“Tenerlo todo y querer más”

“Tenerlo todo y querer más” es el título de un provocador informe de OXFAM que da cuenta del grotesco y obsceno nivel de concentración de la riqueza en el mundo. Las estimaciones del informe se hicieron en base a datos del “Global Wealth Databook” de Credit Suisse y Forbes, entre otras fuentes.

El informe presenta cuatro conclusiones centrales y un conjunto de recomendaciones. La primera conclusión es que actualmente una pequeña élite extremadamente rica es propietaria de una proporción gigantesca de la riqueza mundial, y que además en los últimos años la ha incrementado.

OXFAM estimó que en 2014 el 1% más rico de la población era dueño del 48% de la riqueza mundial, comparado con 44% en 2010, y que el 99% restante era dueño del 52%. Pero además, de este último porcentaje, el 80% está en manos del 20% más rico. De seguir el ritmo de concentración visto entre 2010 y 2014, el informe estima que en sólo dos años el 1% más rico tendrá más riqueza que el 99% más pobre, y que en 2020 concentrará más del 54% de la riqueza mundial.

La segunda conclusión es que entre 2010 y 2014, las 80 personas más ricas del mundo incrementaron el total de su riqueza desde 1,300 billones de dólares hasta 1,900 billones, para un astronómico aumento de 600 mil millones: ¡un 46% en apenas cuatro años! En la actualidad, dice el informe, esas 80 personas tienen la misma riqueza que el 50% más pobre de la población mundial, esto es, que 3,500 millones de personas.

La tercera conclusión es que de la 1,645 personas más ricas del mundo, la abrumadora mayoría son hombres de edad madura y las mujeres son escasas, un 30% son estadounidenses, un 34% heredó parte o la totalidad de su fortuna, y una parte importante de sus intereses se concentran en dos tipos de actividades: el sector financiero y los seguros; y el sector farmacéutico, de biotecnología, de productos médicos y de atención sanitaria.

La cuarta es que los ricos han creado y mantenido sus fortunas en parte porque dedican millones de dólares a influir sobre los gobiernos especialmente en la política de gasto público, los impuestos, y las intervenciones en materia de salud, transporte, defensa y energía. El informe ofrece cifras precisas de las millonarias sumas que el sector financiero y de seguros, y el farmacéutico y de atención sanitaria dedican para influir sobre los gobiernos de Estados Unidos y Europa. Por ejemplo, en 2013, el sector financiero estadounidense gastó 400 millones de dólares en actividades de lobby, y en 2012 aportó 571 millones a las campañas de los partidos. En la Unión Europea, los lobistas del sector financiero gastaron 150 millones para incidir sobre las autoridades. En el caso del sector farmacéutico de Estados Unidos, en 2013 gastó 487 millones de dólares en lobby, un 15% del total de todos los sectores, y más que ningún otro. A la vez, aportó 260 millones a la campaña electoral de 2012. En la Unión Europea esa industria gasta unos 50 millones en lobby.

Hay que indicar que todo lo anterior se ha venido desarrollando en un contexto en el que se han desatado intensas crisis sanitarias en varias partes del mundo, en el que el costo de la atención médica se ha disparado convirtiendo las enfermedades individuales en tragedias financieras colectivas, y en el que los gobiernos han dejado a los bancos a sus anchas y han aportado enormes sumas de dinero para salvar a muchos de ellos de crisis que resultan de sus propias malas prácticas.

El informe hace un llamado a establecer compromisos gubernamentales concretos para erradicar la desigualdad extrema en 2030; acabar con la brecha salarial entre hombres y mujeres, e igualar derechos de herencia y sobre la tierra; procurar llevar gradualmente los salarios mínimos hasta niveles dignos; llevar el ratio del salario más alto al salario más bajo hasta 20 a 1; proteger el derecho a la asociación y a la huelga; distribuir de forma justa la carga fiscal poniendo mayor peso sobre los impuestos al patrimonio, la renta y la riqueza; transparentar los incentivos fiscales; explorar introducir un impuesto mundial sobre la riqueza; acabar con el uso de paraísos fiscales y crear un sistema de gobernanza fiscal global; y lograr servicios públicos universales gratuitos para todas las personas.

Se trata de un informe valiente que pone el dedo en la llaga de una vergonzosa dinámica que urge detener porque niega derechos a los que menos poder tienen, y porque fragmenta aún más al mundo y lo hace mucho más violento y conflictivo. Enfrentar la desigualdad sería un esfuerzo por hacer que en el mundo quepamos todos.

Articulo publicado en http://www.elcaribe.com.do/2015/10/28/ldquotenerlo-todo-querer-masrdquo

¿DEJAMOS LA CARRERA EJECUTIVA Y EMPRENDEMOS UN NEGOCIO?

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[Esta pregunta permitió que se iniciara un diálogo vía electrónica entre los asesores de SmartCoach® y esta pareja. Se presenta a continuación un extracto de este diálogo]

SmartCoach®: Saludos, Pareja Precavida. En este caso, lo primero es preguntarse:
¿Cómo está la salud de su relación de pareja en este momento? Si hay dudas para responder, o la respuesta es negativa, podemos decirles que probablemente lo más conveniente es aplazar la decisión de que uno de ustedes abandone la carrera ejecutiva para emprender un negocio, hasta que se aclare el panorama respecto del futuro estructural de su comunidad familiar. Una vez aclarado este punto, pasamos a otras preguntas, es: ¿qué tan dependientes son ustedes del ingreso que generan en sus respectivos empleos? La información de qué porcentaje del ingreso activo necesitan para cubrir su estilo de vida actual -¿El 70%? ¿El 80%? ¿El 100%? ¿O hasta el 110%?- es muy valiosa para decidir el “cuándo” se toma la decisión.

Pareja Precavida: En nuestro caso, nos sentimos comprometidos y muy unidos como pareja. En cuanto a lo financiero, no malgastamos y hemos construido un buen ahorro.

SmartCoach®: Excelente. Siguiente pregunta: ¿qué tipo de experiencias de ocio ustedes tienen, tanto ordinaria como extraordinariamente?

Pareja Precavida: Usualmente con nuestros hijos y dentro del ambiente de nuestras familias. En realidad, gastamos muy poco en ocio -tanto en lo ordinario como en lo extraordinario-

SmartCoach®: Gracias. Ahí vemos una señal de alerta, pues pudiendo disfrutar de algunos consumos extraordinarios sanos, tal vez se están restringiendo innecesariamente. Esto sucede cuando no tenemos una referencia clara e identificada – que es lo que llamamos el “punto de bienestar” – para saber cuándo sí o cuándo no darnos un gustito extraordinario. Cuando no tenemos esta referencia tendemos a sobre-consumir o a subconsumir, que es probablemente lo que les está sucediendo a ustedes. En cuanto a la decisión, esto es lo que les recomendamos:
Ciertamente, ustedes han construido un perfil de riesgo con alta habilidad para manejar los retos y riesgos de un emprendimiento; sin embargo, esto no quiere decir que estén completamente listos para la decisión. Les proponemos las siguientes “tareas”:

1. Les invitamos a practicar el “saber estar bien”, identificando clara y conscientemente ese “punto de bienestar”, sin consumos exagerados, pero también sin demasiadas restricciones y calculando cuánto cuesta
2. Les sugerimos que se tomen su tiempo para identificar con entera libertad qué empresa o tipo de actividad quieren realizar como emprendimiento. Tengan en cuenta, eso sí, que la actividad estudiada prometa ser sostenible
3. Compren tiempo para permitir que el emprendimiento madure sin presiones. ¿Cómo? De ser posible, aparten un ahorro – aparte de la inversión a realizar en el emprendimiento – de entre 18 meses y 2 años de costos de su punto de bienestar actual. Interpretamos que ustedes han retenido suficientes recursos como para hacerlo.

En 6 meses, conversemos de nuevo. En aquel momento, con informaciones más objetivas y validadas, es muy probable que se sientan en capacidad de emprender un negocio, con la claridad de que el principal objetivo de todas nuestras acciones y de todas nuestras decisiones es el bienestar sostenible. ¡Muy buena suerte!

Publicación http://revistamidinero.com.do/dejamos-la-carrera-ejecutiva-y-emprendemos-un-negocio/

¿Para qué ahorran hombres y mujeres?

Madrid

Las  mujeres prefieren ahorrar para viajes, los hombres para coches

Las metas de consumo avanzan frente a la protección del patrimonio, según Bankinter

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Después de años de sacrificios por la crisis económica, ante la aparente recuperación económica, los hogares sienten que pueden respirar y planificar sus cuentas con algo más de alivio. Hasta el punto que se asigna menos dinero a aumentar su colchón económico y se ahorra más para destinarlo a alguna actividad o producto relacionados con el consumo. Sin embargo, hombres y mujeres tienen, en general, preferencias distintas. Mientras ellas priman los viajes, ellos también se preocupan de acumular capital suficiente para la compra de coches y motos, según se desprende del Análisis del ahorrador online de Coinc, portal de Bankinter.

El estudio ha sido elaborado por Coinc, un portal de la entidad destinado a la organización de los ahorros del hogar. La muestra que han analizado incluye a más de 72.000 clientes. Los usuarios indican a Coinc cuánto quieren ahorrar y para qué destinarán el dinero. La muestra total que se ha usado para el análisis se basa en 65.000 metas de ahorro, para las que se han depositado 800 millones de euros.

El análisis concluye que las metas estrella para este 2015 son las categorías tradicionales de ahorro puro y duro, que aunque retroceden, siguen liderando la clasificación. Le sigue la vivienda, que se mantiene en segundo puesto. A estos destinos habituales, se añaden a continuación los viajes, la electrónica, los regalos y los coches.

¿Para qué ahorramos?

COINC

La mejora de la economía influyó de manera contundente en las decisiones de los ahorradores: el pasado junio, solo el 40% de las nuevas metas abiertas por los clientes de Coinc se inscribían en la categoría del ahorro. Un descenso importante, considerando que a comienzos de 2013 alcanzaba el 65%. Por otro lado, los viajes representaron el segundo objetivo más cotizado durante el mes pasado, al representar el 16% de las nuevas preferencias, seguidos por artículos de electrónica (10%) y regalos (6,9%).

Si se considera el conjunto de los objetivos desde su apertura, el ahorro sigue representando el grueso de las preferencias de los españoles y acapara más del 56% de las metas, seguido por la vivienda (9,4%), que en los últimos años se ha mantenido estable —oscilando entre un 8% y un 10%—, y los viajes (8,9%).

COINC

¿En qué se diferencian mujeres y hombres?

Puede sonar a tópico, pero según concluye el análisis, las mujeres ahorran más para los hijos y la boda, los viajes y los artículos de moda, mientras los hombres privilegian los coches, las motos y los productos de electrónica. O por lo menos estos son los hábitos que marcan de media los 72.000 clientes de Coinc. En cuanto a la vivienda y los regalos, los porcentajes son equivalentes para ambos sexos.

En detalle, el 53% de los objetivos de ahorro de las mujeres se incluye en la categoría de la protección del patrimonio, el 12% coincide con los viajes, el 9% con la vivienda, el 5% con coches y motos y el 3% se relaciona con la formación, los hijos y los regalos.

Por otro lado, los hombres abren un 55% de las metas para ahorrar, un 9% para viajes y vivienda, un 7% para coches y motos y un 4% para artículos de electrónica. Estos porcentajes van cambiando según la edad: si los menores de 25 privilegian categorías como los viajes, los regalos o los coches, los usuarios entre los 35 y los 44 están más preocupadas por los hijos y la vivienda, y los mayores de 50, por el ahorro en sí.

COINC

¿Cuánto se destina a cada objetivo de ahorro?

Lo que también refleja una mayor propensión al consumo es el descenso en los importes destinados a cada objetivo de ahorro: todos han bajado, salvo los relacionados con los viajes —en promedio los ahorradores asignan 12.400 euros a esta meta— y con la categoría residual otros gastos. En este contexto, los capítulos que reciben más dinero son el ahorro (27.900) y la vivienda (30.900), pese a que los montantes hayan disminuido.

El informe también destaca que, según la edad y el sexo, cambian los hábitos y la propensión al ahorro. Las mujeres guardan más dinero antes de los 25 años y a partir de los 55 años. Los hombres ahorran más entre los 25 y los 55 años.

Tanto entre hombres como entre mujeres, el porcentaje de ahorro va incrementándose con la edad, a un ritmo de unos 300 euros al año por persona. Un ahorrador mayor de 65 posee, de media, el triple de ahorros que un veinteañero.

En cuanto a distribución geográfica, País Vasco, Castilla-León y Madrid son las comunidades que registran el mayor ahorro medio por usuario (un promedio de 15.000 euros); Melilla, Cataluña y Canarias las que menos (unos 10.000 euros).

Fuente http://economia.elpais.com/economia/2015/07/28/actualidad/1438077574_499769.html

Atiende la causa y cambiarás la consecuencia

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Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.                                                

Cuando incorporamos la perspectiva de la cultura financiera a nuestra vida, rápidamente comprendemos que todas las situaciones que tienen que ver con dinero – las buenas y las no tan buenas – son consecuencias de decisiones o de eventos.  Prácticamente en ningún caso, constituyen causas en sí mismas.

Es evidente, por tanto, que si queremos cambiar nuestra situación financiera – esto es, la consecuencia – es casi seguro que debemos cambiar el causante, el cual es el proceso por el que tomamos nuestras decisiones relacionadas con dinero.

Esto, desde luego, se dice más fácil de lo que es, especialmente si tomamos en cuenta lo que sugieren las investigaciones recientes en el campo de la neurociencia: en términos prácticos, todas nuestras decisiones son irracionales – tremendamente sesgadas por emociones, ideas preconcebidas o, incluso, programación cultural – incluyendo aquellas decisiones que pensamos que son completamente racionales.

¿Cómo, entonces, cambiar hábitos enraizados por nuevas conductas y por mejores decisiones?

La observación objetiva de nuestro flujo de caja nos permite detectar las decisiones – y los hábitos – que están causando un desbalance financiero.  Esa es la parte fácil.

La parte difícil es, claro, cambiar el hábito.  Una ayuda para lograrlo es aceptar el rol que juegan las emociones en las decisiones y tratar de convertirlas en aliadas del proceso.  Plantearse preguntas previamente definidas ante cada decisión de compra puede ayudar. Algunos ejemplos: ¿Necesidad o deseo?  Si es un deseo, ¿ayuda a mi bienestar? ¿Qué pasaría si postergo – o elimino – la decisión?

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Es el tiempo que debes sostener una conducta nueva para que se convierta en un hábito.  Parece mucho tiempo, y ciertamente requiere disciplina, pero vale la pena.  El premio de obtener buenos hábitos de consumo es invaluable, pues una vez una conducta se convierte en hábito, se reduce la influencia de las emociones y de otros factores – como la presión social – en nuestras decisiones.

Del “guardao” a la cultura del ahorro

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Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.                                                

Contrario a lo que podemos pensar – o sentir – la realidad es que la mayoría de nosotros tiene capacidad para ahorrar.  Incluso, probablemente muchos de nosotros logramos retener parte de nuestro ingreso, como una forma de “guardar pan para mayo”.

Tener esta capacidad y llevarla a la práctica es, desde luego, muy importante.  Ahora bien, comprender el valor que tiene este ahorro líquido como regulador y sostén del bienestar frente a los riesgos es lo que nos acerca a una verdadera cultura del ahorro.

He aquí un par de reflexiones al respecto.

  • Ahorrar con un fin específico – una adquisición de un activo, un consumo extraordinario – es algo bueno. Sin embargo, el primer objetivo del ahorro es proveernos de habilidad frente a los riesgos que la vida nos traerá.  Por lo tanto, cualquier decisión que tomemos no debe implicar que nos quedemos sin ahorros, pues quedaríamos muy vulnerables frente a cualquier evento.
  • Por otro lado, otro gran beneficio del ahorro es que nos da la capacidad para usar el crédito como un apalancamiento y no como un simple – y costoso – adelanto de excedentes futuros.  Esto quiere decir que usar un crédito para financiar parcialmente la adquisición de un activo no es una mala idea, pues implicará que protegemos una porción mayor de nuestro ahorro líquido.
  • Esto implica que cualquier decisión diferente de cubrir nuestra vida ordinaria debe partir del ahorro, y no del ingreso, lo cual entraña un enorme cambio de mentalidad.

¿Crédito sin ahorro?

Un escenario del que debemos cuidarnos es aquel en que adquirimos un activo no productivo – vehículo, vivienda – y nos quedamos sin ahorros y, además, con un crédito.  Esta combinación implica más carga para tus ingresos – y, por tanto, más riesgo – sin el atenuante de la reserva como “colchón” frente a las fluctuaciones. Sería, más o menos, equivalente a caminar por un alambre sin red.

El ‘crowdfunding’ llega al ladrillo y permite invertir desde 500 euros

Dos emprendedores españoles han creado la primera plataforma de financiación colectiva en España donde los inversores pueden diversificar en tantas viviendas como quieran y financiar proyectos de construcción y reforma

“El objetivo es doble: que la gente que tradicionalmente no podía invertir en este sector (ya que se necesita mucho dinero) pueda hacerlo ahora desde 500 euros comprando viviendas o prestando dinero a los promotores; y que sea un complemento a la financiación para que los promotores no dependan exclusivamente del banco”, señala Antonio Brusola, uno de los fundadores de Housers.es.

La cantidad mínima de inversión en la participación de la compra de viviendas, locales y naves industriales es de 500 euros. La compañía ya ha adaptado sus sistemas para poner los límites de inversión que indica la nueva ley de crowdfunding. Así, los inversores no acreditados tienen un límite de 3.000 euros por proyecto y un máximo de 10.000 euros invertidos en un periodo de 12 meses en la plataforma, mientras que los inversores acreditados no tienen límites

DOS MIL EUROS EN VARIAS VIVIENDAS

La plataforma facilita la diversificación de la inversión en diferentes viviendas para minimizar los riesgos. El inversor puede optar por invertir 2.000 euros en un solo proyecto o pequeñas inversiones de 500 euros en cuatro proyectos distintos. “Si quieres invertir 18.000 euros podrías diversificar hasta en 36 inmuebles, con lo que tu riesgo disminuye”, explica Brusola.

Cada proyecto tiene una rentabilidad diferente por el alquiler o venta de la vivienda. El inmueble puede venderse cuando se haya alcanzado el objetivo de la revalorización marcada o cuando se haya alcanzado el plazo de venta, en este caso a precio de mercado. Sin embargo, los inversores pueden prorrogar la comercialización si no se alcanza el valor de revalorización propuesto.

Housers también permite a los pequeños inversores vender sus participaciones en un market place interno, lo que proporciona liquidez. Se puede hacer a través de la plataforma online. Otra opción es la de invertir en proyectos enfocados a la construcción o reforma de la vivienda para su posterior venta. Bajo este modelo de inversión en modo de préstamo, los inversores participan en proyectos como las reformas de inmuebles, las rehabilitaciones de edificios o la construcción de viviendas, chalés o adosados.

PISO CON RENTABILIDAD DEL 67,8%

De momento, hay dos proyectos en fase de inversión, abiertos durante los proximos 55 días. Uno es la compra de una vivienda de 46 metros y dos dormitorios en la zona de Avenida de la Albufera de Madrid, alquilada al 5,96% de rentabilidad anual y que requiere una inversión de 80.500 euros. Se pretende realizar una reforma de 8.000 euros en un año y de esta manera poder alquilarla en 450 euros al mes, consiguiendo un rentabilidad anual del 6,7%. “Con esta reforma se tendría una vivienda totalmente actual y a estrenar por lo que estimamos tenerla en alquiler un máximo de cinco años hasta alcanzar una revalorización en la venta de más del 35%, teniendo que subir el inmueble solo un 14% (incluyendo gastos de reforma) en el periodo”, se explica en la web. La rentabilidad bruta esperada de la operación para un periodo de cinco años es de un 67,8%.

La plataforma prevé captar más de 300 millones de inversión en los tres próximos años y conseguir más de 1.500 viviendas para que sean compradas por sus inversores. Las viviendas seleccionadas se buscan en agencias inmobiliarias, consultores, particulares o promotores en ciudades como Barcelona, Madrid y Valencia.

Estos emprendedores calculan que el mercado del crowdfunding en España alcance más de 250 millones de euros en 2016, de los cuales el 15% se destinará al sector inmobiliario. “Dada la corrección que se ha producido en el sector inmobiliario, y que algunas fuentes cifran en más del 40% para la vivienda, en estos momentos existen grandes oportunidades de inversión, con una buena relación riesgo-beneficio, siendo la inversión en inmobiliario una de las más recomendadas entre una multitud de activos”, indican desde Housers.es, que dispone de una sede central en Madrid y tiene previsto abrir en breve delegaciones en Barcelona y Valencia.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/07/22/vivienda/1437555889_926508.html

Por qué cuándo es más importante que cuánto

Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.      

En nuestras vidas, todos tenemos necesidades y deseos.  Desde luego, diferenciar – desde el sentido común – unas de otros constituye uno de los aspectos fundamentales de la cultura financiera.

Otra diferenciación muy importante para la cultura financiera es la que distingue entre decisiones ordinarias y extraordinarias.  Las ordinarias tienen que ver con la cobertura de nuestras necesidades básicas y recurrentes: alimentación, transporte, servicios, etc.  Las extraordinarias pueden referirse a necesidades – y, cómo no, también a deseos y aspiraciones – que no suceden todos los días y que pueden implicar cantidades mayores de dinero: la adquisición de un carro o de una vivienda, un viaje de vacaciones o una celebración de un evento familiar son ejemplos de este tipo de decisión.

La importancia de esta diferenciación entre lo ordinario y lo extraordinario radica en lo siguiente: mientras los eventos ordinarios tienen que cubrirse sí o sí, los extraordinarios pueden – y deben – suceder sólo después de que hayamos atendido tanto la cobertura de las necesidades básicas como los riesgos que siempre están presentes alrededor de ellas.  Estos riegos, por cierto, se cubren con efectivo ahorrado, el cual servirá para sostener al bienestar frente a las fluctuaciones.

Por tanto, este ahorro se convierte en el verdadero “regulador” de la velocidad a la que tomamos decisiones extraordinarias, pues es este ahorro – y no el ingreso, ni siquiera el “cuánto” de la decisión – el que marca el ritmo, el que debe marcar el “cuándo” de las decisiones.

Automático peligroso

Sin esta regulación de los “cuándos’, dependeremos enteramente del ingreso y, peor aún, de la combinación de éste con el crédito para costear decisiones extraordinarias.  Sin importar el “cuánto” de estas decisiones extraordinarias, este automatismo constituye una de las causas raíz de porqué acumulamos, periódicamente, deudas que terminan secuestrando nuestro ingreso y condenándonos a la iliquidez.  Y, ya sabemos: sin liquidez no hay bienestar.

Ideas para el inversor conservador

La caída de los tipos de interés obliga a buscar alternativas a los depósitos

Rentabilidades reales en torno al 0%. Éstas son las expectativas de rendimientos que, según una decena de expertos consultados, ofrecen, hoy por hoy, los depósitos o la deuda pública nacional y, en general, “toda la inversión absolutamente conservadora en la que el riesgo asumido es mínimo”. Los tipos de interés nominales están en niveles tan bajos (entre el 0,01% y el 0,25% a corto plazo y en torno al 2% cuando los plazos se alargan incluso más allá de los 10 años) que a nada que la inflación se corrija a corto plazo puede convertir esas rentabilidades reales en negativas (el IPC subió en mayo un 0,5% respecto al mes anterior y elevó en cuatro décimas su tasa interanual, hasta el -0,2%).

Los analistas tienen claro que para contrarrestar este entorno no hay que remodelar toda la cartera y convertirse en un inversor de riesgo absoluto. Sin embargo, la mayoría de ellos sí aconseja destinar entre el 30% y el 40% de la cartera a inversiones con algo más de riesgo. César Ozaeta, responsable de selección de fondos de renta fija de Abante, recomienda “elaborar estrategias flexibles: destinar un 10% de ese 30% de patrimonio a fondos de inversión de renta fija global en busca de valor y el resto a fondos de retorno absoluto, con objetivo de rentabilidad del 2% y el 3% anualizado en tres años”.

Para Víctor Alvargonzález, director de Inversiones de Tressis, “se puede colocar un tercio de la cartera en un seguro de ahorro” con una rentabilidad estimada en un periodo de 12 meses del 1,85%. “Habría también, por ejemplo, que utilizar fondos mixtos y productos de retorno absoluto -que no estimado- con no más del 4% de volatilidad histórica”, añade Alvargonzález.

Los expertos aconsejan tener hasta un 40% de la cartera en activos con algo de riesgo

Por su parte, Luis Martín, director de ventas de BlackRock Iberia, apuesta por la renta fija europea con duraciones cortas con poca sensibilidad a potenciales subidas de tipos de interés o, entre otros, los fondos de gestión alternativa, como son los de renta variable long-short o fondos flexibles, “con retornos estimados en el 4% y los de generación de rentas que en la actualidad pueden llegar a ofrecer retornos próximos al 5%”. Antonio Salido, director de Marketing y Comunicación de Fidelity para España y Portugal, ve también “en la renta fija europea corporativa posibilidad de obtener rendimientos entre el 2,5% y el 3,5% y en los fondos mixtos globales de gestión muy activa, de lograr vía rentas, retornos de hasta el 5%”.

Cristian Balteo, responsable de producto de Nordea, considera a los fondos de renta fija flexible capaces de generar unos rendimientos “dos puntos por encima de lo que ofrece la liquidez” y a los fondos mixtos que incluyan valores de alta rentabilidad por dividendo, “de superarla hasta en cuatro puntos”.

Para Juan Luis García Alejo, director de análisis, mercados y productos de Andbank, se trata de evitar riesgos de duración porque los tipos de interés repuntarán a medio plazo. “Se puede apostar por la renta fija de gobierno de países de la periferia europea, por la renta fija corporativa high yield, por los fondos de gestión alternativa, y colocar, no más del 5%, en renta variable en busca de dividendos y valor”.

Ignacio Rodríguez, responsable en España de M&G Investment, sostiene que los fondos multiactivos en manos de gestores con experiencia pueden llegar a ofrecer entre un 3-6% de rentabilidad anual “y son más sencillos, transparentes y rentables que los garantizados”. Carlos Andrés, director de inversiones de March A.M. tiene claro que riesgo no es equivalente a volatilidad. “Simplemente es la posibilidad de perder dinero, por lo que lo más adecuado para un inversor conservador es tomar posiciones en fondos perfilados o incluso en pagarés de empresa de primera línea que ofrezcan rendimientos superiores al 2% o el 3%”, explica.

Visión a largo plazo

Sophie del Campo, directora general de Natixis Global AM para Iberia, Latinoamérica y US Offshore, asegura que lo más importante es que los inversores no se dejen llevar por las sorpresas y movimientos del corto plazo y “construyan carteras duraderas, en las que, es interesante incluir estrategias de renta fija corporativa a corto plazo”.

Por último, David Ardura, Subdirector de Gestión de Gesconsult, explica que si analizamos la situación macroeconómica en Europa y nos aislamos, en la medida de lo posible de la inestabilidad generada por Grecia (entre otros factores), nos encontramos con un escenario de mayor crecimiento, más consumo e inversión e, incluso, mayor crédito. “Todo ello son factores que no benefician al inversor en renta fija, por lo que se trata de recurrir a los productos mixtos que no tengan una duración de cartera preestablecida, de tal forma que se beneficien de posibles subidas de tipos (bonos flotantes) o que incorporen el componente de inflación a su rentabilidad final (Bonos ligados a la inflación)”, concluye Ardura.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/06/26/actualidad/1435331596_799437.html

La importancia de una rutina financiera sana

Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.                                                

 Nuestras vidas giran alrededor de una rutina, estemos o no conscientes de ello.  Y no es que esto tenga nada de malo.  Simplemente sucede.  El horario de trabajo o de estudios, las costumbres del hogar – cuando y qué comemos, cuánto y en qué momento dormimos – se convierten en un movimiento continuo con cierta rutina implícita.

Es posible, desde luego, cambiar las rutinas o construir algunas nuevas.  Un ejemplo perfecto es cuando nos proponemos asumir una rutina de ejercicios.  Hacerlo requiere vencer la inercia de la vieja rutina, lo cual siempre implica un pequeño trauma.  Al principio te duele, te cuesta – puedes llegar incluso a renegar del objetivo – pero si persistes habrás incorporado uno de los hábitos más beneficiosos que podemos tener: hacer ejercicio por gusto… y por rutina.

Exactamente igual sucede con la gestión de nuestras finanzas.  Contrario a lo que podemos pensar,  el bienestar sostenible no tiene que ver solamente con nuestro talento, con nuestra disposición o con la generación de ingresos privilegiados.  En realidad, necesitamos una rutina financiera que favorezca el bienestar y no lo sabotee.

¿Por dónde comenzar?  Lo primero es comprender nuestra situación financiera actual, partiendo de una observación consciente de las entradas y salidas de dinero.  Este diagnóstico, que se construye a partir de la observación, constituye en sí mismo un cambio de ritmo y es el primer paso en el camino para esa nueva rutina financiera.

En la próxima entrega, presentaremos los siguientes pasos.

Solo hazlo

Mantener una buena rutina financiera – aunque inicialmente te la impongas de forma mecánica – aumentará la probabilidad de obtener y mantener el nivel de vida que deseas.  Es igual que con los ejercicios: aun cuando no entiendas bien por qué haces tal o cual ejercicio, hazlo hasta que tus músculos se habitúen y puedas dominar la rutina.  Con el dinero sucede igual: observa y aprenderás.

La felicidad de trabajar de ocho a tres

Martes. Dan las 15.00 en el reloj. Miles de personas empiezan a salir de un edificio en un barrio a las afueras de Madrid. Parece la pausa para comer; en realidad, es la salida del trabajo. No es un día festivo ni un horario especial de Navidad. En esta oficina es lo cotidiano. Ocurre a diario desde 2008. Ese año Iberdrola acordó con su plantilla, unos 9.000 trabajadores, universalizar la jornada intensiva: trabajar de 7.15 a 14.50 con 45 minutos de flexibilidad a la hora de entrar o salir todos los días del año. “La medida podía beneficiar a los trabajadores y era buena para la compañía”, dice Ramón Castresana, director de recursos humanos de la compañía. Seis años después, Castresana, que estuvo al frente de ese cambio, defiende la decisión con cifras: “Hemos mejorado la productividad y ganado más de medio millón de horas de trabajo anuales. Hemos reducido en un 20% el absentismo y un 15% los accidentes laborales”. A pesar de esos números y aunque la empresa cervecera Damm acaba de arrancar un programa semejante, la eléctrica sigue siendo una excepción en España en el sector privado.

Conciliación y salario emocional

  • La jornada continua reduce gasto de las empresas y, de media, aumenta la productividad un 6%, según la investigaciónProductividad y empleoelaborada por la Universidad de Zaragoza.
  • Los españoles salen una media de dos horas más tarde del trabajo que el resto de europeos, concluye un estudio de la Comisión Nacional de Horarios.
  • El salario emocional hace referencia a la percepción que tiene el trabajador con respecto a su empresa. Si esta le cuida, será mayor. La flexibilidad y la conciliación aumentan ese salario emocional. Las compañías que aplican este tipo de políticas aumentan su productividad un 19%, según el Barómetro de Conciliación Edenred-IESE 2012.Además, los empleados se sienten cuatro veces más comprometidos con la empresa y con su trabajo.
  • Debido a la crisis, las empresas han recortado el presupuesto dedicado a conciliación; se aprecia una reducción de hasta un 40% de las inversiones, según datos del observatorio demográfico y consultoría PeopleMatters.

“Por la mañana, llegas con otra mentalidad”, cuenta Teresa Roch, de 31 años y que trabaja en el departamento de recursos humanos. Tras un tiempo trabajando en Escocia, entró en Iberdrola en julio de 2013. “En Glasgow llegaba a la oficina y no paraba hasta la hora de comer. Muchos compañeros lo hacían delante del ordenador y aprovechaban para mirar el correo, el periódico… Después de la hora de salida nadie se quedaba haciendo horas extra”, recuerda. En España, es diferente: se llega, se saluda, se lee el periódico, se toma un café con algún compañero y se sale más tarde. “Hay que llenar las horas, porque nadie es capaz de estar diez horas produciendo”, añade Roch, que entró en la compañía con el horario intensivo ya instaurado. “Por eso se buscan distracciones”.

Paz Montes, de 47 años, en el departamento de suministro, vivió el cambio. Una década después de comenzar a trabajar en la eléctrica asistió a la reforma del convenio colectivo. “La propuesta fue de la empresa”, recuerda. “Se vivió con cierto escepticismo. Pensábamos que pretendían eliminar el formato intensivo de verano. Cuando nos dijeron que su propósito era extenderlo, fue una sorpresa”. Pero no por ser grata, la medida se iba a librar de las críticas. Primero, las de los sindicatos: se quejaban de que esta propuesta implicaba un aumento anual de 15 horas laborales. Luego, las de algunos directivos, que tenían miedo de salir del despacho y que no hubiera nadie; una especie de fobia a la oficina solitaria. Y por último, las de algunos trabajadores que no sabían cómo gestionar un tiempo al que no estaban acostumbrados.

“Un empleado que está más contento rinde más”, dice un responsable

“Cuando llevas 30 años con un tipo de horario, cuesta”, apunta Castresana. “Es un cambio de cultura laboral importante”. “¿Puedo no hacer la jornada intensiva?”, llegó a plantear algún empleado. Pilates, natación, inglés… Al poco de concentrar el trabajo, en los pasillos se comenzó a hablar de actividades extralaborales. “No sé si alguien se llegó a apuntar a alguna”, bromea Montes. Al poco, nadie quería ni oír hablar de pasar la tarde frente al ordenador. “La adaptación fue fantástica”, dice el director de recursos humanos. “Y no generó ningún tipo de coste para la empresa”. “Los empleados se han concienciado de que tienen que aprovechar bien el tiempo para sacar el trabajo y salir a su hora”, añade. “Evitan interrupciones y concentran el esfuerzo. El resultado: la productividad es mayor”.

Ramón Castresana, director de recursos humanos, y las empleadas Paz Montes y Teresa Roch. / SAMUEL SÁNCHEZ

Nuestra vida está marcada por el tiempo. Además del horario laboral, que articula el día, nos marca el ritmo vital la manera en la que organizamos nuestro tiempo libre (horario personal) así como el horario de la sociedad: aquellas horas en las que se puede comprar, ir al cine o cenar en un restaurante. “En España, al tener más horas de luz y la posibilidad de realizar actividades casi a cualquier hora, la gente no tiene tanta prisa por irse a su casa”, opina Castresana. “Se trata de un modelo muy arraigado; la sociedad está acostumbrada a horarios muy largos. Por eso, pasamos muchas horas en la oficina y no siempre trabajando”. Es común calentar la silla: llegar antes que el jefe y marcharse después. Ocho de cada diez trabajadores dijo trabajar horas de más en 2012, según un estudio de la empresa de recursos humanos Randstad. Y el 76% de los que alargaban su jornada reconocía no hacerlo por carga laboral sino por puropresentismo. “A nosotros nos ha cambiado la mentalidad”, apunta Roch. “Si cumplimos, podemos irnos pronto”.

“Cambiar el horario cuesta al principio”, admiten desde recursos humanos

Casi la única queja que se puede sonsacar a los empleados en relación con el horario es que algún día su salida se retrasa. “Cuando acabas a las seis de la tarde, si algo se complica, las probabilidades de salir a las ocho son elevadas”, dice Montes. “En cambio, si tu jornada acaba a las tres, aunque te alargues sigues saliendo pronto. Desde que hicimos el cambio, puedo contar con los dedos de la mano las veces que me he quedado hasta tarde. Saber que dispones de tiempo para ti te da un cambio de perspectiva. Vengo a trabajar más contenta y más tranquila”. “Si los empleados están más contentos, sin darse cuenta trabajan más”, añade Castresana. Desde Rational Time, consultora sobre la organización del tiempo, lo corroboran: “Una mala gestión de los horarios laborales y la carencia de medidas de flexibilidad puede acarrear un impacto negativo importante en las empresas”.

Ocho de cada diez trabajadores en España alargaron la jornada en 2012

“Conciliar es armonizar tu vida profesional con la personal”, dice Montes. Es madre de dos hijos. El primero lo tuvo con el horario habitual; el segundo, tras el cambio. “A nivel de estrés, al segundo casi ni lo noté”, recuerda. “No tenía que hacer malabares con el tiempo”. Al igual que algunos de sus compañeros, ella come en la oficina y sale un poco más tarde. “Nos permiten adaptar el horario a nuestra vida”, dice. Los trabajadores controlan su tiempo, y eso les da sensación de libertad.“Notamos la envidia de la gente”, dice con sobreactuada seriedad Teresa Roch. Opina que este modelo debería extenderse al resto de empresas: “Creo que mucha gente trabajaría mejor así”. Varias compañías han pedido información sobre las medidas que se han aplicado en la eléctrica. “En 2015 vamos a firmar el nuevo convenio y no tenemos ninguna duda: nuestro compromiso sigue adelante”, asegura Castresana. “Creo que las nuevas generaciones de trabajadores acabarán presionando para que se promuevan acuerdos semejantes y esto se generalice”, concluye. Va siendo hora de despedirse. Llevan mucho tiempo fuera de su puesto de trabajo. A todos les queda alguna tarea pendiente. Y todos quieren irse a las tres de la tarde.