Los riesgos financieros de tener un hijo después de los 40

  • 22 abril 2015
Bebé
Tener un bebé después de los 40 significa que los gastos universitarios de tu hijo pueden coincidir con tu edad de retiro.

¿Embarazada a los 65… con cuatrillizos? No es imposibile. Si todo va bien, la alemana Annegret Raunigk será la mujer de más edad en dar a luz a ese número de bebés.

No obstante, tener hijos a los 60 no es habitual.

Pero sí se está volviendo más común tener niños después de los 40 años.

Gregory Gardner tenía 44 cuando nació su hijo, Bo. Su llegada le dio un giro a sus planes financieros.

“Probablemente yo nunca iba a retirarme oficialmente”, dice Gardner, ahora de 46 años, quien es dueño de su propia empresa de planificación financiera en Texas.

“Pero yo iba a cambiar el ritmo al llegar a los 50, y ahora voy a tener 63 cuando mi hijo se gradúe de la escuela secundaria. Hemos aumentado drásticamente nuestros ahorros”.

Cada vez más

En estos días casi todo el mundo conoce a alguien que ha tenido un bebé después de los 40.

En Reino Unido, uno de cada 25 bebés nace de una madre mayor de 40 años, según la Oficina de Estadísticas Nacionales.

En Estados Unidos, aproximadamente uno de cada 96 bebés nace de una madre de entre 40 y 44 años de edad, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de ese país.

Bebé
Tener un bebé no debe alterar nuestro ahorro para el retiro, advierten los expertos.

El número de mujeres que tienen su primer bebé después de los 40 aumentó en más del doble entre 1990 hasta 2012.

En Australia, uno de cada 65 bebés nace de una madre de más de 40, según la Oficina de Estadísticas de Australia – un número incluso mayor que el de los embarazos de adolescentes.

Hay algunos desafíos financieros particulares que resultan de tener un hijo a los 40 años.

Por un lado, los costos de la educación universitaria tienden a llegar justo cuando se está preparando la jubilación.

No es imposible con la preparación adecuada. Aquí está su estrategia.

Lo que se requerirá

Usted necesitará una gran cantidad de energía y planificación financiera detallada. Por suerte, usted ya está probablemente en un buen lugar.

“Lo que he visto con algunos de mis clientes que han hecho esto es que a veces es más fácil porque se está entrando al momento de máximos ingresos”, asegura Shannon Lee Simmons, planificadora financiera con la firma Simmons Planificación Financiera en Toronto, Canadá.

“La seguridad laboral es más alta, la hipoteca está bajo control y no hay tanta deuda estudiantil. Hay más dinero para trabajar”.

El tiempo que se necesita para prepararlo

Al igual que con todos los embarazos, sólo hay nueve meses, a menos que usted haya estado tratando de tener un bebé por un tiempo sin éxito.

Cuanto más tiempo tenga, más dinero puede ponerse hacia las metas de ahorro antes de tener que hacer frente a los gastos del bebé.

Si usted está pagando por un tratamiento de fertilidad, sin embargo, su objetivo debe ser evitar hundirse en tanta deuda que no se pueda recuperar.

Bebé
Decidir tener un bebé después de los 40 requiere planeación financiera.

“Algunas personas han gastado decenas de miles de dólares en tratar de quedar embarazadas y luego quedan embarazadas y no hay mucho margen de maniobra para pagarlo”, dijo Simmons.

Hágalo ahora

Mantenga sus objetivos de ahorro pensional. “Lo que no se debe hacer es, de repente, abandonar el plan de jubilación que usted tiene establecido”, advierte Bob Gavlak, un planificador financiero con Strategic Wealth Partners en Ohio, EE.UU..

“Usted está metido en una especie de ritmo en cuanto a su situación financiera y debe asegurarse de que no esté perturbando excesivamente esa tendencia”.

Dicho esto, puede que tenga que replantearse su edad de jubilación, sobre todo si planeaba un retiro temprano.

“Voy a tener que trabajar hasta los 70, porque una vez haya pagado la casa todavía tendré gastos universitarios”, señala Douglas Kobak, un planificador financiero en Pennsylvania, EE.UU., que tiene 47 años y una niña de 4 años de edad.

“Hay que pensar en ahorrar más o jubilarse más tarde”.

Planifique para la universidad ahora

Usted no se puede dar el lujo de esperar a ahorrar para la educación superior, ya que el gasto llegará cuando se acerque a la edad de jubilación.

Si es necesario, siéntese con un profesional financiero para elaborar un plan que le permita una jubilación cómoda y una contribución razonable a los gastos de educación. Cuanto antes comience, más tiempo tendrá su ahorro para crecer.

Compre un seguro de vida. Si usted no tiene uno ya, ahora es el momento de comprar, pero es probable que le resulte más caro porque usted es mayor. Dicho esto, también tiene una mayor posibilidad de que algo suceda mientras su hijo es menor de edad, por lo que es importante tener el seguro.

La regla general es que usted debe comprar un seguro de vida por valor de 10 a 12 veces su salario anual, pero ya que ha tenido más tiempo para trabajar y acumular activos, usted puede no necesitar tanto.

Deje un testamento. (O actualice su documento existente). Tener un bebé en esta etapa de su vida hace aún más imprescindible que tenga un plan listo en caso de que algo le suceda a usted.

“Mucha gente se olvida de este elemento fundamental en medio de la emoción de tener un hijo”, anota Brett Evans, director ejecutivo de Atlas Wealth Management en Southport, Australia.

Evite endeudarse

A diferencia de los padres de entre 20 y 30 años de edad, usted no tiene años para recuperarse de los costos de la universidad antes de su jubilación.

“Simplemente no puedo aconsejar a los padres de más edad que se endeuden para enviar a sus hijos a la universidad”, advierte Hank Mulvihill, un planificador financiero en Texas. “Eso es un suicidio generacional.”

Hable con sus hijos temprano y con frecuencia acerca de cuánto puede darles para ayudarles con los costos de la universidad y cuánto van a tener que conseguir ellos mismos.

“Si usted va a tener deuda, ésta pertenece a los jóvenes que pueden obtener ingresos que les permitan pagarla”, añade Mulvihill.

Hágalo con inteligencia:

¡Prepárese para algunos cambios! Tener un bebé requiere ajustes para cualquier persona a cualquier edad. Pero tener un bebé en su cuarta década podría ser más complejo que a los 25.

“Si usted observa a una persona mayor de 40 años, que ha sido realmente independiente con sus finanzas, y ahora tiene este nuevo ser humano en quién pensar “, señala Gavlak, “eso no va a ser una parte menor del plan financiero”.

Lea la historia original en inglés en BBC Capital

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Cómo saber si tu pareja es un abusador financiero

  • 29 abril 2015
Abuso financiero

Puede comenzar de forma inocente: quizás tu pareja te pide ver la boleta del supermercado o te asegura que vio el resumen de tu cuenta bancaria por accidente.

Pero este tipo de hábitos puede derivar en conductas tan controladoras que te produce temor y ansiedad cada vez que sacas tu billetera.

El llamado abuso financiero puede incluir muchas otras conductas opresivas: tu pareja gasta el dinero ganado entre ambos, pide préstamos en tu nombre, te hace pagar sólo a ti servicios como la electricidad y el teléfono que los dos utilizan, o bien vigila cada centavo que gastas.

Peor aún, todo esto puede conducir a otros tipos de abusos más severos: el emocional o el físico.

Violencia doméstica
El abuso financiero suele ser la antesala de la violencia doméstica.

La gran mayoría de las víctimas son mujeres, si bien los hombres también pueden ser vulnerables, particularmente los ancianos o los que tienen discapacidades.

En EE.UU., la Red Nacional para Acabar con el Abuso Doméstico calcula que la opresión financiera ocurre en el 98% de los casos en los que hay violencia verbal y física en la pareja.

En América Latina hay pocos datos sobre el abuso financiero en sí, en gran medida porque –como sucede con la violencia doméstica- las víctimas tienden a no denunciar su situación.

Tampoco abundan, a nivel global, las leyes que le hagan frente.

Algunos países, como Reino Unido, están trabajando en normas que pongan freno a este tipo de conductas coercitivas, pero nadie sabe con certeza cuán efectivas pueden ser.

Entre tanto, numerosas organizaciones internacionales tratan de dar respuesta a una pregunta fundamental: ¿cómo se puede detectar el abuso financiero tempranamente, antes de que se torne grave?

El caso de Jane

Abuso financiero

En un mundo donde la inestabilidad económica parece la regla, muchos viven cuidando su presupuesto. Pero para la británica Jane (no es su verdadero nombre), de 35 años, esto significó convertirse en víctima de un control financiero obsesivo.

Jane le cuenta a la BBC que, por ejemplo, su exesposo –y su suegra- abrían siempre el refrigerador para verificar si la leche había sido comprada en una cadena de supermercados cara o barata.

“Me ha ocurrido de estar en un mercado y ver que el jabón costaba 70 centavos. De pronto recordaba que en otro negocio valía un poco menos, pero tenía que caminar varias cuadras.

“Lo lógico hubiera sido comprarlo donde ya me encontraba, sin hacerme mucho problema. Pero me mortificaba la idea de que mi esposo y mi suegra pudieran regañarme… y por tan poca cosa”, recuerda.

Todas las decisiones financieras –desde las vacaciones hasta la elección de muebles- eran tomadas por su marido.

“Él eligió el carro. Y en una ocasión, cuando salíamos de la casa de mis padres, mi pareja gritó por la ventanilla: ‘Ella eligió el color’. Fue muy denigrante”, cuenta.

Cuando su esposo comenzó a retirar grandes sumas de dinero de su cuenta conjunta para comprar motocicletas, Jane trató de advertirle al banco.

Su marido terminó dilapidando todos los ahorros y fue declarado en bancarrota. Ella heredó las duedas y tuvo que hacerse cargo de la hipoteca.

Hoy Jane vive con su hijo de 5 años en la casa de sus padres. Y debido a su historial financiero, durante seis años no estará en condiciones de alquilar una vivienda o tomar un préstamo para comprarla.

Señales de advertencia

ONU Mujer y numerosas ONG dedicadas al tema afirman que casos como este abundan en el mundo, aunque no hay cifras confiables que precisen la magnitud del fenómeno.

Según Naciones Unidas, el 30% de las mujeres que han tenido una relación de pareja refieren haber sufrido alguna forma de violencia física o sexual por parte de su pareja.

Y en esta realidad incluye el factor económico: “Pueden llegar a encontrarse aisladas e incapacitadas para trabajar, perder su sueldo”.

En Reino Unido, un informe reciente de la organización Women’s Aid titulado “Atrapada y controlada” confirma que el abuso financiero es frecuentemente uno de los primeros síntomas de la violencia doméstica.

Abuso financiero

Los autores del reporte, Marilyn Howard y Amy Skipp, le enumeran a la BBC las conductas de la pareja en las que hay que fijarse especialmente:

  • Toma importantes decisiones financieras sin tu participación
  • Usa tu tarjeta de débito/crédito sin preguntar
  • Controla tu acceso al dinero (tarjetas de crédito o cuenta bancaria)
  • Se apropia de tus ingresos
  • Se niega a contribuir para los gastos del hogar
  • Pone las cuentas a tu nombre, pero no ayuda a pagarlas
  • Toma créditos en representación tuya, pero no colabora con el pago de las cuotas
  • Saca dinero de tu cartera/cuenta bancaria
  • Te obliga a dejar de trabajar
  • Te utiliza como una fuente laboral gratuita

Polly Neate, directora de Women’s Aid, cree que es necesario cambiar las leyes no sólo en Reino Unido, sino también en el resto del mundo para que las víctimas se atrevan a denunciar el abuso financiero.

“Sabemos que muchas mujeres no denuncian su situación porque saben que policía sólo actúa una vez que se produce un acto de violencia física, no antes”, advierte.

Neate añade que, aparte de los cambios jurídicos, hay que promover un cambio cultural para combatir el abuso financiero en el hogar.

Buscar ayuda

Asimismo -coinciden los especialistas-, el sector financiero tienen mucho por hacer al respecto.

Para Jane, por ejemplo, tratar de cambiar su propia situación fue muy difícil porque tenía una cuenta bancaria conjunta. No lograba evitar que su marido retirara el dinero que quería.

Abuso financiero

Los bancos en general no tienen mecanismos establecidos para hacer frente a este tipo de disputas.

Entidades globales como el HSBC únicamente pueden imponer restricciones a las cuentas conjuntas sólo si la policía lo solicita.

Otros bancos sólo aceptan bloquear temporariamente una cuenta si son notificados formalmente en el caso de un disputa marital.

El sector bancario dice estar dispuesto a hacer cambios para combatir el abuso financiero en las parejas, pero reconoce que no será fácil establecer un procedimiento amplio para hacer frente a este tipo de casos.

La psicóloga británica Corinne Sweet, autora del libro “Basta de pelear por el dinero”, afirma que mientras tanto hay estar alertas a un hecho fundamental en el hogar.

“Las parejas deben poder hablar de los asuntos monetarios sin tapujos, con amplia libertad. Es señal de confianza, de cercanía”, asegura Sweet, quien además trabaja para el Servicio de Asesoría sobre Dinero de Reino Unido (Money Advice Service), una agencia gubernamental.

Y concluye que cuando eso no es posible es mejor buscar -sin demoras- asesoramiento en alguna de las organizaciones de ayuda contra el abuso doméstico que existe en cada país.

Link articulo http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2015/04/150429_economia_parejas_abuso_financiero_ms?ocid=socialflow_facebook%3FSThisFB

Depósitos estructurados, ¿Más rentabilidad? Y también más riesgo

Los productos complejos prometen más rentabilidad pero pueden traer en engaño

Mientras los ahorradores intentan recuperarse de los años más duros de la crisis, los bancos llevan tiempo cimentándose en la ingeniería financiera con el objetivo de ofrecer rentabilidades más elevadas para atraer clientes. ¿Cómo lo consiguen en un escenario de tipos mínimos? La respuesta está en los productos complejos, como seguros o depósitos estructurados. Pero ojo, el cliente tiene que comprender bien el producto en el que invierte, porque las participaciones preferentes, por ejemplo, de preferentes no tenían casi nada. Un depósito estructurado no es lo mismo que un depósito tradicional, y hasta puede conllevar el riesgo de perder parte de la inversión inicial.

Los depósitos estructurados, cada vez más en boga entre los pequeños ahorradores, prometen tasas de interés superiores a la oferta tradicional, aunque la rentabilidad efectiva no se puede conocer hasta el día de su vencimiento. Eso porque en realidad se trata de dos productos en uno: por una parte es un depósito clásico a renta fija —que suele ser de menor plazo—, pero también incluye otra parte a renta variable —a mayor plazo y que promete mayores beneficios—, vinculado a la evolución de un activo subyacente. Este “activo subyacente” que marca el éxito de la inversión puede ser la cotización de una acción específica, una cesta de acciones, un índice bursátil o un fondo de inversión, entre otros.

Cinco consejos antes de invertir

No inviertas en algo que no entiendas. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha declarado su intención de vetar, o por lo menos limitar al máximo, la venta de instrumentos complejos —que incluyen a los estructurados— a los pequeños ahorradores. En línea con su estrategia, establece que un producto no complejo se da solamente cuando se presentan determinadas características: el producto se debe poder reembolsar de forma frecuente y tiene que ser fácil conocer su valor; el inversor no puede perder una cantidad superior a la inversión inicial; las características del producto tienen que ser comprensibles y no puede tratarse de derivados.

Investiga si tus ahorros están garantizados al 100% en caso de quiebra. La parte a renta fija de los depósitos estructurados está protegido por el Fondo de Garantía de Depósito del Banco de España —hasta los 100.000 euros—, pero puede que la renta variable no tenga ninguna cobertura. Así, en los seguros de ahorro responde primero la entidad aseguradora y, en caso de quiebra, el Consorcio de Compensación de Seguros. Los bonos estructurados, por otra parte, solo cuentan con la cobertura de la empresa que los emite.

Averigua la liquidez de tu inversión.Investiga si puedes cancelar anticipadamente el depósito y con qué penalización.

El cupón no es el TAE. La rentabilidad de los depósitos estructurados se suele relacionar con un cupón, que no es lo mismo que el TAE, índice necesario para realizar una comparación con otros productos. Por ejemplo, un cupón del 2% para un depósito a dos años se corresponde a un interés anual del 1%. Hay que recordar que las rentabilidades se dan al vencimiento solo si se han cumplido todas las condiciones establecidas en el contrato.

Compara la rentabilidad con los bonos del Tesoro al mismo plazo. Si el diferencial es muy elevado hay que dudar sobre la seguridad de la inversión.

¿Cuánto recibirá el cliente? Las mayores ganancias se materializarán solo si se cumplen determinadas condiciones, como por ejemplo que el IBEX 35 o el Eurostoxx alcancen un cierto crecimiento. En el caso contrario, nuestra inversión se mantendrá inmóvil —como mucho se le añadirá el incremento ofrecido por la renta fija—. E incluso (aquí viene la letra pequeña), según se estipule en el contrato, incluso podríamos sufrir pérdidas. El ahorrador, según los detalles de lo que firme, puede acabar ganando más, no ganar nada o hasta perder dinero.

Distinto es si el banco quiebra: en este caso la mayor parte del capital sí estaría cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) hasta los 100.000 euros, y para el resto las entidades suelen contratar seguros. Lo mejor es también asegurarse de los detalles de estas coberturas.  Pau A. Monserrat, director editorial de iAhorro, alerta de que “los depósitos estructurados son mucho más complejos que los depósitos a plazo fijo tradicionales y nunca se deberían contratar sin el adecuado asesoramiento; además, se pueden confundir con los bonos estructurados, cuya funcionamiento es idéntico pero no gozan de la cobertura del FGD, como saben los inversores afectados por la quiebra de Lehman Brothers”.

Estos productos se han ido extendiendo en un momento en el que el tipo de interés de media se ha desplomado, hasta situarse en un mísero 0,49% en febrero para los depósitos a plazo fijo a un año. “Ofrecen más, pero en el marco actual, todo lo que esté acompañado por el apellido ‘estructurado’ no es aconsejable: se trata de productos que no solo no son para todos los ahorradores, sino tampoco para todos los inversores”, corrobora Fernando Herrero de ADICAE.

El principal problema para los pequeños ahorradores es que los depósitos estructurados tienen menor liquidez que los tradicionales, ya que la mayoría del capital es a plazo medio y no permite la cancelación anticipada. “Uno de los riesgos principales es que el cliente aguarde un ahorro por un periodo largo para que después la garantía de rentabilidad no se cumpla”, explica Antonio Gallardo, experto del portal iAhorro. En estas circunstancias, el inversor no puede disponer de sus ahorros y, sobre todo si no se cumplen las expectativas establecidas para beneficiarse de un mayor rendimiento, perderá el coste-oportunidad de haberse gastado ese dinero en un periodo anterior.

“Al final se trata de fondos garantizados disfrazados de depósitos”, continua Gallardo. “Hasta en algunos casos sería mejor invertir directamente en un fondo, que es más líquido, ya que lo sano del ahorro es tenerlo disponible para cualquier contingencia”, argumenta. Hasta la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha tenido que dar un toque y tomar medidas para que se aplique la máxima transparencia en las oficinas bancarias y no se acabe vendiendo una cosa por otra.

En febrero de 2015, los depósitos contratados por entidades no financieras alcanzaron los 1.277 millones de euros, una cifra inferior a la contabilizada en el mismo periodo de 2014 y que confirma la tendencia a la baja de este producto de ahorro, lastrado por unos intereses en mínimos. Por otro lado, los pasivos híbridos avanzaron hasta los 22.000 millones, un incremento del 22% respecto al año pasado. Esta categoría, detalla el Banco de España, agrupa todos aquellos productos compuestos por un contrato principal y un derivado financiero, cuya rentabilidad depende “por ejemplo, de la evolución del precio de una acción”.

“La denominación ‘depósito’ se ha pervertido hasta el extremo, ya que siempre ha sido sinónimo de garantía”, manifiesta Herrero. “Los productos complejos no se pueden comercializar masivamente entre los ciudadanos de a pie como se ha hecho en los últimos años. Sin olvidarnos de que estamos en una situación en la que no está claro cuál es la solvencia de la banca”, arguye.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/04/29/actualidad/1430319048_914318.html

El ocio también debe ser sostenible

concediuCristian Burgos C. y Paulo Herrera M.

 

Sin cierto grado de cultura financiera, nuestras decisiones respecto de cuándo, cómo y con cuántos recursos sucede nuestro espacio de ocio pueden verse fácilmente distorsionadas.

Ciertamente, es muy común que la decisión del ocio – igual que muchas otras decisiones de nuestra vida – esté directamente vinculada al ingreso.  Esta codependencia entre nuestro movimiento y el ingreso constituye la marca de fábrica de la carencia de cultura financiera.

Para saber si éste es su caso, hágase estas preguntas.  ¿Tiene lugar el ocio sólo cuando existen recursos a la mano para costear determinado estándar de ocio?  En otras palabras, ¿si no hay dinero no hay ocio?

Por otro lado, ¿sube de manera automática el precio del ocio que consumimos cuando disponemos recursos para costearlo?  Dicho de otra forma, si hay dinero, ¿tendemos a “tirar la casa por la ventana”, precisamente porque tenemos el dinero?

Desde la perspectiva de la cultura financiera, el ocio debe abordarse como una necesidad básica en nuestras vidas, por lo que su ocurrencia no debe depender de la disponibilidad de tal o cual cantidad de dinero.  Esto quiere decir que el ocio en la comunidad debe suceder de manera regular, con la motivación – consciente y gestionada – de generar los espacios de esparcimiento que necesitan nuestras mentes y nuestros cuerpos.

Haya mucho o poco dinero, el ocio debe suceder.  Más que el dinero, la clave de las decisiones respecto del ocio que consumimos es que cumpla con su función reparadora.

 

Ni nada ni demasiado

Las distorsiones viven en los extremos.  Negarnos completamente el ocio – por una sensación de carestía que podamos experimentar en un momento dado – puede ser tan dañino como amplificarlo demasiado, aun cuando podamos costearlo.  En el primer caso, nos castigamos sin sentido.  En el segundo, el exceso – en tiempo o en dinero – en el ocio puede alejarnos – o convertirse en un escape – de nuestra realidad.

Parejas de hoy, conferencia para la familia

2-SON-MAS-QUE-1-PAREJAS-DE-HOYComo regalo de agradecimiento por el Mes del Amor, el Club Suscriptores del periódico HOY realizará el próximo 26 de este mes, a las 4:00 de la tarde, la conferencia titulada “Parejas de Hoy”, dirigida a todos sus miembros.

Dicha conferencia tendrá con disertantes a las psicólogas Ana y Claudia Simó, la primera terapeuta sexual y la segunda, coach de familia, así como el experto en cultura y planificación de finanzas Christian Burgos, quienes visitaron la redacción de ¡Vivir! para hablar respecto de los temas que tratarán enfocados en la vida de parejas.

Según explicaron brevemente, en la conferencia, dedicada a la familia, brindarán importantes consejos sobre cómo lograr una relación equilibrada, tanto emocional como financieramente.

Dicha conferencia contará además con un show artístico y de humor a cargo de Frank Ceara y Carlos Sánchez, quienes durante y en los intermedios amenizarán la velada con sus canciones y chistes.

“Parejas de Hoy” está dirigida a todos los miembros del Club de Suscriptores, quienes pueden participar llamando al teléfono 809-565-5582 extensión 481. Durante seis horas los participantes tendrán la oportunidad de obtener interesantes conocimientos de las ponencias tituladas: “Las finanzas y la pareja”, a cargo del experto en Finanzas Christian Burgos; “El sexo y la pareja”, disertación a cargo de la psicóloga y terapeuta familia y de pareja Ana Simó, y “Los hijos, el trabajo y la pareja”, tema que tratará la psicóloga y “coach” familiar Claudia Simó.

Será una tarde-noche espectacular, ya que además de los conocimientos, música y chistes, los participantes disfrutarán de una exquisita cena motivada en el amor, preparada por el chef ejecutivo del hotel, Cristian Shinya, quien se propone agradar sus paladares. La actividad se desarrollará en el salón Las Américas A y B del hotel Crowne Plaza en la avenida George Washington (Malecón de Santo Domingo).

Temas a debatir en la conferencia. Burgos se enfocará en las herramientas y técnicas para vivir holgadamente, con los temas “dinero y pareja”.

Hablará sobre la importancia del ahorro y lo fundamental de dar prioridad a las necesidades elementales para vivir, tales como salud, alimentación y educación en una familia, y dejar las superfluas para un segundo lugar, hablará de asuntos como vivir de los ahorros y no de los ingresos… identificación de las prioridades, protocolo de bienestar…

Por su parte, la experta en sexualidad traerá una serie de consejos para llevar satisfactoriamente una relación de pareja basada tanto en el sexo como en la comprensión, la confianza y la libertad; cómo seguir siendo pareja cuando se está en una etapa de “sofocamiento”, cuando no se dice qué se quiere, qué gusta y qué no, tratará sobre la importancia de decir su estado de ánimo, “cómo me siento con tal o cual cosa”, cuando hay decepciones o desmotivación.

En tanto que la psicóloga y coach de vida y familia Claudia Simó tratará sobre el papel con los hijos y los padres. Cómo seguir siendo una buena pareja aún después que llegan los hijos, cómo criarlos para que sean hombres y mujeres de bien en el futuro, dejar de dirigirlos en base a “la cultura del allante”, forjarlos conscientes de la realidad existente de las cosas, no en base a una “envoltura”, enfocarlos en el ser, no en los recursos existentes; hablará sobre la organización y muchos otros aspectos de interés…

¿Cuánta liquidez necesito?

56939dolares

Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.

 

Es una de las preguntas claves de la planificación financiera: ¿qué porción de mi patrimonio debe permanecer anclado en instrumentos líquidos?

Sin embargo, esta cuestión es frecuentemente ignorada, pues tiende a perderse en el bombardeo diario de mensajes que  nos invitan a consumir – con o sin liquidez disponible – o a colocar dinero en inversiones, sin que, para lo uno o para lo otro, medie una estrategia coherente con nuestros objetivos de vida.

La verdad es que – más que el consumo y que, incluso, las inversiones – la liquidez es el cimiento de toda estrategia y de todo bienestar material. No es el fin, pero es el comienzo de la prosperidad.  Y, si decisiones o circunstancias nos han alejado de ella, a ella debemos volver para recomponernos y continuar.  Y, si la tenemos, debemos protegerla, procurando que el crecimiento del patrimonio – meta válida donde las hay – no la atropelle, pues quien atropella su liquidez atropella su bienestar.

Entonces, ¿cuánta liquidez necesito?  Por lo menos, debo crear tres “bolsones” líquidos.  El primero es un fondo de contingencia que pueda cubrir tres o cuatro meses de costos básicos de la comunidad.  El segundo bolsón permitirá manejar mi movimiento financiero ordinario sin necesidad de acudir al financiamiento de corto plazo.

En el tercer bolsón de efectivo iré colocando mis excedentes para construir un capital que podrá, oportunamente, convertirse en inversión de crecimiento, sin que para ello tenga que utilizar los otros dos bolsones de liquidez.

 

A mayor riesgo, mayor liquidez

Nuestro perfil de riesgo determina la liquidez que debemos manejar.  Y los riesgos deben evaluarse con los ojos bien abiertos.  Cualquier situación de salud – explícita o latente – que afecte la comunidad, implicará una mayor proporción de liquidez en el portafolio.  Igual si los ingresos son variables porque dependen, por ejemplo, de un emprendimiento.  En cualquier caso, más riesgo requerirá siempre más efectivo a mano.

 

Cultura financiera y fitness: caminos paralelos

Brain-Fitness

Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.

Todos queremos estar sanos, sentirnos bien y vernos bien.  De igual modo, todos deseamos bienestar anclado en una prosperidad duradera y resistente a los avatares de la vida.

En efecto, existe cierto paralelismo entre la cultura de la salud y del fitness y la cultura financiera.  Veamos.

¿Qué es lo primero que debe hacer una persona que ha llevado una vida sedentaria, probablemente en sobrepeso y con pobres hábitos de alimentación y de ocio, y que desea un “cambio radical” en su salud?  El primer paso es la toma de conciencia, sensibilizarse respecto del cambio necesario, pues de allí nacerá la motivación para abandonar viejos hábitos e incorporar nuevos.

Igualito sucede a quienes sentimos la necesidad de un cambio de ciclo financiero.  Es preciso sensibilizarnos, porque venimos de la cultura del híper-consumo – que es generalizada en la época que nos ha tocado vivir – y porque muy probablemente nuestro movimiento financiero ha carecido de una gestión consciente, coherente y consistente.  Descubrir nuestro “buen querer”, saneando expectativas y reconciliándonos con nuestros genuinos “depósitos de valor” completa este proceso de sensibilización.

El paralelismo sigue.  Ya sensibilizados, antes de emprender un programa de dieta o de ejercicios, se impone un diagnóstico de nuestra situación de salud.  Igualmente, antes de accionar hacia el cambio de ciclo financiero, nos conviene pasar por un periodo de observación de nuestro movimiento financiero, el cual permitirá analizar a conciencia nuestro contexto particular y construir objetivos apropiados para el mismo.

 

Cuestión de músculo

Así como no es prudente pretender pasar bruscamente del sofá del sedentarismo a correr un maratón, tampoco es realista aspirar a un cambio instantáneo de ciclo financiero.  Igual que el fitness, que se construye con entrenamiento, la incorporación de la cultura financiera a nuestras vidas es un proceso gradual, que requiere ejercitar “músculos” – actitudes, hábitos, conocimientos – que seguramente no hemos ejercitado en mucho tiempo.