noviembre de 1988 mediante el decreto 544-88 y el 31 de marzo del año 1997, como ya las operaciones se habían extendido a otras provincias, empezó a llamarse Bolsa de Valores de la República Dominicana, según indica su web.

En el país hay 17 puestos de bolsa a donde pueden dirigirse las personas interesadas en invertir. Igualmente hay 18 emisores de los sectores eléctrico, financiero, público, multilateral e industrial.

El puesto de bolsa JMMB respondió las siguientes preguntas sobre la inversión en el mercado de valores:

¿Cuáles transacciones se hacen en los puestos de bolsa locales?

Los puestos de bolsa realizan actividades de intermediación de valores objeto de oferta pública o privada, en el mercado bursátil. Por ejemplo, cuando el Estado emite bonos del Banco Central o del Ministerio de Hacienda los puestos están autorizados para adquirir dichos instrumentos y luego colocarlos al público en general (retail, corporativo, instituciones financieras, entre otras).

¿Cuáles pasos debemos dar si queremos invertir en el mercado de valores?

Para Invertir en el Mercado de Valores debemos dirigirnos a un puesto de bolsa autorizado por la Superintendencia de Valores y registrado en la Bolsa de Valores de la República Dominicana, en donde un Corredor de Valores nos acompaña en el proceso de apertura de cuentas en dicha entidad y la asignación del RNT (tu cédula en el mercado de valores) en CEVALDOM (Central de Valores Dominicana) entidad que custodia todos los títulos de oferta pública del país. Luego de estar registrados pueden realizar sus transacciones.

¿Qué tan rentables pueden ser los títulos de deuda?

Muy rentables. Estos títulos emitidos por el Estado o por empresas privadas le dan acceso al público a generar rendimientos mayores a los instrumentos clásicos y a diversificar sus inversiones.

¿A mayor rentabilidad mayor riesgo?

Sí, visto de forma directamente proporcional. Sin embargo existen mecanismos de mitigar el impacto. Por esto hay que destacar la importancia que tienen los corredores de Puesto de Bolsa (asesores financieros) en educar al inversionista.

¿Cuáles son los riesgos de invertir en el mercado de valores?

Dada la naturaleza del Mercado de Valores dominicano, donde la mayoría de los productos son títulos de deuda, el nivel de riesgo es controlado. Esto porque los títulos en los que se invierte hoy en día tienen todos una calificación de riesgo BBB o mejor, como son los títulos del Banco Central y Ministerio de Hacienda, los cuales tienen categoría AAA (máxima). Los niveles de riesgos son más que aceptables y a la vez están supervisados por la Superintendencia de Valores

¿Y si queremos vender para recuperar el dinero invertido, qué debemos hacer?

A través del mercado secundario, donde todos los días se realizan miles de transacciones, el inversionista siempre tendrá la oportunidad de vender su título, a través de los puestos de bolsa que estén registrados en la Superintendencia de Valores.

Si queremos ser los primeros en adquirir títulos (comprar al emisor), ¿dónde nos enteramos?

Cuando se va a realizar una emisión de oferta pública, el emisor debe colocar el anuncio en medios masivos, por lo que generalmente en los periódicos pueden enterarse, no obstante nosotros como puesto informamos a todos nuestros clientes vía nuestras redes de comunicación.

¿Se emiten acciones de empresas? ¿Qué hace falta para que las empresas se financien con la venta de acciones en el mercado de valores?

En la actualidad, pocas empresas se han motivado; entendemos que en la medida que el mercado se desarrolle ampliamente y que los inversionistas comprueben la celeridad, eficiencia y garantías que se pueden ofrecer se sentirá más cómodo en explorarlo, y en consecuencia las empresas se sentirán complacidas en satisfacer sus necesidades de financiamiento a través de este excelente mecanismo, que además de comprobar su eficiencia, le permitirá mayor nivel de exposición y valoración en el mercado.

articulo vía http://www.diariolibre.com/economia/lo-que-se-necesita-saber-para-invertir-en-el-mercado-de-valores-KE1305297

¿Para qué ahorran hombres y mujeres?

Madrid

Las  mujeres prefieren ahorrar para viajes, los hombres para coches

Las metas de consumo avanzan frente a la protección del patrimonio, según Bankinter

1438077574_499769_1438103549_noticia_grande

Después de años de sacrificios por la crisis económica, ante la aparente recuperación económica, los hogares sienten que pueden respirar y planificar sus cuentas con algo más de alivio. Hasta el punto que se asigna menos dinero a aumentar su colchón económico y se ahorra más para destinarlo a alguna actividad o producto relacionados con el consumo. Sin embargo, hombres y mujeres tienen, en general, preferencias distintas. Mientras ellas priman los viajes, ellos también se preocupan de acumular capital suficiente para la compra de coches y motos, según se desprende del Análisis del ahorrador online de Coinc, portal de Bankinter.

El estudio ha sido elaborado por Coinc, un portal de la entidad destinado a la organización de los ahorros del hogar. La muestra que han analizado incluye a más de 72.000 clientes. Los usuarios indican a Coinc cuánto quieren ahorrar y para qué destinarán el dinero. La muestra total que se ha usado para el análisis se basa en 65.000 metas de ahorro, para las que se han depositado 800 millones de euros.

El análisis concluye que las metas estrella para este 2015 son las categorías tradicionales de ahorro puro y duro, que aunque retroceden, siguen liderando la clasificación. Le sigue la vivienda, que se mantiene en segundo puesto. A estos destinos habituales, se añaden a continuación los viajes, la electrónica, los regalos y los coches.

¿Para qué ahorramos?

COINC

La mejora de la economía influyó de manera contundente en las decisiones de los ahorradores: el pasado junio, solo el 40% de las nuevas metas abiertas por los clientes de Coinc se inscribían en la categoría del ahorro. Un descenso importante, considerando que a comienzos de 2013 alcanzaba el 65%. Por otro lado, los viajes representaron el segundo objetivo más cotizado durante el mes pasado, al representar el 16% de las nuevas preferencias, seguidos por artículos de electrónica (10%) y regalos (6,9%).

Si se considera el conjunto de los objetivos desde su apertura, el ahorro sigue representando el grueso de las preferencias de los españoles y acapara más del 56% de las metas, seguido por la vivienda (9,4%), que en los últimos años se ha mantenido estable —oscilando entre un 8% y un 10%—, y los viajes (8,9%).

COINC

¿En qué se diferencian mujeres y hombres?

Puede sonar a tópico, pero según concluye el análisis, las mujeres ahorran más para los hijos y la boda, los viajes y los artículos de moda, mientras los hombres privilegian los coches, las motos y los productos de electrónica. O por lo menos estos son los hábitos que marcan de media los 72.000 clientes de Coinc. En cuanto a la vivienda y los regalos, los porcentajes son equivalentes para ambos sexos.

En detalle, el 53% de los objetivos de ahorro de las mujeres se incluye en la categoría de la protección del patrimonio, el 12% coincide con los viajes, el 9% con la vivienda, el 5% con coches y motos y el 3% se relaciona con la formación, los hijos y los regalos.

Por otro lado, los hombres abren un 55% de las metas para ahorrar, un 9% para viajes y vivienda, un 7% para coches y motos y un 4% para artículos de electrónica. Estos porcentajes van cambiando según la edad: si los menores de 25 privilegian categorías como los viajes, los regalos o los coches, los usuarios entre los 35 y los 44 están más preocupadas por los hijos y la vivienda, y los mayores de 50, por el ahorro en sí.

COINC

¿Cuánto se destina a cada objetivo de ahorro?

Lo que también refleja una mayor propensión al consumo es el descenso en los importes destinados a cada objetivo de ahorro: todos han bajado, salvo los relacionados con los viajes —en promedio los ahorradores asignan 12.400 euros a esta meta— y con la categoría residual otros gastos. En este contexto, los capítulos que reciben más dinero son el ahorro (27.900) y la vivienda (30.900), pese a que los montantes hayan disminuido.

El informe también destaca que, según la edad y el sexo, cambian los hábitos y la propensión al ahorro. Las mujeres guardan más dinero antes de los 25 años y a partir de los 55 años. Los hombres ahorran más entre los 25 y los 55 años.

Tanto entre hombres como entre mujeres, el porcentaje de ahorro va incrementándose con la edad, a un ritmo de unos 300 euros al año por persona. Un ahorrador mayor de 65 posee, de media, el triple de ahorros que un veinteañero.

En cuanto a distribución geográfica, País Vasco, Castilla-León y Madrid son las comunidades que registran el mayor ahorro medio por usuario (un promedio de 15.000 euros); Melilla, Cataluña y Canarias las que menos (unos 10.000 euros).

Fuente http://economia.elpais.com/economia/2015/07/28/actualidad/1438077574_499769.html

Atiende la causa y cambiarás la consecuencia

Money and plant.

Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.                                                

Cuando incorporamos la perspectiva de la cultura financiera a nuestra vida, rápidamente comprendemos que todas las situaciones que tienen que ver con dinero – las buenas y las no tan buenas – son consecuencias de decisiones o de eventos.  Prácticamente en ningún caso, constituyen causas en sí mismas.

Es evidente, por tanto, que si queremos cambiar nuestra situación financiera – esto es, la consecuencia – es casi seguro que debemos cambiar el causante, el cual es el proceso por el que tomamos nuestras decisiones relacionadas con dinero.

Esto, desde luego, se dice más fácil de lo que es, especialmente si tomamos en cuenta lo que sugieren las investigaciones recientes en el campo de la neurociencia: en términos prácticos, todas nuestras decisiones son irracionales – tremendamente sesgadas por emociones, ideas preconcebidas o, incluso, programación cultural – incluyendo aquellas decisiones que pensamos que son completamente racionales.

¿Cómo, entonces, cambiar hábitos enraizados por nuevas conductas y por mejores decisiones?

La observación objetiva de nuestro flujo de caja nos permite detectar las decisiones – y los hábitos – que están causando un desbalance financiero.  Esa es la parte fácil.

La parte difícil es, claro, cambiar el hábito.  Una ayuda para lograrlo es aceptar el rol que juegan las emociones en las decisiones y tratar de convertirlas en aliadas del proceso.  Plantearse preguntas previamente definidas ante cada decisión de compra puede ayudar. Algunos ejemplos: ¿Necesidad o deseo?  Si es un deseo, ¿ayuda a mi bienestar? ¿Qué pasaría si postergo – o elimino – la decisión?

12 semanas

Es el tiempo que debes sostener una conducta nueva para que se convierta en un hábito.  Parece mucho tiempo, y ciertamente requiere disciplina, pero vale la pena.  El premio de obtener buenos hábitos de consumo es invaluable, pues una vez una conducta se convierte en hábito, se reduce la influencia de las emociones y de otros factores – como la presión social – en nuestras decisiones.

Desconecta, descansa, delega

El miedo a ser reemplazado por otro compañero lleva a muchos empleados a no compartir información de cara a las vacaciones

Sin confianza en el equipo, las vacaciones pueden ser un infierno. / GETTY IMAGES/ROLF BRUDERER

Ante la necesidad de desconectar durante las vacaciones de verano, parece haber cierto consenso: los móviles son los culpables de que no podamos olvidarnos un mes de lo que ocurre en la oficina; los emailssiguen entrando sin fin y se acumulan si no los contestamos, estamos en la playa a 40 grados pero parte de nosotros sigue delante del ordenador.

Y sin embargo hay quienes exculpan a la tecnología y consideran que nuestra incapacidad para desconectar es una simple cuestión de ego, una necesidad de sentirnos imprescindibles para que todo salga adelante. Eso es lo que está detrás de tanta atención puesta en resolver cuestiones desde el chiringuito que tendríamos que haber dejado atrás: “Si no estoy yo, no sale nada”, piensan algunos. Incluso el miedo a ser reemplazados por otros compañeros les lleva a veces a guardarse información privilegiada para ser los únicos con capacidad de resolver ciertos conflictos en cualquier momento del año.

“La clave es saber delegar y compartir con el resto del equipo el espíritu de trabajo conjunto. En España muchos cargos con responsabilidades prefieren no compartir algunos datos por temor a que alguien les pueda quitar el puesto. Es una mentalidad antigua que hay que superar”, señala Simon Dolan, director de la Cátedra el Futuro del Trabajo de ESADE y autor del libro Autoestima, estrés y trabajo (MacMillan, 2005).

Entre aquellos que trabajan en el sector privado, el negocio no se interrumpe pese a las vacaciones y las tareas no se retoman donde se dejaron; los planes estratégicos siguen su curso y las relaciones con los clientes evolucionan. Los mercados son imparables. Por eso, Dolan defiende que uno de los aspectos más importantes es la capacidad de delegar tareas en otros compañeros del equipo, de forma que la calidad del servicio no se resienta y ninguno de los empleados sea imprescindible.

“Si no tienes confianza en tu equipo, el periodo vacacional puede ser un infierno. Ese mes debe servir como un momento de reflexión en el que se pueden ver nuevos horizontes para la empresa desde la distancia, sin estar implicado directamente en la actividad diaria”, añade Dolan. Para ello, se deberá comunicar interna y externamente qué persona se encargará de la sustitución y habrá que dejarle la información clara y accesible para que pueda atender cualquier necesidad que surja.

La mitad de los trabajadores españoles aseguró durante el segundo trimestre de 2015 que su compañía esperaba de ellos conectividad (estar disponible en el teléfono o en el email) durante las vacaciones, según el estudio Workmonitor de la empresa de recursos humanosRandstad, que cada tres meses realiza más de 15.000 entrevistas a empleados de 32 países. Según ese informe, ese porcentaje fue del 40% en al caso de Europa; del 57% en el de Estados Unidos; del 52% en Japón y del 24% en los Países Bajos.

No es el caso de la consultora tecnológica Neoris, con más de 3.500 empleados en todo el mundo y 750 en España, donde una de sus máximas es no molestar a los trabajadores durante las vacaciones. “Se tiene que caer el mundo para que marquemos su número. Es fundamental la coordinación de los equipos y por ello insistimos en que se dedique el tiempo necesario para que los procedimientos a seguir estén muy claros”, señala el vicepresidente de la compañía en Europa, Oriente Próximo y África, Pedro Irujo. El “bienestar” de la plantilla es una de las prioridades de esta multinacional, que entre sus políticas de empresa tiene encuestas mensuales para medir su grado de satisfacción con los jefes, la luminosidad de sus lugares de trabajo, el ruido o el salario.

La poca desconexión durante el periodo vacacional se debe, según Juan Carlos Pastor, experto en liderazgo de IE Business School, a la improvisación de las compañías. “La gente se va con preocupaciones por la falta de planificación. Actualizar toda la información de los proyectos que están en marcha y cerrar cuantas más cosas mejor hará que psicológcamente el descanso sea mayor”.

En 2011, la alemana Volkswagen aprobaba que su personal no recibiera correos electrónicos corporativos fuera de la jornada laboral. En concreto entre las seis de la tarde y las siete de la mañana del día siguiente. Ante la falta de iniciativas similares en España, la profesora del Máster en Dirección de Recursos Humanos de EAE Business School Maite Moreno considera que la solución pasa por implementar políticas de recursos humanos individualizadas. “Algunos prefieren no encontrarse con mil correos a la vuelta de las vacaciones y otros simplemente quieren que les dejen en paz. Un buen líder debe conocer las necesidades y las rutinas de trabajo de su equipo y adaptar el modus operandi que se sigue durante las vacaciones a esas características”.

La tendencia global, explica Moreno -directora de la consultoraMonday Happy Monday– es dar libertad a los empleados para que ellos decidan de qué forma quieren trabajar.

“Es una cuestión generacional. Los millennials (los que ahora tienen entre 18 y 33 años) son nativos digitales y están constantemente consultando todas las entradas de información. No ven diferencia entre el trabajo y la vida personal; con la tecnología todo se difumina”, señala. “No sucede lo mismo con los mayores de 50 años”, continúa. “Las empresas deben ser capaces de conocer muy bien qué tienen dentro y dar respuesta a eso”.

Articulo Original http://economia.elpais.com/economia/2015/07/20/actualidad/1437403985_095481.html

Del “guardao” a la cultura del ahorro

building-wealth

Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.                                                

Contrario a lo que podemos pensar – o sentir – la realidad es que la mayoría de nosotros tiene capacidad para ahorrar.  Incluso, probablemente muchos de nosotros logramos retener parte de nuestro ingreso, como una forma de “guardar pan para mayo”.

Tener esta capacidad y llevarla a la práctica es, desde luego, muy importante.  Ahora bien, comprender el valor que tiene este ahorro líquido como regulador y sostén del bienestar frente a los riesgos es lo que nos acerca a una verdadera cultura del ahorro.

He aquí un par de reflexiones al respecto.

  • Ahorrar con un fin específico – una adquisición de un activo, un consumo extraordinario – es algo bueno. Sin embargo, el primer objetivo del ahorro es proveernos de habilidad frente a los riesgos que la vida nos traerá.  Por lo tanto, cualquier decisión que tomemos no debe implicar que nos quedemos sin ahorros, pues quedaríamos muy vulnerables frente a cualquier evento.
  • Por otro lado, otro gran beneficio del ahorro es que nos da la capacidad para usar el crédito como un apalancamiento y no como un simple – y costoso – adelanto de excedentes futuros.  Esto quiere decir que usar un crédito para financiar parcialmente la adquisición de un activo no es una mala idea, pues implicará que protegemos una porción mayor de nuestro ahorro líquido.
  • Esto implica que cualquier decisión diferente de cubrir nuestra vida ordinaria debe partir del ahorro, y no del ingreso, lo cual entraña un enorme cambio de mentalidad.

¿Crédito sin ahorro?

Un escenario del que debemos cuidarnos es aquel en que adquirimos un activo no productivo – vehículo, vivienda – y nos quedamos sin ahorros y, además, con un crédito.  Esta combinación implica más carga para tus ingresos – y, por tanto, más riesgo – sin el atenuante de la reserva como “colchón” frente a las fluctuaciones. Sería, más o menos, equivalente a caminar por un alambre sin red.

El ‘crowdfunding’ llega al ladrillo y permite invertir desde 500 euros

Dos emprendedores españoles han creado la primera plataforma de financiación colectiva en España donde los inversores pueden diversificar en tantas viviendas como quieran y financiar proyectos de construcción y reforma

“El objetivo es doble: que la gente que tradicionalmente no podía invertir en este sector (ya que se necesita mucho dinero) pueda hacerlo ahora desde 500 euros comprando viviendas o prestando dinero a los promotores; y que sea un complemento a la financiación para que los promotores no dependan exclusivamente del banco”, señala Antonio Brusola, uno de los fundadores de Housers.es.

La cantidad mínima de inversión en la participación de la compra de viviendas, locales y naves industriales es de 500 euros. La compañía ya ha adaptado sus sistemas para poner los límites de inversión que indica la nueva ley de crowdfunding. Así, los inversores no acreditados tienen un límite de 3.000 euros por proyecto y un máximo de 10.000 euros invertidos en un periodo de 12 meses en la plataforma, mientras que los inversores acreditados no tienen límites

DOS MIL EUROS EN VARIAS VIVIENDAS

La plataforma facilita la diversificación de la inversión en diferentes viviendas para minimizar los riesgos. El inversor puede optar por invertir 2.000 euros en un solo proyecto o pequeñas inversiones de 500 euros en cuatro proyectos distintos. “Si quieres invertir 18.000 euros podrías diversificar hasta en 36 inmuebles, con lo que tu riesgo disminuye”, explica Brusola.

Cada proyecto tiene una rentabilidad diferente por el alquiler o venta de la vivienda. El inmueble puede venderse cuando se haya alcanzado el objetivo de la revalorización marcada o cuando se haya alcanzado el plazo de venta, en este caso a precio de mercado. Sin embargo, los inversores pueden prorrogar la comercialización si no se alcanza el valor de revalorización propuesto.

Housers también permite a los pequeños inversores vender sus participaciones en un market place interno, lo que proporciona liquidez. Se puede hacer a través de la plataforma online. Otra opción es la de invertir en proyectos enfocados a la construcción o reforma de la vivienda para su posterior venta. Bajo este modelo de inversión en modo de préstamo, los inversores participan en proyectos como las reformas de inmuebles, las rehabilitaciones de edificios o la construcción de viviendas, chalés o adosados.

PISO CON RENTABILIDAD DEL 67,8%

De momento, hay dos proyectos en fase de inversión, abiertos durante los proximos 55 días. Uno es la compra de una vivienda de 46 metros y dos dormitorios en la zona de Avenida de la Albufera de Madrid, alquilada al 5,96% de rentabilidad anual y que requiere una inversión de 80.500 euros. Se pretende realizar una reforma de 8.000 euros en un año y de esta manera poder alquilarla en 450 euros al mes, consiguiendo un rentabilidad anual del 6,7%. “Con esta reforma se tendría una vivienda totalmente actual y a estrenar por lo que estimamos tenerla en alquiler un máximo de cinco años hasta alcanzar una revalorización en la venta de más del 35%, teniendo que subir el inmueble solo un 14% (incluyendo gastos de reforma) en el periodo”, se explica en la web. La rentabilidad bruta esperada de la operación para un periodo de cinco años es de un 67,8%.

La plataforma prevé captar más de 300 millones de inversión en los tres próximos años y conseguir más de 1.500 viviendas para que sean compradas por sus inversores. Las viviendas seleccionadas se buscan en agencias inmobiliarias, consultores, particulares o promotores en ciudades como Barcelona, Madrid y Valencia.

Estos emprendedores calculan que el mercado del crowdfunding en España alcance más de 250 millones de euros en 2016, de los cuales el 15% se destinará al sector inmobiliario. “Dada la corrección que se ha producido en el sector inmobiliario, y que algunas fuentes cifran en más del 40% para la vivienda, en estos momentos existen grandes oportunidades de inversión, con una buena relación riesgo-beneficio, siendo la inversión en inmobiliario una de las más recomendadas entre una multitud de activos”, indican desde Housers.es, que dispone de una sede central en Madrid y tiene previsto abrir en breve delegaciones en Barcelona y Valencia.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/07/22/vivienda/1437555889_926508.html

Por qué cuándo es más importante que cuánto

Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.      

En nuestras vidas, todos tenemos necesidades y deseos.  Desde luego, diferenciar – desde el sentido común – unas de otros constituye uno de los aspectos fundamentales de la cultura financiera.

Otra diferenciación muy importante para la cultura financiera es la que distingue entre decisiones ordinarias y extraordinarias.  Las ordinarias tienen que ver con la cobertura de nuestras necesidades básicas y recurrentes: alimentación, transporte, servicios, etc.  Las extraordinarias pueden referirse a necesidades – y, cómo no, también a deseos y aspiraciones – que no suceden todos los días y que pueden implicar cantidades mayores de dinero: la adquisición de un carro o de una vivienda, un viaje de vacaciones o una celebración de un evento familiar son ejemplos de este tipo de decisión.

La importancia de esta diferenciación entre lo ordinario y lo extraordinario radica en lo siguiente: mientras los eventos ordinarios tienen que cubrirse sí o sí, los extraordinarios pueden – y deben – suceder sólo después de que hayamos atendido tanto la cobertura de las necesidades básicas como los riesgos que siempre están presentes alrededor de ellas.  Estos riegos, por cierto, se cubren con efectivo ahorrado, el cual servirá para sostener al bienestar frente a las fluctuaciones.

Por tanto, este ahorro se convierte en el verdadero “regulador” de la velocidad a la que tomamos decisiones extraordinarias, pues es este ahorro – y no el ingreso, ni siquiera el “cuánto” de la decisión – el que marca el ritmo, el que debe marcar el “cuándo” de las decisiones.

Automático peligroso

Sin esta regulación de los “cuándos’, dependeremos enteramente del ingreso y, peor aún, de la combinación de éste con el crédito para costear decisiones extraordinarias.  Sin importar el “cuánto” de estas decisiones extraordinarias, este automatismo constituye una de las causas raíz de porqué acumulamos, periódicamente, deudas que terminan secuestrando nuestro ingreso y condenándonos a la iliquidez.  Y, ya sabemos: sin liquidez no hay bienestar.

Valores y desarrollo económico

La explicación dominante entre los investigadores académicos asigna a las instituciones, y no a los valores, la responsabilidad de estas diferencias en desarrollo económico

Los observadores más sofisticados del debate sobre Grecia tratan (tratamos) de eliminar toda traza de culturalismo del discurso. El BildZeitung o el Sun pueden quizás generalizar tratando a los griegos de vagos ,de poco ahorradores o corruptos, pero los demás evitamos tales caracterizaciones. Sabemos que la gran mayoría de los griegos (¡o de los españoles!) son tan honestos y tan trabajadores como los daneses o finlandeses.

Y sin embargo, es inevitable viendo la recurrente discusión sobre Grecia, que a uno le asalte la duda: ¿tiene esto remedio? ¿no será que los griegos son así? ¿No es cierto que a largo del planeta, los países que fracasan suelen fracasar de la misma forma, con más corrupción, mayores redes clientelares, más nepotismo y enchufismo, menos capital social, con los aprovechados (en vez de los mejores) campando a sus anchas en las empresas públicas y privadas?

La importancia de los valores y su transmisión de padres a hijos encaja con nuestra intuición. En algunas sociedades, los padres animan a los niños a que participen del debate en la mesa con los adultos. En otras, los sientan aparte y les dicen que “calladito se está mejor.” En algunas sociedades los niños hacen trabajos (p.ej. cajeros en el supermercado) desde la adolescencia, y deben ganar para sus gastos, en otras los padres proveen de todas las necesidades de los “niños” (paro o no paro) hasta los 30 años.

La discusión sobre el impacto de los factores culturales (los valores y las creencias compartidos por grupos humanos que se transmiten de generación en generación), sobre el desarrollo económico, es una de los más antiguas de las ciencias sociales. Weber, como es sabido, argumentaba que la ética protestante (los valores protestantes del ahorro y el trabajo) fue crucial para el desarrollo del capitalismo. Por el contrario, Karl Marx veía la causalidad en sentido inverso: dime en que estadio está tu desarrollo tecnológico y la división del trabajo en tu sociedad y te diré cuál es la “superestructura:” la cultura, las relaciones de poder, las instituciones, etc. Antonio Gramsci (por cierto, el héroe intelectual de Podemos), expandió el análisis de Marx al proponer que quien tiene el poder puede también determinar las creencias y valores de la sociedad (la ahora famosa hegemonía) y así perpetuarse en el poder.

En la actualidad, la explicación dominante entre los investigadores académicos asigna a las instituciones, y no a los valores, la responsabilidad de estas diferencias en desarrollo económico: mientras que unos países desarrollaron a lo largo del tiempo un sistema inclusivo de gobierno que permite a todos participar y beneficiarse del crecimiento, otros países no consiguieron instalar gobiernos neutrales y tuvieron que convivir con la depredación de las élites extractivas que gestionan el Estado y el mercado en su propio beneficio.

La evidencia que apoya este argumento es bastante persuasiva. Por ejemplo, Daron Acemoglu y Jim Robinson han mostrado que las colonias que, por razones climáticas, tenían buenas condiciones para convertirse en plantaciones, son todavía, cientos de años después, más pobres, porque las instituciones feudales que sirven en las plantaciones no son propicias al desarrollo económico. O, comparando el Reino Unido y España, mientras el Rey inglés, que no tenía ingresos propios, tuvo que ceder poder y atenerse a las reglas del juego para lograr el consentimiento de sus vasallos a los impuestos;la Corona española pudo gobernar de forma absoluta durante dos siglos más gracias a la plata y el oro de América. No son los valores, argumentan, sino las instituciones.

Pero tiene creciente peso una visión alternativa a este paradigma, y curiosamente, algunos economistas italianos son sus principales exponentes, Luigi Zingales (de la Universidad de Chicago) y sus coautores, y Guido Tabellini (de Bocconi). Quizás no es extraño que sean italianos, porque Italia es un reto a la idea de que son las instituciones lo que importa: ¿no tienen el Norte y el Sur de Italia la misma organización legal, las mismas instituciones políticas y económicas? ¿por qué es el Norte una de las regiones más ricas de la tierra y el Sur no sale de su relativa miseria?

Zingales y sus coautores, Luigi Guiso y Paola Sapienzase,se apoyan en la Encuesta de Valores Mundiales (World Values Survey) para estudiar una variable clave: la confianza, medida por la respuesta a la pregunta: “¿cree usted que se puede confiar en la gente o cree que, por el contrario que hay que tener mucho cuidado al tratar con los demás?”. Esta respuesta varía entre religiones (los protestantes son los que más confían en los demás, luego los judíos, los católicos yluego los musulmanes e hindúes los que menos) ysegún el origen de los padres (dentro de los EEUU, los de origen japonés son los que más confían, luego los noreuropeos, luego los germánicos, luego los del este de Europa, luego los hispanos, finalmente los afro-americanos). Por supuesto, la creencia de que los demás “son de fiar” es mucho mayor en el Norte que en el Sur de Italia. Además, esta variable persiste durante generaciones, aunque los ancestros llegaran hace ya décadas al país de acogida.

Indudablemente, y salta a la vista mirando al ranking del párrafo anterior, las culturas donde las personas no están todo el tiempo pensando que los demás les van a engañar tienen mayores índices de desarrollo económico y político. Una sola respuesta en una encuesta está extremadamente correlacionada con el éxito de un país.

¿Cómo descartamos que la causalidad vaya en dirección contraria? ¿No podría ser que las diferentes instituciones y desarrollo en diferentes sociedades hayan llevado a diferentes niveles educativos y por tanto causen las diferentes visiones del mundo?

La respuesta requeriría manipular los valores en el laboratorio. Es difícil hacer esto, pero en una interesantísima serie de trabajos recientes (2013-2015), el psicólogo de Yale David Rand y sus coautores tratan de “crear” los valores de los individuos en el laboratorio. Para ello, a unos individuos les hacen participar en situaciones simuladas en las que es bueno confiar en la gente, y a otros en situaciones en las que es preferible aprovecharse. Luego estudian su comportamiento en otras situaciones. Descubren que, efectivamente, los individuos que fueron condicionados para confiar son luego más prosociales, más propensos a castigar el egoísmo, y confían más en los demás.

Creo que estos experimentos apuntan a la solución a este debate. Los grupos divergimos, y los valores importan, esto parece indudable. En el cole de mis hijos en Holanda, los padres nos turnamos para limpiar las clases desde que hubo recortes presupuestarios. En otros lugares, los padres preferirían hacer una manifestación protestando porque la clase está sucia. Cuando la ciudad decidió que el presupuesto no daba para cuidar a los ciervos que vivían en el parque, se organizó una rotación de 52 familias voluntarias del barrio para que hicieran turnos, una semana cada una, dando de comer y cuidando a los aproximadamente 20 ciervos. En otros lugares hubiéramos preferido comérnoslos.

Pero estos comportamientos, que son persistentes, son modificables con la educación y la experiencia, como apunta el trabajo de David Rand. El no confiar en los demás es un comportamiento de “equilibrio”: si uno piensa que los demás están en las instituciones para robar (“todos lo hacen”), tenderá a hacerlo más (“no voy a ser yo el tonto aquí”) y la desconfianza está reforzada y justificada. Esto es lo que los economistas llamamos “expectativas racionales”: nuestras creencias corresponden a la realidad. Si cambiamos las instituciones para que el crimen, pequeño y grande, se castigue, y a la vez educamos a los ciudadanos en los valores democráticos y cívicos, podremos revertir, con el tiempo, la desconfianza que dificulta el desarrollo económico y social.

Luis Garicano es Coordinador del Programa Económico de Ciudadanos y Catedrático de Economía y Estrategia en la London School of Economics

Link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/07/11/actualidad/1436647544_287038.html

“La gente no estudia las carreras que demanda el mercado”

Madrid 6 JUL 2015 – 10:29 CEST

1435948447_517179_1435948577_noticia_normal

La demanda de titulados universitarios en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas crecerá en Europa un 14% hasta 2020, según un estudio del Centro Europeo para el Desarrollo de la Vocación Profesional. Las empresas querrán a esos graduados, pero probablemente no los encontrarán en España porque, pese a que el número de parados de más de 25 años supera el 21%, los estudiantes no escogen las carreras que pide el mercado laboral. Esa es la opinión de Julio Contreras, vicerrector de Estudiantes de laUniversidad Complutense de Madrid. Para apoyarla aporta un dato: el pasado año el número de matriculados en ingenierías fue el que más cayó en las universidades españolas, un 6% con respecto al curso anterior. Solo 13 de cada 1.000 alumnos ha completado sus estudios en estos campos, según datos de Eurostat. El reto, señala Contreras, es conseguir que especialidades como las matemáticas sean atractivas.

Pregunta: ¿Qué se puede hacer desde la Universidad para incentivar a los estudiantes a escoger carreras STEM (siglas en inglés de Science, Technology, Engineering and Mathematics)?

Respuesta: Es un problema grave porque necesitamos estos perfiles y no los vamos a tener. La demanda está creciendo y las matriculaciones no aumentan. Eso demuestra que la gente no estudia los grados que requiere el mercado. La raíz de la falta de interés por estas carreras se remonta a los colegios e institutos, donde las asignaturas de ciencias como las matemáticas se presentan como materias complicadas y poco apetecibles. Hay grandes empresas -como Telefónica– que están estudiando las causas y diseñando fórmulas para atraer a los jóvenes desde edades tempranas. Desde las universidades y los centros de Secundaria tenemos que hacer un esfuerzo para mejorar los servicios de orientación para que los alumnos tomen su decisión sobre qué estudiar con una visión más amplia.

Las ciencias de la salud son las únicas que suben en número de matrículas cada año, un 7% el último curso. En este caso, hay un componente vocacional muy fuerte. Para que funcione con otras ramas científico técnicas lo ideal sería que se lanzasen campañas desde las instituciones autonómicas con el mensaje de que las ciencias son divertidas y generan empleo. Es una labor esencialmente preuniversitaria, aquí llegan con la decisión tomada.

P: ¿El interés de los universitarios por estudiar carreras de Humanidades sigue decreciendo?

R: La caída no es muy pronunciada, el curso pasado fue del 2% en toda la red de universidades públicas. Lo que sucede es que están estigmatizadas y ha calado la idea de que quien se decanta por esa opción no encuentra empleo. Mi recomendación es que aquellos que sientan pasión por una materia sigan su instinto. Si la decisión sobre el grado que se va a estudiar se toma teniendo en cuenta solo el factor de la empleabilidad, se puede acertar o no. El mercado es impredecible y ya sucedió con Arquitectura; hace diez años todos pensaban que la inserción laboral era inmediata y llegó el desplome del ladrillo. El 47% de los universitarios españoles se decanta por las ramas sociales y jurídicas. Las facultades de Derecho están repletas.

P: Hay muchos estudiantes que no consiguen plaza en su primera opción. ¿Qué consejo les daría?

R: Estar un año en casa esperando para repetir la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) y subir la nota no es una buena idea, no suelen mejorar el resultado. La recomendación es que se matriculen en alguna de las otras opciones. Muchas veces acaban enganchándose a esa nueva titulación porque su vocación es variable. Si no están convencidos, siempre pueden pedir el traslado y convalidar las asignaturas que sean comunes en ambos grados. El requisito es haber aprobado al menos 30 créditos durante el primer curso. Los que consiguen entrar son los que mejores notas tienen. El 50% de la puntuación total se corresponde con la nota de la PAU y el otro 50% con la nota media obtenida durante ese primer año.

El único hándicap es que lo solicitan muchos estudiantes y no es fácil acceder. El 8% de los universitarios cambian de carrera tras el primer año o abandonan los estudios, según datos del Ministerio de Educación. Lo que está claro es que cualquier grado universitario mejorará sus posibilidades de encontrar un empleo en el futuro. Dentro del colectivo de jóvenes parados (21%), la tasa se reduce al 16% dentro de los que tienen estudios superiores y al 5% entre los doctores.

P: En Estados Unidos es muy común que durante el primer curso los estudiantes reciban una formación multidisciplinar y que escojan la especialidad en segundo. ¿Cree que con 18 años y sin un contacto previo con la Universidad los jóvenes están preparados para elegir grado?

R: El estadounidense es otro modelo, ni mejor ni peor. No es una cuestión que esté relacionada con la edad, sino con el asesoramiento.Si analiza los planes de estudio con una buena orientación, puede saber hacia dónde dirigirse. Nos gustaría pensar que sí están preparados y los resultados de la PAU lo confirman, el porcentaje de aprobados es del 95%. La madurez que demuestran en esta prueba confirma que el Bachillerato funciona.

P: ¿Cuántos grados se pueden estudiar 100% en inglés en la Complutense?

R: Cinco: Psicología, ADE, Económicas, Ingeniería Informática y Magisterio. También hay algunos como Derecho o Filosofía que incluyen asignaturas en inglés. Nuestro objetivo es ir aumentándolos, pero hay que ser realista y tenemos otras prioridades.

P: ¿Cuál es la principal dificultad que afrontan durante el primer año?

R: Vienen de grupos más pequeños, con alguien permanentemente encima de ellos y un control de la asistencia. Los más maduros se adaptan mejor, pero los que rinden en base a lo que les aprietan, aquí se hunden un poco al principio. Algunos están acostumbrados a ser los primeros de la clase y aquí se encuentran con que los demás tienen un conocimiento similar. Otros, que siempre habían obtenido buenas notas, empiezan a suspender y no saben cómo afrontarlo ni ellos ni sus familias. Para eso tenemos los programas de mentores, en los que alumnos veteranos ayudan a los de nuevo ingreso a integrarse, tanto en lo personal como en lo académico. Les enseñan a levantarse cuando hay alguna dificultad, a organizarse de otra forma y a detectar por qué no les ha ido bien.

P: La subida de las tasas ha dejado fuera de la Universidad a muchos estudiantes. ¿Qué plan tiene la Complutense para ellos?

R: En cada comunidad autónoma hay diferentes realidades. En Madrid, los precios han subido más de un 60% en los últimos cuatro años, ha sido un salto brutal. Las matrículas que antes rondaban los 800 o mil euros, ahora cuestan entre 4.000 y 5.000. Nosotros no podemos cambiar los precios públicos, pero este curso vamos a poner en marcha el pago fraccionado, que permitirá pagar mensualmente, y un sistema de ayudas por un valor de hasta un millón de euros para los que no consigan las becas del Ministerio y tengan dificultades económicas. Además, tenemos pendiente de aprobar una modificación para permitir a los estudiantes matricularse de 30 créditos en primer curso, en lugar de los 60 obligatorios. No tenemos ningún estudio al respecto, pero estimamos que un 20% de los alumnos trabajan para poder hacer frente a los pagos.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/07/03/actualidad/1435948447_517179.html