¿Cómo construir los objetivos financieros?

finanzas_pareja_erroresCristian Burgos C. y Paulo Herrera M.

Sí, los objetivos financieros se construyen.  No surgen del vacío ni son iguales para todo el mundo.  Para empezar, los objetivos financieros deben ser coherentes con los objetivos de vida: mientras más claros estemos en lo existencial más fácil nos resultará definir lo financiero.

Por otro lado, al construir los objetivos financieros deben tomarse en cuenta tres riesgos fundamentales: el riesgo salud, el riesgo operativo – esto es, qué tan confiable o estable es nuestra actividad generadora de ingresos – y el riesgo de flujo de caja – es decir, las fluctuaciones que puedan tener en el tiempo nuestros ingresos y nuestros gastos.

Partiendo de estas premisas básicas – objetivos de vida claros y riesgos a cubrir – la variable más importante para la construcción de los objetivos financieros es el excedente entre nuestro ingreso activo y nuestro costo básico, y el uso u “ocupación” que le damos a ese excedente.

De esta forma, si este excedente está copado por compromisos tales como cuotas de préstamos, atención de resacas financieras o consumos incidentales, probablemente nuestros objetivos deban girar en torno a higienizar nuestro movimiento financiero.

Si, en cambio, nuestra situación es tal que el excedente entre el ingreso activo y el costo básico está disponible – o que ya lo hayamos “liberado” durante el proceso de higienización – entonces podemos enfocar nuestros esfuerzos hacia el ahorro, con el fin de construir un capital líquido y, posteriormente, hacia la inversión para hacer crecer – o preservar – el capital construido.

Vivir despiertos

Saber cuánto costamos y cuánto de nuestro ingreso activo podemos tener disponible para construir riqueza constituye una de las claves de la cultura financiera.  Esta conciencia nos permitirá seguir “costando lo mismo o casi lo mismo” aun cuando nuestros ingresos vayan incrementándose con el paso del tiempo.  Sin esta sensibilidad, nuestros egresos siempre terminarán “alcanzando” nuestros ingresos, despojándonos de la oportunidad de crear riqueza.

 

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¿Eres generador de déficits?

Cristian Burgos C. y Paulo Herrera M.140402202

Sólo cuando gastamos menos de lo que ingresamos somos capaces de sostener nuestro bienestar.  Esta verdad – de Perogrullo sólo en apariencia – es ignorada olímpicamente por todos aquellos de nosotros que vivimos “en automático”; esto es, apostando a que la combinación de ingreso y crédito será suficiente para cubrir los compromisos y costos que vamos generando.

Vale decir que vivir “en automático” es un mal bastante común en nuestros días.  Implica mirar la realidad de nuestro movimiento financiero de soslayo – nunca de frente – de forma que nuestras decisiones no se basan en un análisis objetivo de nuestras posibilidades reales, sino en la vaga percepción de que nuestra capacidad de generación de ingresos permitirá solventarlas, así sea eventualmente.

De esta forma, aceptamos como normal que ocupemos la totalidad de nuestro ingreso, mezclando indistintamente consumos ordinarios con extraordinarios como si fueran lo mismo, y como si los riesgos no existieran. Incluso, desde esta frágil perspectiva, nos endeudamos alegremente en el corto y el largo plazo.

Los resultados de semejante entropía en el flujo de caja son la iliquidez y el sobreendeudamiento, así como la frustrante sensación de que el ingreso – no importa cuánto sea – nunca alcanza.  Vamos acumulando déficits hasta que un ingreso extraordinario – que debiéramos usar para construcción de riqueza – nos permite “limpiar” nuestros pecados y recomenzar el ciclo… hasta la siguiente vez.

Suena familiar, porque lo es.  ¿La alternativa?  Vivir despiertos, conscientes de cuánto costamos y de los riesgos que asumimos.

Prueba ácida

¿Cómo saber si eres generador de déficit?  La pregunta clave es la siguiente: ¿estás endeudándote para cubrir el costo de tu bienestar ordinario?  Para responderla, debes aislar el costo de los factores ordinarios de tu bienestar – alimentación, transporte, techo, servicios básicos, ocio ordinario – de los factores extraordinarios.  Si tu respuesta sincera es sí, entonces debes realizar un ajuste en tu movimiento ordinario de vida.

 

¿QUÉ HAGO CON EL DINERO DE MI LIQUIDACIÓN?

¡Hola!

Soy empleada de una multinacional radicada en el país y tengo un buen nivel de vida. Recientemente, la empresa se fusionó con otra del sector, lo que, ha traído como consecuencia una reestructuración del personal y probablemente seré liquidada al finalizar este mes. Mi pregunta es: ¿Qué hago con el dinero de mi liquidación, que ascenderá aproximadamente a RD$800,000? ¿Le abono al préstamo de mi casa? ¿Cancelo otras deudas? Agradezco su orientaciónEjecutiva Ofuscada

woman-wonders-whyEstimada Ejecutiva Ofuscada: Lo primero que debes hacer es mantener la calma. Un cambio de trabajo – o de fuente de ingresos – es una contingencia normal en la vida de muchos. El propósito de la liquidación es, precisamente, cubrir el riesgo del tiempo que puede tomarnos movernos hacia una nueva fuente de ingresos, aunque frecuentemente se utilizan para apagar “fuegos del pasado”. Sin embargo, es clave que no caigas en esa tentación y trata de que ese dinero que vas a recibir cumpla primariamente la función de ayudarte a cambiar de ciclo de generación de ingresos.

Siendo así, la vocación de ese monto es permanecer líquido y estar disponible para cubrir los costos básicos de tu comunidad, hasta que recobres la estabilidad en tus ingresos, ya sea con un nuevo empleo o con un emprendimiento. Por cierto, no es la mejor idea utilizar esos fondos para financiar un nuevo emprendimiento, así como tampoco para solventar decisiones extraordinarias de consumo o de adquisición; por el contrario, tú y tu comunidad deben limitarse a sostener su bienestar básico, hasta que logres “montarte” en otro ingreso.

Si obtienes estabilidad en el nuevo ingreso antes de consumir la totalidad del monto de la liquidación, entonces – y sólo entonces – puedes pensar en otros usos para el remanente.

Te deseamos muy buena suerte.

Por Cristian Burgos, caso publicado en Revista MiDinero

JUGUÉ LA LOTERÍA Y ME GANÉ UN DINERO, ¿LO UTILIZO PARA IRME DE VACACIONES O LO AHORRO?

¡Hola! Actualmente trabajo en una empresa de telecomunicaciones en el área de Servicio al Cliente. Hice una jugada en la lotería y me saque RD$400,000, lo que me gustaría aprovechar para llevar a mi familia de vacaciones fuera del país, pero también pienso que quizás sea bueno ahorrarlo para comprar nuestro apartamento. ¿Cuál es la mejor decisión? Empleada Dichosa
Ganar-dinero-225x300Estimada Empleada Dichosa: Lo que debemos hacer culturafinancieramente hablando, antes de decidir cómo usar cualquier ingreso extraordinario, como es tu caso, es evaluar tu riesgo salud y tu riesgo operativo, lo cual, tiene que ver con la estabilidad de tu empleo en la empresa y la situación de la empresa misma.
Cualquier situación que debas atender, relacionada con estos riesgos, tiene primacía en el uso del recurso extraordinario, por encima de cualquier otra decisión que puedas tomar.  Suponiendo que no hay grandes temas con el riesgo salud, ni con el riesgo operativo, te toca verificar tu riesgo liquidez, el cual, se compone de la calidad de tu ingreso en cuanto a su regularidad y su tamaño, respecto del costo ordinario de tu comunidad.Si no tienes un fondo de contingencia para cubrir al menos tres meses de tu costo básico, antes de tomar una decisión de consumo o adquisición extraordinarios, como son las vacaciones o el inicial de una vivienda, construirlo será tu primordial objetivo financiero.

 Si ya tienes tu fondo de contingencia, revisa tus necesidades de efectivo incidentales en el corto plazo, como por ejemplo, ropa, seguros, estudios, entre otros.Si ya hiciste estas revisiones y sobra dinero de tu ingreso extra, entonces: ¡Felices vacaciones!

Por Cristian Burgos, caso publicado en Revista MiDinero