¿Para qué ahorran hombres y mujeres?

Madrid

Las  mujeres prefieren ahorrar para viajes, los hombres para coches

Las metas de consumo avanzan frente a la protección del patrimonio, según Bankinter

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Después de años de sacrificios por la crisis económica, ante la aparente recuperación económica, los hogares sienten que pueden respirar y planificar sus cuentas con algo más de alivio. Hasta el punto que se asigna menos dinero a aumentar su colchón económico y se ahorra más para destinarlo a alguna actividad o producto relacionados con el consumo. Sin embargo, hombres y mujeres tienen, en general, preferencias distintas. Mientras ellas priman los viajes, ellos también se preocupan de acumular capital suficiente para la compra de coches y motos, según se desprende del Análisis del ahorrador online de Coinc, portal de Bankinter.

El estudio ha sido elaborado por Coinc, un portal de la entidad destinado a la organización de los ahorros del hogar. La muestra que han analizado incluye a más de 72.000 clientes. Los usuarios indican a Coinc cuánto quieren ahorrar y para qué destinarán el dinero. La muestra total que se ha usado para el análisis se basa en 65.000 metas de ahorro, para las que se han depositado 800 millones de euros.

El análisis concluye que las metas estrella para este 2015 son las categorías tradicionales de ahorro puro y duro, que aunque retroceden, siguen liderando la clasificación. Le sigue la vivienda, que se mantiene en segundo puesto. A estos destinos habituales, se añaden a continuación los viajes, la electrónica, los regalos y los coches.

¿Para qué ahorramos?

COINC

La mejora de la economía influyó de manera contundente en las decisiones de los ahorradores: el pasado junio, solo el 40% de las nuevas metas abiertas por los clientes de Coinc se inscribían en la categoría del ahorro. Un descenso importante, considerando que a comienzos de 2013 alcanzaba el 65%. Por otro lado, los viajes representaron el segundo objetivo más cotizado durante el mes pasado, al representar el 16% de las nuevas preferencias, seguidos por artículos de electrónica (10%) y regalos (6,9%).

Si se considera el conjunto de los objetivos desde su apertura, el ahorro sigue representando el grueso de las preferencias de los españoles y acapara más del 56% de las metas, seguido por la vivienda (9,4%), que en los últimos años se ha mantenido estable —oscilando entre un 8% y un 10%—, y los viajes (8,9%).

COINC

¿En qué se diferencian mujeres y hombres?

Puede sonar a tópico, pero según concluye el análisis, las mujeres ahorran más para los hijos y la boda, los viajes y los artículos de moda, mientras los hombres privilegian los coches, las motos y los productos de electrónica. O por lo menos estos son los hábitos que marcan de media los 72.000 clientes de Coinc. En cuanto a la vivienda y los regalos, los porcentajes son equivalentes para ambos sexos.

En detalle, el 53% de los objetivos de ahorro de las mujeres se incluye en la categoría de la protección del patrimonio, el 12% coincide con los viajes, el 9% con la vivienda, el 5% con coches y motos y el 3% se relaciona con la formación, los hijos y los regalos.

Por otro lado, los hombres abren un 55% de las metas para ahorrar, un 9% para viajes y vivienda, un 7% para coches y motos y un 4% para artículos de electrónica. Estos porcentajes van cambiando según la edad: si los menores de 25 privilegian categorías como los viajes, los regalos o los coches, los usuarios entre los 35 y los 44 están más preocupadas por los hijos y la vivienda, y los mayores de 50, por el ahorro en sí.

COINC

¿Cuánto se destina a cada objetivo de ahorro?

Lo que también refleja una mayor propensión al consumo es el descenso en los importes destinados a cada objetivo de ahorro: todos han bajado, salvo los relacionados con los viajes —en promedio los ahorradores asignan 12.400 euros a esta meta— y con la categoría residual otros gastos. En este contexto, los capítulos que reciben más dinero son el ahorro (27.900) y la vivienda (30.900), pese a que los montantes hayan disminuido.

El informe también destaca que, según la edad y el sexo, cambian los hábitos y la propensión al ahorro. Las mujeres guardan más dinero antes de los 25 años y a partir de los 55 años. Los hombres ahorran más entre los 25 y los 55 años.

Tanto entre hombres como entre mujeres, el porcentaje de ahorro va incrementándose con la edad, a un ritmo de unos 300 euros al año por persona. Un ahorrador mayor de 65 posee, de media, el triple de ahorros que un veinteañero.

En cuanto a distribución geográfica, País Vasco, Castilla-León y Madrid son las comunidades que registran el mayor ahorro medio por usuario (un promedio de 15.000 euros); Melilla, Cataluña y Canarias las que menos (unos 10.000 euros).

Fuente http://economia.elpais.com/economia/2015/07/28/actualidad/1438077574_499769.html

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Somos una comunidad andante de bacterias

Autor: Eduard Punset 1 junio 2014

No es la primera vez que veo al público en general aceptar el discurso de los demás. Los pensamientos –hoy lo sabemos– son el resultado de haber pergeñado a lo largo del tiempo, y no siempre en la misma dirección, la primera constatación inicial.

No me extraña nada que los primeros homínidos prefirieran, sin embargo, codearse solo en pequeñas aglomeraciones; casi todos sus vecinos eran enemigos y tenían tendencia a engañar al resto. El propio idioma, al comienzo, resultó ser un invento para engañar a los demás. Por eso prevaleció siempre la mirada o la caricia.

Muchas veces cuesta aceptar que las reglas seguidas durante siglos hayan dejado de estar vigentes, o casi. No asombra a demasiada gente que, por primera vez en la historia, todo debe amoldarse a la «antigua constitución». ¿Alguien sabe de veras el detalle de la antigua constitución? He hecho la prueba, personalmente, de ver lo que la gente entendía por la «nueva constitución». En términos generales, ni idea.

A la mayoría de la gente lo que le cuesta admitir es lo nuevo que está descubriendo: que la memoria es mucho más frágil de lo que creía. Todos los grandes científicos están hoy de acuerdo en que la realidad puede ser muy distinta de la memoria que habían conservado de ello.

La catedrática de Fisiología de la Universidad Complutense de Madrid Mónica de la Fuente me explicó en una ocasion  que los humanos tenemos, además de la edad cronológica, una edad biológica; y estas no tienen por qué coincidir. La edad biológica nos indica cuánto envejecemos. Una persona puede tener 60 años cronológicos, pero, si se cuida, come bien, hace deporte y soporta poco estrés, su edad biológica puede ser de solo 40 años.

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Los científicos están descubriendo que uno de los principales reguladores de nuestro envejecimiento es el conjunto de bacterias que tenemos los humanos. Somos una comunidad andante de bacterias, ya que nuestro cuerpo alberga hasta diez veces más bacterias que células propias.

Pues bien, del conjunto de bacterias que viven en nuestros intestinos, unas nos benefician y otras nos perjudican. El que predominen unas u otras depende, sobre todo, del estado de nuestro sistema inmunitario, el cual depende, a su vez, de la dieta, del deporte y de nuestras emociones.

En situaciones de estrés, los humanos liberamos una hormona que se llama cortisol. Esta hormona cumple su función, pues en situaciones de peligro o riesgo nos puede alertar para poder reaccionar a tiempo. Seguramente, nos salvó la vida varias veces cuando aún vivíamos en las cavernas y el oso de turno nos acechaba.

Hoy resulta que el tipo de vida que llevamos es responsable de que mucha gente sufra estrés y libere cortisol de manera sostenida. Ahora bien, el cortisol en exceso tiene efectos perjudiciales para la salud. El principal es que causa un desequilibrio del sistema inmunitario; por eso, en situaciones de ansiedad somos más propensos a contraer alguna enfermedad, porque nuestras defensas están en baja forma.

Así que no solo hay que cuidar la dieta y la forma física. También debemos esforzarnos en padecer menos ansiedad. Y esto requiere, sin duda, saber gestionar las emociones de uno mismo. Saber qué sentimientos se mueven por ahí dentro y aprender a gestionarlos; es lo que se denomina «aprendizaje social y emocional», algo que todavía no está incorporado en los currículos escolares de este país, pero que es crucial para que los futuros ciudadanos no sucumban a los desafíos de la sociedad actual.

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