Ideas para el inversor conservador

La caída de los tipos de interés obliga a buscar alternativas a los depósitos

Rentabilidades reales en torno al 0%. Éstas son las expectativas de rendimientos que, según una decena de expertos consultados, ofrecen, hoy por hoy, los depósitos o la deuda pública nacional y, en general, “toda la inversión absolutamente conservadora en la que el riesgo asumido es mínimo”. Los tipos de interés nominales están en niveles tan bajos (entre el 0,01% y el 0,25% a corto plazo y en torno al 2% cuando los plazos se alargan incluso más allá de los 10 años) que a nada que la inflación se corrija a corto plazo puede convertir esas rentabilidades reales en negativas (el IPC subió en mayo un 0,5% respecto al mes anterior y elevó en cuatro décimas su tasa interanual, hasta el -0,2%).

Los analistas tienen claro que para contrarrestar este entorno no hay que remodelar toda la cartera y convertirse en un inversor de riesgo absoluto. Sin embargo, la mayoría de ellos sí aconseja destinar entre el 30% y el 40% de la cartera a inversiones con algo más de riesgo. César Ozaeta, responsable de selección de fondos de renta fija de Abante, recomienda “elaborar estrategias flexibles: destinar un 10% de ese 30% de patrimonio a fondos de inversión de renta fija global en busca de valor y el resto a fondos de retorno absoluto, con objetivo de rentabilidad del 2% y el 3% anualizado en tres años”.

Para Víctor Alvargonzález, director de Inversiones de Tressis, “se puede colocar un tercio de la cartera en un seguro de ahorro” con una rentabilidad estimada en un periodo de 12 meses del 1,85%. “Habría también, por ejemplo, que utilizar fondos mixtos y productos de retorno absoluto -que no estimado- con no más del 4% de volatilidad histórica”, añade Alvargonzález.

Los expertos aconsejan tener hasta un 40% de la cartera en activos con algo de riesgo

Por su parte, Luis Martín, director de ventas de BlackRock Iberia, apuesta por la renta fija europea con duraciones cortas con poca sensibilidad a potenciales subidas de tipos de interés o, entre otros, los fondos de gestión alternativa, como son los de renta variable long-short o fondos flexibles, “con retornos estimados en el 4% y los de generación de rentas que en la actualidad pueden llegar a ofrecer retornos próximos al 5%”. Antonio Salido, director de Marketing y Comunicación de Fidelity para España y Portugal, ve también “en la renta fija europea corporativa posibilidad de obtener rendimientos entre el 2,5% y el 3,5% y en los fondos mixtos globales de gestión muy activa, de lograr vía rentas, retornos de hasta el 5%”.

Cristian Balteo, responsable de producto de Nordea, considera a los fondos de renta fija flexible capaces de generar unos rendimientos “dos puntos por encima de lo que ofrece la liquidez” y a los fondos mixtos que incluyan valores de alta rentabilidad por dividendo, “de superarla hasta en cuatro puntos”.

Para Juan Luis García Alejo, director de análisis, mercados y productos de Andbank, se trata de evitar riesgos de duración porque los tipos de interés repuntarán a medio plazo. “Se puede apostar por la renta fija de gobierno de países de la periferia europea, por la renta fija corporativa high yield, por los fondos de gestión alternativa, y colocar, no más del 5%, en renta variable en busca de dividendos y valor”.

Ignacio Rodríguez, responsable en España de M&G Investment, sostiene que los fondos multiactivos en manos de gestores con experiencia pueden llegar a ofrecer entre un 3-6% de rentabilidad anual “y son más sencillos, transparentes y rentables que los garantizados”. Carlos Andrés, director de inversiones de March A.M. tiene claro que riesgo no es equivalente a volatilidad. “Simplemente es la posibilidad de perder dinero, por lo que lo más adecuado para un inversor conservador es tomar posiciones en fondos perfilados o incluso en pagarés de empresa de primera línea que ofrezcan rendimientos superiores al 2% o el 3%”, explica.

Visión a largo plazo

Sophie del Campo, directora general de Natixis Global AM para Iberia, Latinoamérica y US Offshore, asegura que lo más importante es que los inversores no se dejen llevar por las sorpresas y movimientos del corto plazo y “construyan carteras duraderas, en las que, es interesante incluir estrategias de renta fija corporativa a corto plazo”.

Por último, David Ardura, Subdirector de Gestión de Gesconsult, explica que si analizamos la situación macroeconómica en Europa y nos aislamos, en la medida de lo posible de la inestabilidad generada por Grecia (entre otros factores), nos encontramos con un escenario de mayor crecimiento, más consumo e inversión e, incluso, mayor crédito. “Todo ello son factores que no benefician al inversor en renta fija, por lo que se trata de recurrir a los productos mixtos que no tengan una duración de cartera preestablecida, de tal forma que se beneficien de posibles subidas de tipos (bonos flotantes) o que incorporen el componente de inflación a su rentabilidad final (Bonos ligados a la inflación)”, concluye Ardura.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/06/26/actualidad/1435331596_799437.html

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La importancia de una rutina financiera sana

Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.                                                

 Nuestras vidas giran alrededor de una rutina, estemos o no conscientes de ello.  Y no es que esto tenga nada de malo.  Simplemente sucede.  El horario de trabajo o de estudios, las costumbres del hogar – cuando y qué comemos, cuánto y en qué momento dormimos – se convierten en un movimiento continuo con cierta rutina implícita.

Es posible, desde luego, cambiar las rutinas o construir algunas nuevas.  Un ejemplo perfecto es cuando nos proponemos asumir una rutina de ejercicios.  Hacerlo requiere vencer la inercia de la vieja rutina, lo cual siempre implica un pequeño trauma.  Al principio te duele, te cuesta – puedes llegar incluso a renegar del objetivo – pero si persistes habrás incorporado uno de los hábitos más beneficiosos que podemos tener: hacer ejercicio por gusto… y por rutina.

Exactamente igual sucede con la gestión de nuestras finanzas.  Contrario a lo que podemos pensar,  el bienestar sostenible no tiene que ver solamente con nuestro talento, con nuestra disposición o con la generación de ingresos privilegiados.  En realidad, necesitamos una rutina financiera que favorezca el bienestar y no lo sabotee.

¿Por dónde comenzar?  Lo primero es comprender nuestra situación financiera actual, partiendo de una observación consciente de las entradas y salidas de dinero.  Este diagnóstico, que se construye a partir de la observación, constituye en sí mismo un cambio de ritmo y es el primer paso en el camino para esa nueva rutina financiera.

En la próxima entrega, presentaremos los siguientes pasos.

Solo hazlo

Mantener una buena rutina financiera – aunque inicialmente te la impongas de forma mecánica – aumentará la probabilidad de obtener y mantener el nivel de vida que deseas.  Es igual que con los ejercicios: aun cuando no entiendas bien por qué haces tal o cual ejercicio, hazlo hasta que tus músculos se habitúen y puedas dominar la rutina.  Con el dinero sucede igual: observa y aprenderás.

La felicidad de trabajar de ocho a tres

Martes. Dan las 15.00 en el reloj. Miles de personas empiezan a salir de un edificio en un barrio a las afueras de Madrid. Parece la pausa para comer; en realidad, es la salida del trabajo. No es un día festivo ni un horario especial de Navidad. En esta oficina es lo cotidiano. Ocurre a diario desde 2008. Ese año Iberdrola acordó con su plantilla, unos 9.000 trabajadores, universalizar la jornada intensiva: trabajar de 7.15 a 14.50 con 45 minutos de flexibilidad a la hora de entrar o salir todos los días del año. “La medida podía beneficiar a los trabajadores y era buena para la compañía”, dice Ramón Castresana, director de recursos humanos de la compañía. Seis años después, Castresana, que estuvo al frente de ese cambio, defiende la decisión con cifras: “Hemos mejorado la productividad y ganado más de medio millón de horas de trabajo anuales. Hemos reducido en un 20% el absentismo y un 15% los accidentes laborales”. A pesar de esos números y aunque la empresa cervecera Damm acaba de arrancar un programa semejante, la eléctrica sigue siendo una excepción en España en el sector privado.

Conciliación y salario emocional

  • La jornada continua reduce gasto de las empresas y, de media, aumenta la productividad un 6%, según la investigaciónProductividad y empleoelaborada por la Universidad de Zaragoza.
  • Los españoles salen una media de dos horas más tarde del trabajo que el resto de europeos, concluye un estudio de la Comisión Nacional de Horarios.
  • El salario emocional hace referencia a la percepción que tiene el trabajador con respecto a su empresa. Si esta le cuida, será mayor. La flexibilidad y la conciliación aumentan ese salario emocional. Las compañías que aplican este tipo de políticas aumentan su productividad un 19%, según el Barómetro de Conciliación Edenred-IESE 2012.Además, los empleados se sienten cuatro veces más comprometidos con la empresa y con su trabajo.
  • Debido a la crisis, las empresas han recortado el presupuesto dedicado a conciliación; se aprecia una reducción de hasta un 40% de las inversiones, según datos del observatorio demográfico y consultoría PeopleMatters.

“Por la mañana, llegas con otra mentalidad”, cuenta Teresa Roch, de 31 años y que trabaja en el departamento de recursos humanos. Tras un tiempo trabajando en Escocia, entró en Iberdrola en julio de 2013. “En Glasgow llegaba a la oficina y no paraba hasta la hora de comer. Muchos compañeros lo hacían delante del ordenador y aprovechaban para mirar el correo, el periódico… Después de la hora de salida nadie se quedaba haciendo horas extra”, recuerda. En España, es diferente: se llega, se saluda, se lee el periódico, se toma un café con algún compañero y se sale más tarde. “Hay que llenar las horas, porque nadie es capaz de estar diez horas produciendo”, añade Roch, que entró en la compañía con el horario intensivo ya instaurado. “Por eso se buscan distracciones”.

Paz Montes, de 47 años, en el departamento de suministro, vivió el cambio. Una década después de comenzar a trabajar en la eléctrica asistió a la reforma del convenio colectivo. “La propuesta fue de la empresa”, recuerda. “Se vivió con cierto escepticismo. Pensábamos que pretendían eliminar el formato intensivo de verano. Cuando nos dijeron que su propósito era extenderlo, fue una sorpresa”. Pero no por ser grata, la medida se iba a librar de las críticas. Primero, las de los sindicatos: se quejaban de que esta propuesta implicaba un aumento anual de 15 horas laborales. Luego, las de algunos directivos, que tenían miedo de salir del despacho y que no hubiera nadie; una especie de fobia a la oficina solitaria. Y por último, las de algunos trabajadores que no sabían cómo gestionar un tiempo al que no estaban acostumbrados.

“Un empleado que está más contento rinde más”, dice un responsable

“Cuando llevas 30 años con un tipo de horario, cuesta”, apunta Castresana. “Es un cambio de cultura laboral importante”. “¿Puedo no hacer la jornada intensiva?”, llegó a plantear algún empleado. Pilates, natación, inglés… Al poco de concentrar el trabajo, en los pasillos se comenzó a hablar de actividades extralaborales. “No sé si alguien se llegó a apuntar a alguna”, bromea Montes. Al poco, nadie quería ni oír hablar de pasar la tarde frente al ordenador. “La adaptación fue fantástica”, dice el director de recursos humanos. “Y no generó ningún tipo de coste para la empresa”. “Los empleados se han concienciado de que tienen que aprovechar bien el tiempo para sacar el trabajo y salir a su hora”, añade. “Evitan interrupciones y concentran el esfuerzo. El resultado: la productividad es mayor”.

Ramón Castresana, director de recursos humanos, y las empleadas Paz Montes y Teresa Roch. / SAMUEL SÁNCHEZ

Nuestra vida está marcada por el tiempo. Además del horario laboral, que articula el día, nos marca el ritmo vital la manera en la que organizamos nuestro tiempo libre (horario personal) así como el horario de la sociedad: aquellas horas en las que se puede comprar, ir al cine o cenar en un restaurante. “En España, al tener más horas de luz y la posibilidad de realizar actividades casi a cualquier hora, la gente no tiene tanta prisa por irse a su casa”, opina Castresana. “Se trata de un modelo muy arraigado; la sociedad está acostumbrada a horarios muy largos. Por eso, pasamos muchas horas en la oficina y no siempre trabajando”. Es común calentar la silla: llegar antes que el jefe y marcharse después. Ocho de cada diez trabajadores dijo trabajar horas de más en 2012, según un estudio de la empresa de recursos humanos Randstad. Y el 76% de los que alargaban su jornada reconocía no hacerlo por carga laboral sino por puropresentismo. “A nosotros nos ha cambiado la mentalidad”, apunta Roch. “Si cumplimos, podemos irnos pronto”.

“Cambiar el horario cuesta al principio”, admiten desde recursos humanos

Casi la única queja que se puede sonsacar a los empleados en relación con el horario es que algún día su salida se retrasa. “Cuando acabas a las seis de la tarde, si algo se complica, las probabilidades de salir a las ocho son elevadas”, dice Montes. “En cambio, si tu jornada acaba a las tres, aunque te alargues sigues saliendo pronto. Desde que hicimos el cambio, puedo contar con los dedos de la mano las veces que me he quedado hasta tarde. Saber que dispones de tiempo para ti te da un cambio de perspectiva. Vengo a trabajar más contenta y más tranquila”. “Si los empleados están más contentos, sin darse cuenta trabajan más”, añade Castresana. Desde Rational Time, consultora sobre la organización del tiempo, lo corroboran: “Una mala gestión de los horarios laborales y la carencia de medidas de flexibilidad puede acarrear un impacto negativo importante en las empresas”.

Ocho de cada diez trabajadores en España alargaron la jornada en 2012

“Conciliar es armonizar tu vida profesional con la personal”, dice Montes. Es madre de dos hijos. El primero lo tuvo con el horario habitual; el segundo, tras el cambio. “A nivel de estrés, al segundo casi ni lo noté”, recuerda. “No tenía que hacer malabares con el tiempo”. Al igual que algunos de sus compañeros, ella come en la oficina y sale un poco más tarde. “Nos permiten adaptar el horario a nuestra vida”, dice. Los trabajadores controlan su tiempo, y eso les da sensación de libertad.“Notamos la envidia de la gente”, dice con sobreactuada seriedad Teresa Roch. Opina que este modelo debería extenderse al resto de empresas: “Creo que mucha gente trabajaría mejor así”. Varias compañías han pedido información sobre las medidas que se han aplicado en la eléctrica. “En 2015 vamos a firmar el nuevo convenio y no tenemos ninguna duda: nuestro compromiso sigue adelante”, asegura Castresana. “Creo que las nuevas generaciones de trabajadores acabarán presionando para que se promuevan acuerdos semejantes y esto se generalice”, concluye. Va siendo hora de despedirse. Llevan mucho tiempo fuera de su puesto de trabajo. A todos les queda alguna tarea pendiente. Y todos quieren irse a las tres de la tarde.

Los riesgos financieros de tener un hijo después de los 40

  • 22 abril 2015
Bebé
Tener un bebé después de los 40 significa que los gastos universitarios de tu hijo pueden coincidir con tu edad de retiro.

¿Embarazada a los 65… con cuatrillizos? No es imposibile. Si todo va bien, la alemana Annegret Raunigk será la mujer de más edad en dar a luz a ese número de bebés.

No obstante, tener hijos a los 60 no es habitual.

Pero sí se está volviendo más común tener niños después de los 40 años.

Gregory Gardner tenía 44 cuando nació su hijo, Bo. Su llegada le dio un giro a sus planes financieros.

“Probablemente yo nunca iba a retirarme oficialmente”, dice Gardner, ahora de 46 años, quien es dueño de su propia empresa de planificación financiera en Texas.

“Pero yo iba a cambiar el ritmo al llegar a los 50, y ahora voy a tener 63 cuando mi hijo se gradúe de la escuela secundaria. Hemos aumentado drásticamente nuestros ahorros”.

Cada vez más

En estos días casi todo el mundo conoce a alguien que ha tenido un bebé después de los 40.

En Reino Unido, uno de cada 25 bebés nace de una madre mayor de 40 años, según la Oficina de Estadísticas Nacionales.

En Estados Unidos, aproximadamente uno de cada 96 bebés nace de una madre de entre 40 y 44 años de edad, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de ese país.

Bebé
Tener un bebé no debe alterar nuestro ahorro para el retiro, advierten los expertos.

El número de mujeres que tienen su primer bebé después de los 40 aumentó en más del doble entre 1990 hasta 2012.

En Australia, uno de cada 65 bebés nace de una madre de más de 40, según la Oficina de Estadísticas de Australia – un número incluso mayor que el de los embarazos de adolescentes.

Hay algunos desafíos financieros particulares que resultan de tener un hijo a los 40 años.

Por un lado, los costos de la educación universitaria tienden a llegar justo cuando se está preparando la jubilación.

No es imposible con la preparación adecuada. Aquí está su estrategia.

Lo que se requerirá

Usted necesitará una gran cantidad de energía y planificación financiera detallada. Por suerte, usted ya está probablemente en un buen lugar.

“Lo que he visto con algunos de mis clientes que han hecho esto es que a veces es más fácil porque se está entrando al momento de máximos ingresos”, asegura Shannon Lee Simmons, planificadora financiera con la firma Simmons Planificación Financiera en Toronto, Canadá.

“La seguridad laboral es más alta, la hipoteca está bajo control y no hay tanta deuda estudiantil. Hay más dinero para trabajar”.

El tiempo que se necesita para prepararlo

Al igual que con todos los embarazos, sólo hay nueve meses, a menos que usted haya estado tratando de tener un bebé por un tiempo sin éxito.

Cuanto más tiempo tenga, más dinero puede ponerse hacia las metas de ahorro antes de tener que hacer frente a los gastos del bebé.

Si usted está pagando por un tratamiento de fertilidad, sin embargo, su objetivo debe ser evitar hundirse en tanta deuda que no se pueda recuperar.

Bebé
Decidir tener un bebé después de los 40 requiere planeación financiera.

“Algunas personas han gastado decenas de miles de dólares en tratar de quedar embarazadas y luego quedan embarazadas y no hay mucho margen de maniobra para pagarlo”, dijo Simmons.

Hágalo ahora

Mantenga sus objetivos de ahorro pensional. “Lo que no se debe hacer es, de repente, abandonar el plan de jubilación que usted tiene establecido”, advierte Bob Gavlak, un planificador financiero con Strategic Wealth Partners en Ohio, EE.UU..

“Usted está metido en una especie de ritmo en cuanto a su situación financiera y debe asegurarse de que no esté perturbando excesivamente esa tendencia”.

Dicho esto, puede que tenga que replantearse su edad de jubilación, sobre todo si planeaba un retiro temprano.

“Voy a tener que trabajar hasta los 70, porque una vez haya pagado la casa todavía tendré gastos universitarios”, señala Douglas Kobak, un planificador financiero en Pennsylvania, EE.UU., que tiene 47 años y una niña de 4 años de edad.

“Hay que pensar en ahorrar más o jubilarse más tarde”.

Planifique para la universidad ahora

Usted no se puede dar el lujo de esperar a ahorrar para la educación superior, ya que el gasto llegará cuando se acerque a la edad de jubilación.

Si es necesario, siéntese con un profesional financiero para elaborar un plan que le permita una jubilación cómoda y una contribución razonable a los gastos de educación. Cuanto antes comience, más tiempo tendrá su ahorro para crecer.

Compre un seguro de vida. Si usted no tiene uno ya, ahora es el momento de comprar, pero es probable que le resulte más caro porque usted es mayor. Dicho esto, también tiene una mayor posibilidad de que algo suceda mientras su hijo es menor de edad, por lo que es importante tener el seguro.

La regla general es que usted debe comprar un seguro de vida por valor de 10 a 12 veces su salario anual, pero ya que ha tenido más tiempo para trabajar y acumular activos, usted puede no necesitar tanto.

Deje un testamento. (O actualice su documento existente). Tener un bebé en esta etapa de su vida hace aún más imprescindible que tenga un plan listo en caso de que algo le suceda a usted.

“Mucha gente se olvida de este elemento fundamental en medio de la emoción de tener un hijo”, anota Brett Evans, director ejecutivo de Atlas Wealth Management en Southport, Australia.

Evite endeudarse

A diferencia de los padres de entre 20 y 30 años de edad, usted no tiene años para recuperarse de los costos de la universidad antes de su jubilación.

“Simplemente no puedo aconsejar a los padres de más edad que se endeuden para enviar a sus hijos a la universidad”, advierte Hank Mulvihill, un planificador financiero en Texas. “Eso es un suicidio generacional.”

Hable con sus hijos temprano y con frecuencia acerca de cuánto puede darles para ayudarles con los costos de la universidad y cuánto van a tener que conseguir ellos mismos.

“Si usted va a tener deuda, ésta pertenece a los jóvenes que pueden obtener ingresos que les permitan pagarla”, añade Mulvihill.

Hágalo con inteligencia:

¡Prepárese para algunos cambios! Tener un bebé requiere ajustes para cualquier persona a cualquier edad. Pero tener un bebé en su cuarta década podría ser más complejo que a los 25.

“Si usted observa a una persona mayor de 40 años, que ha sido realmente independiente con sus finanzas, y ahora tiene este nuevo ser humano en quién pensar “, señala Gavlak, “eso no va a ser una parte menor del plan financiero”.

Lea la historia original en inglés en BBC Capital

Cómo saber si tu pareja es un abusador financiero

  • 29 abril 2015
Abuso financiero

Puede comenzar de forma inocente: quizás tu pareja te pide ver la boleta del supermercado o te asegura que vio el resumen de tu cuenta bancaria por accidente.

Pero este tipo de hábitos puede derivar en conductas tan controladoras que te produce temor y ansiedad cada vez que sacas tu billetera.

El llamado abuso financiero puede incluir muchas otras conductas opresivas: tu pareja gasta el dinero ganado entre ambos, pide préstamos en tu nombre, te hace pagar sólo a ti servicios como la electricidad y el teléfono que los dos utilizan, o bien vigila cada centavo que gastas.

Peor aún, todo esto puede conducir a otros tipos de abusos más severos: el emocional o el físico.

Violencia doméstica
El abuso financiero suele ser la antesala de la violencia doméstica.

La gran mayoría de las víctimas son mujeres, si bien los hombres también pueden ser vulnerables, particularmente los ancianos o los que tienen discapacidades.

En EE.UU., la Red Nacional para Acabar con el Abuso Doméstico calcula que la opresión financiera ocurre en el 98% de los casos en los que hay violencia verbal y física en la pareja.

En América Latina hay pocos datos sobre el abuso financiero en sí, en gran medida porque –como sucede con la violencia doméstica- las víctimas tienden a no denunciar su situación.

Tampoco abundan, a nivel global, las leyes que le hagan frente.

Algunos países, como Reino Unido, están trabajando en normas que pongan freno a este tipo de conductas coercitivas, pero nadie sabe con certeza cuán efectivas pueden ser.

Entre tanto, numerosas organizaciones internacionales tratan de dar respuesta a una pregunta fundamental: ¿cómo se puede detectar el abuso financiero tempranamente, antes de que se torne grave?

El caso de Jane

Abuso financiero

En un mundo donde la inestabilidad económica parece la regla, muchos viven cuidando su presupuesto. Pero para la británica Jane (no es su verdadero nombre), de 35 años, esto significó convertirse en víctima de un control financiero obsesivo.

Jane le cuenta a la BBC que, por ejemplo, su exesposo –y su suegra- abrían siempre el refrigerador para verificar si la leche había sido comprada en una cadena de supermercados cara o barata.

“Me ha ocurrido de estar en un mercado y ver que el jabón costaba 70 centavos. De pronto recordaba que en otro negocio valía un poco menos, pero tenía que caminar varias cuadras.

“Lo lógico hubiera sido comprarlo donde ya me encontraba, sin hacerme mucho problema. Pero me mortificaba la idea de que mi esposo y mi suegra pudieran regañarme… y por tan poca cosa”, recuerda.

Todas las decisiones financieras –desde las vacaciones hasta la elección de muebles- eran tomadas por su marido.

“Él eligió el carro. Y en una ocasión, cuando salíamos de la casa de mis padres, mi pareja gritó por la ventanilla: ‘Ella eligió el color’. Fue muy denigrante”, cuenta.

Cuando su esposo comenzó a retirar grandes sumas de dinero de su cuenta conjunta para comprar motocicletas, Jane trató de advertirle al banco.

Su marido terminó dilapidando todos los ahorros y fue declarado en bancarrota. Ella heredó las duedas y tuvo que hacerse cargo de la hipoteca.

Hoy Jane vive con su hijo de 5 años en la casa de sus padres. Y debido a su historial financiero, durante seis años no estará en condiciones de alquilar una vivienda o tomar un préstamo para comprarla.

Señales de advertencia

ONU Mujer y numerosas ONG dedicadas al tema afirman que casos como este abundan en el mundo, aunque no hay cifras confiables que precisen la magnitud del fenómeno.

Según Naciones Unidas, el 30% de las mujeres que han tenido una relación de pareja refieren haber sufrido alguna forma de violencia física o sexual por parte de su pareja.

Y en esta realidad incluye el factor económico: “Pueden llegar a encontrarse aisladas e incapacitadas para trabajar, perder su sueldo”.

En Reino Unido, un informe reciente de la organización Women’s Aid titulado “Atrapada y controlada” confirma que el abuso financiero es frecuentemente uno de los primeros síntomas de la violencia doméstica.

Abuso financiero

Los autores del reporte, Marilyn Howard y Amy Skipp, le enumeran a la BBC las conductas de la pareja en las que hay que fijarse especialmente:

  • Toma importantes decisiones financieras sin tu participación
  • Usa tu tarjeta de débito/crédito sin preguntar
  • Controla tu acceso al dinero (tarjetas de crédito o cuenta bancaria)
  • Se apropia de tus ingresos
  • Se niega a contribuir para los gastos del hogar
  • Pone las cuentas a tu nombre, pero no ayuda a pagarlas
  • Toma créditos en representación tuya, pero no colabora con el pago de las cuotas
  • Saca dinero de tu cartera/cuenta bancaria
  • Te obliga a dejar de trabajar
  • Te utiliza como una fuente laboral gratuita

Polly Neate, directora de Women’s Aid, cree que es necesario cambiar las leyes no sólo en Reino Unido, sino también en el resto del mundo para que las víctimas se atrevan a denunciar el abuso financiero.

“Sabemos que muchas mujeres no denuncian su situación porque saben que policía sólo actúa una vez que se produce un acto de violencia física, no antes”, advierte.

Neate añade que, aparte de los cambios jurídicos, hay que promover un cambio cultural para combatir el abuso financiero en el hogar.

Buscar ayuda

Asimismo -coinciden los especialistas-, el sector financiero tienen mucho por hacer al respecto.

Para Jane, por ejemplo, tratar de cambiar su propia situación fue muy difícil porque tenía una cuenta bancaria conjunta. No lograba evitar que su marido retirara el dinero que quería.

Abuso financiero

Los bancos en general no tienen mecanismos establecidos para hacer frente a este tipo de disputas.

Entidades globales como el HSBC únicamente pueden imponer restricciones a las cuentas conjuntas sólo si la policía lo solicita.

Otros bancos sólo aceptan bloquear temporariamente una cuenta si son notificados formalmente en el caso de un disputa marital.

El sector bancario dice estar dispuesto a hacer cambios para combatir el abuso financiero en las parejas, pero reconoce que no será fácil establecer un procedimiento amplio para hacer frente a este tipo de casos.

La psicóloga británica Corinne Sweet, autora del libro “Basta de pelear por el dinero”, afirma que mientras tanto hay estar alertas a un hecho fundamental en el hogar.

“Las parejas deben poder hablar de los asuntos monetarios sin tapujos, con amplia libertad. Es señal de confianza, de cercanía”, asegura Sweet, quien además trabaja para el Servicio de Asesoría sobre Dinero de Reino Unido (Money Advice Service), una agencia gubernamental.

Y concluye que cuando eso no es posible es mejor buscar -sin demoras- asesoramiento en alguna de las organizaciones de ayuda contra el abuso doméstico que existe en cada país.

Link articulo http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2015/04/150429_economia_parejas_abuso_financiero_ms?ocid=socialflow_facebook%3FSThisFB

Depósitos estructurados, ¿Más rentabilidad? Y también más riesgo

Los productos complejos prometen más rentabilidad pero pueden traer en engaño

Mientras los ahorradores intentan recuperarse de los años más duros de la crisis, los bancos llevan tiempo cimentándose en la ingeniería financiera con el objetivo de ofrecer rentabilidades más elevadas para atraer clientes. ¿Cómo lo consiguen en un escenario de tipos mínimos? La respuesta está en los productos complejos, como seguros o depósitos estructurados. Pero ojo, el cliente tiene que comprender bien el producto en el que invierte, porque las participaciones preferentes, por ejemplo, de preferentes no tenían casi nada. Un depósito estructurado no es lo mismo que un depósito tradicional, y hasta puede conllevar el riesgo de perder parte de la inversión inicial.

Los depósitos estructurados, cada vez más en boga entre los pequeños ahorradores, prometen tasas de interés superiores a la oferta tradicional, aunque la rentabilidad efectiva no se puede conocer hasta el día de su vencimiento. Eso porque en realidad se trata de dos productos en uno: por una parte es un depósito clásico a renta fija —que suele ser de menor plazo—, pero también incluye otra parte a renta variable —a mayor plazo y que promete mayores beneficios—, vinculado a la evolución de un activo subyacente. Este “activo subyacente” que marca el éxito de la inversión puede ser la cotización de una acción específica, una cesta de acciones, un índice bursátil o un fondo de inversión, entre otros.

Cinco consejos antes de invertir

No inviertas en algo que no entiendas. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha declarado su intención de vetar, o por lo menos limitar al máximo, la venta de instrumentos complejos —que incluyen a los estructurados— a los pequeños ahorradores. En línea con su estrategia, establece que un producto no complejo se da solamente cuando se presentan determinadas características: el producto se debe poder reembolsar de forma frecuente y tiene que ser fácil conocer su valor; el inversor no puede perder una cantidad superior a la inversión inicial; las características del producto tienen que ser comprensibles y no puede tratarse de derivados.

Investiga si tus ahorros están garantizados al 100% en caso de quiebra. La parte a renta fija de los depósitos estructurados está protegido por el Fondo de Garantía de Depósito del Banco de España —hasta los 100.000 euros—, pero puede que la renta variable no tenga ninguna cobertura. Así, en los seguros de ahorro responde primero la entidad aseguradora y, en caso de quiebra, el Consorcio de Compensación de Seguros. Los bonos estructurados, por otra parte, solo cuentan con la cobertura de la empresa que los emite.

Averigua la liquidez de tu inversión.Investiga si puedes cancelar anticipadamente el depósito y con qué penalización.

El cupón no es el TAE. La rentabilidad de los depósitos estructurados se suele relacionar con un cupón, que no es lo mismo que el TAE, índice necesario para realizar una comparación con otros productos. Por ejemplo, un cupón del 2% para un depósito a dos años se corresponde a un interés anual del 1%. Hay que recordar que las rentabilidades se dan al vencimiento solo si se han cumplido todas las condiciones establecidas en el contrato.

Compara la rentabilidad con los bonos del Tesoro al mismo plazo. Si el diferencial es muy elevado hay que dudar sobre la seguridad de la inversión.

¿Cuánto recibirá el cliente? Las mayores ganancias se materializarán solo si se cumplen determinadas condiciones, como por ejemplo que el IBEX 35 o el Eurostoxx alcancen un cierto crecimiento. En el caso contrario, nuestra inversión se mantendrá inmóvil —como mucho se le añadirá el incremento ofrecido por la renta fija—. E incluso (aquí viene la letra pequeña), según se estipule en el contrato, incluso podríamos sufrir pérdidas. El ahorrador, según los detalles de lo que firme, puede acabar ganando más, no ganar nada o hasta perder dinero.

Distinto es si el banco quiebra: en este caso la mayor parte del capital sí estaría cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) hasta los 100.000 euros, y para el resto las entidades suelen contratar seguros. Lo mejor es también asegurarse de los detalles de estas coberturas.  Pau A. Monserrat, director editorial de iAhorro, alerta de que “los depósitos estructurados son mucho más complejos que los depósitos a plazo fijo tradicionales y nunca se deberían contratar sin el adecuado asesoramiento; además, se pueden confundir con los bonos estructurados, cuya funcionamiento es idéntico pero no gozan de la cobertura del FGD, como saben los inversores afectados por la quiebra de Lehman Brothers”.

Estos productos se han ido extendiendo en un momento en el que el tipo de interés de media se ha desplomado, hasta situarse en un mísero 0,49% en febrero para los depósitos a plazo fijo a un año. “Ofrecen más, pero en el marco actual, todo lo que esté acompañado por el apellido ‘estructurado’ no es aconsejable: se trata de productos que no solo no son para todos los ahorradores, sino tampoco para todos los inversores”, corrobora Fernando Herrero de ADICAE.

El principal problema para los pequeños ahorradores es que los depósitos estructurados tienen menor liquidez que los tradicionales, ya que la mayoría del capital es a plazo medio y no permite la cancelación anticipada. “Uno de los riesgos principales es que el cliente aguarde un ahorro por un periodo largo para que después la garantía de rentabilidad no se cumpla”, explica Antonio Gallardo, experto del portal iAhorro. En estas circunstancias, el inversor no puede disponer de sus ahorros y, sobre todo si no se cumplen las expectativas establecidas para beneficiarse de un mayor rendimiento, perderá el coste-oportunidad de haberse gastado ese dinero en un periodo anterior.

“Al final se trata de fondos garantizados disfrazados de depósitos”, continua Gallardo. “Hasta en algunos casos sería mejor invertir directamente en un fondo, que es más líquido, ya que lo sano del ahorro es tenerlo disponible para cualquier contingencia”, argumenta. Hasta la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha tenido que dar un toque y tomar medidas para que se aplique la máxima transparencia en las oficinas bancarias y no se acabe vendiendo una cosa por otra.

En febrero de 2015, los depósitos contratados por entidades no financieras alcanzaron los 1.277 millones de euros, una cifra inferior a la contabilizada en el mismo periodo de 2014 y que confirma la tendencia a la baja de este producto de ahorro, lastrado por unos intereses en mínimos. Por otro lado, los pasivos híbridos avanzaron hasta los 22.000 millones, un incremento del 22% respecto al año pasado. Esta categoría, detalla el Banco de España, agrupa todos aquellos productos compuestos por un contrato principal y un derivado financiero, cuya rentabilidad depende “por ejemplo, de la evolución del precio de una acción”.

“La denominación ‘depósito’ se ha pervertido hasta el extremo, ya que siempre ha sido sinónimo de garantía”, manifiesta Herrero. “Los productos complejos no se pueden comercializar masivamente entre los ciudadanos de a pie como se ha hecho en los últimos años. Sin olvidarnos de que estamos en una situación en la que no está claro cuál es la solvencia de la banca”, arguye.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/04/29/actualidad/1430319048_914318.html

Cultura financiera y fitness: caminos paralelos

Brain-Fitness

Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.

Todos queremos estar sanos, sentirnos bien y vernos bien.  De igual modo, todos deseamos bienestar anclado en una prosperidad duradera y resistente a los avatares de la vida.

En efecto, existe cierto paralelismo entre la cultura de la salud y del fitness y la cultura financiera.  Veamos.

¿Qué es lo primero que debe hacer una persona que ha llevado una vida sedentaria, probablemente en sobrepeso y con pobres hábitos de alimentación y de ocio, y que desea un “cambio radical” en su salud?  El primer paso es la toma de conciencia, sensibilizarse respecto del cambio necesario, pues de allí nacerá la motivación para abandonar viejos hábitos e incorporar nuevos.

Igualito sucede a quienes sentimos la necesidad de un cambio de ciclo financiero.  Es preciso sensibilizarnos, porque venimos de la cultura del híper-consumo – que es generalizada en la época que nos ha tocado vivir – y porque muy probablemente nuestro movimiento financiero ha carecido de una gestión consciente, coherente y consistente.  Descubrir nuestro “buen querer”, saneando expectativas y reconciliándonos con nuestros genuinos “depósitos de valor” completa este proceso de sensibilización.

El paralelismo sigue.  Ya sensibilizados, antes de emprender un programa de dieta o de ejercicios, se impone un diagnóstico de nuestra situación de salud.  Igualmente, antes de accionar hacia el cambio de ciclo financiero, nos conviene pasar por un periodo de observación de nuestro movimiento financiero, el cual permitirá analizar a conciencia nuestro contexto particular y construir objetivos apropiados para el mismo.

 

Cuestión de músculo

Así como no es prudente pretender pasar bruscamente del sofá del sedentarismo a correr un maratón, tampoco es realista aspirar a un cambio instantáneo de ciclo financiero.  Igual que el fitness, que se construye con entrenamiento, la incorporación de la cultura financiera a nuestras vidas es un proceso gradual, que requiere ejercitar “músculos” – actitudes, hábitos, conocimientos – que seguramente no hemos ejercitado en mucho tiempo.