El ‘crowdfunding’ llega al ladrillo y permite invertir desde 500 euros

Dos emprendedores españoles han creado la primera plataforma de financiación colectiva en España donde los inversores pueden diversificar en tantas viviendas como quieran y financiar proyectos de construcción y reforma

“El objetivo es doble: que la gente que tradicionalmente no podía invertir en este sector (ya que se necesita mucho dinero) pueda hacerlo ahora desde 500 euros comprando viviendas o prestando dinero a los promotores; y que sea un complemento a la financiación para que los promotores no dependan exclusivamente del banco”, señala Antonio Brusola, uno de los fundadores de Housers.es.

La cantidad mínima de inversión en la participación de la compra de viviendas, locales y naves industriales es de 500 euros. La compañía ya ha adaptado sus sistemas para poner los límites de inversión que indica la nueva ley de crowdfunding. Así, los inversores no acreditados tienen un límite de 3.000 euros por proyecto y un máximo de 10.000 euros invertidos en un periodo de 12 meses en la plataforma, mientras que los inversores acreditados no tienen límites

DOS MIL EUROS EN VARIAS VIVIENDAS

La plataforma facilita la diversificación de la inversión en diferentes viviendas para minimizar los riesgos. El inversor puede optar por invertir 2.000 euros en un solo proyecto o pequeñas inversiones de 500 euros en cuatro proyectos distintos. “Si quieres invertir 18.000 euros podrías diversificar hasta en 36 inmuebles, con lo que tu riesgo disminuye”, explica Brusola.

Cada proyecto tiene una rentabilidad diferente por el alquiler o venta de la vivienda. El inmueble puede venderse cuando se haya alcanzado el objetivo de la revalorización marcada o cuando se haya alcanzado el plazo de venta, en este caso a precio de mercado. Sin embargo, los inversores pueden prorrogar la comercialización si no se alcanza el valor de revalorización propuesto.

Housers también permite a los pequeños inversores vender sus participaciones en un market place interno, lo que proporciona liquidez. Se puede hacer a través de la plataforma online. Otra opción es la de invertir en proyectos enfocados a la construcción o reforma de la vivienda para su posterior venta. Bajo este modelo de inversión en modo de préstamo, los inversores participan en proyectos como las reformas de inmuebles, las rehabilitaciones de edificios o la construcción de viviendas, chalés o adosados.

PISO CON RENTABILIDAD DEL 67,8%

De momento, hay dos proyectos en fase de inversión, abiertos durante los proximos 55 días. Uno es la compra de una vivienda de 46 metros y dos dormitorios en la zona de Avenida de la Albufera de Madrid, alquilada al 5,96% de rentabilidad anual y que requiere una inversión de 80.500 euros. Se pretende realizar una reforma de 8.000 euros en un año y de esta manera poder alquilarla en 450 euros al mes, consiguiendo un rentabilidad anual del 6,7%. “Con esta reforma se tendría una vivienda totalmente actual y a estrenar por lo que estimamos tenerla en alquiler un máximo de cinco años hasta alcanzar una revalorización en la venta de más del 35%, teniendo que subir el inmueble solo un 14% (incluyendo gastos de reforma) en el periodo”, se explica en la web. La rentabilidad bruta esperada de la operación para un periodo de cinco años es de un 67,8%.

La plataforma prevé captar más de 300 millones de inversión en los tres próximos años y conseguir más de 1.500 viviendas para que sean compradas por sus inversores. Las viviendas seleccionadas se buscan en agencias inmobiliarias, consultores, particulares o promotores en ciudades como Barcelona, Madrid y Valencia.

Estos emprendedores calculan que el mercado del crowdfunding en España alcance más de 250 millones de euros en 2016, de los cuales el 15% se destinará al sector inmobiliario. “Dada la corrección que se ha producido en el sector inmobiliario, y que algunas fuentes cifran en más del 40% para la vivienda, en estos momentos existen grandes oportunidades de inversión, con una buena relación riesgo-beneficio, siendo la inversión en inmobiliario una de las más recomendadas entre una multitud de activos”, indican desde Housers.es, que dispone de una sede central en Madrid y tiene previsto abrir en breve delegaciones en Barcelona y Valencia.

link articulo http://economia.elpais.com/economia/2015/07/22/vivienda/1437555889_926508.html

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Ideas para el inversor conservador

La caída de los tipos de interés obliga a buscar alternativas a los depósitos

Rentabilidades reales en torno al 0%. Éstas son las expectativas de rendimientos que, según una decena de expertos consultados, ofrecen, hoy por hoy, los depósitos o la deuda pública nacional y, en general, “toda la inversión absolutamente conservadora en la que el riesgo asumido es mínimo”. Los tipos de interés nominales están en niveles tan bajos (entre el 0,01% y el 0,25% a corto plazo y en torno al 2% cuando los plazos se alargan incluso más allá de los 10 años) que a nada que la inflación se corrija a corto plazo puede convertir esas rentabilidades reales en negativas (el IPC subió en mayo un 0,5% respecto al mes anterior y elevó en cuatro décimas su tasa interanual, hasta el -0,2%).

Los analistas tienen claro que para contrarrestar este entorno no hay que remodelar toda la cartera y convertirse en un inversor de riesgo absoluto. Sin embargo, la mayoría de ellos sí aconseja destinar entre el 30% y el 40% de la cartera a inversiones con algo más de riesgo. César Ozaeta, responsable de selección de fondos de renta fija de Abante, recomienda “elaborar estrategias flexibles: destinar un 10% de ese 30% de patrimonio a fondos de inversión de renta fija global en busca de valor y el resto a fondos de retorno absoluto, con objetivo de rentabilidad del 2% y el 3% anualizado en tres años”.

Para Víctor Alvargonzález, director de Inversiones de Tressis, “se puede colocar un tercio de la cartera en un seguro de ahorro” con una rentabilidad estimada en un periodo de 12 meses del 1,85%. “Habría también, por ejemplo, que utilizar fondos mixtos y productos de retorno absoluto -que no estimado- con no más del 4% de volatilidad histórica”, añade Alvargonzález.

Los expertos aconsejan tener hasta un 40% de la cartera en activos con algo de riesgo

Por su parte, Luis Martín, director de ventas de BlackRock Iberia, apuesta por la renta fija europea con duraciones cortas con poca sensibilidad a potenciales subidas de tipos de interés o, entre otros, los fondos de gestión alternativa, como son los de renta variable long-short o fondos flexibles, “con retornos estimados en el 4% y los de generación de rentas que en la actualidad pueden llegar a ofrecer retornos próximos al 5%”. Antonio Salido, director de Marketing y Comunicación de Fidelity para España y Portugal, ve también “en la renta fija europea corporativa posibilidad de obtener rendimientos entre el 2,5% y el 3,5% y en los fondos mixtos globales de gestión muy activa, de lograr vía rentas, retornos de hasta el 5%”.

Cristian Balteo, responsable de producto de Nordea, considera a los fondos de renta fija flexible capaces de generar unos rendimientos “dos puntos por encima de lo que ofrece la liquidez” y a los fondos mixtos que incluyan valores de alta rentabilidad por dividendo, “de superarla hasta en cuatro puntos”.

Para Juan Luis García Alejo, director de análisis, mercados y productos de Andbank, se trata de evitar riesgos de duración porque los tipos de interés repuntarán a medio plazo. “Se puede apostar por la renta fija de gobierno de países de la periferia europea, por la renta fija corporativa high yield, por los fondos de gestión alternativa, y colocar, no más del 5%, en renta variable en busca de dividendos y valor”.

Ignacio Rodríguez, responsable en España de M&G Investment, sostiene que los fondos multiactivos en manos de gestores con experiencia pueden llegar a ofrecer entre un 3-6% de rentabilidad anual “y son más sencillos, transparentes y rentables que los garantizados”. Carlos Andrés, director de inversiones de March A.M. tiene claro que riesgo no es equivalente a volatilidad. “Simplemente es la posibilidad de perder dinero, por lo que lo más adecuado para un inversor conservador es tomar posiciones en fondos perfilados o incluso en pagarés de empresa de primera línea que ofrezcan rendimientos superiores al 2% o el 3%”, explica.

Visión a largo plazo

Sophie del Campo, directora general de Natixis Global AM para Iberia, Latinoamérica y US Offshore, asegura que lo más importante es que los inversores no se dejen llevar por las sorpresas y movimientos del corto plazo y “construyan carteras duraderas, en las que, es interesante incluir estrategias de renta fija corporativa a corto plazo”.

Por último, David Ardura, Subdirector de Gestión de Gesconsult, explica que si analizamos la situación macroeconómica en Europa y nos aislamos, en la medida de lo posible de la inestabilidad generada por Grecia (entre otros factores), nos encontramos con un escenario de mayor crecimiento, más consumo e inversión e, incluso, mayor crédito. “Todo ello son factores que no benefician al inversor en renta fija, por lo que se trata de recurrir a los productos mixtos que no tengan una duración de cartera preestablecida, de tal forma que se beneficien de posibles subidas de tipos (bonos flotantes) o que incorporen el componente de inflación a su rentabilidad final (Bonos ligados a la inflación)”, concluye Ardura.

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Depósitos estructurados, ¿Más rentabilidad? Y también más riesgo

Los productos complejos prometen más rentabilidad pero pueden traer en engaño

Mientras los ahorradores intentan recuperarse de los años más duros de la crisis, los bancos llevan tiempo cimentándose en la ingeniería financiera con el objetivo de ofrecer rentabilidades más elevadas para atraer clientes. ¿Cómo lo consiguen en un escenario de tipos mínimos? La respuesta está en los productos complejos, como seguros o depósitos estructurados. Pero ojo, el cliente tiene que comprender bien el producto en el que invierte, porque las participaciones preferentes, por ejemplo, de preferentes no tenían casi nada. Un depósito estructurado no es lo mismo que un depósito tradicional, y hasta puede conllevar el riesgo de perder parte de la inversión inicial.

Los depósitos estructurados, cada vez más en boga entre los pequeños ahorradores, prometen tasas de interés superiores a la oferta tradicional, aunque la rentabilidad efectiva no se puede conocer hasta el día de su vencimiento. Eso porque en realidad se trata de dos productos en uno: por una parte es un depósito clásico a renta fija —que suele ser de menor plazo—, pero también incluye otra parte a renta variable —a mayor plazo y que promete mayores beneficios—, vinculado a la evolución de un activo subyacente. Este “activo subyacente” que marca el éxito de la inversión puede ser la cotización de una acción específica, una cesta de acciones, un índice bursátil o un fondo de inversión, entre otros.

Cinco consejos antes de invertir

No inviertas en algo que no entiendas. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha declarado su intención de vetar, o por lo menos limitar al máximo, la venta de instrumentos complejos —que incluyen a los estructurados— a los pequeños ahorradores. En línea con su estrategia, establece que un producto no complejo se da solamente cuando se presentan determinadas características: el producto se debe poder reembolsar de forma frecuente y tiene que ser fácil conocer su valor; el inversor no puede perder una cantidad superior a la inversión inicial; las características del producto tienen que ser comprensibles y no puede tratarse de derivados.

Investiga si tus ahorros están garantizados al 100% en caso de quiebra. La parte a renta fija de los depósitos estructurados está protegido por el Fondo de Garantía de Depósito del Banco de España —hasta los 100.000 euros—, pero puede que la renta variable no tenga ninguna cobertura. Así, en los seguros de ahorro responde primero la entidad aseguradora y, en caso de quiebra, el Consorcio de Compensación de Seguros. Los bonos estructurados, por otra parte, solo cuentan con la cobertura de la empresa que los emite.

Averigua la liquidez de tu inversión.Investiga si puedes cancelar anticipadamente el depósito y con qué penalización.

El cupón no es el TAE. La rentabilidad de los depósitos estructurados se suele relacionar con un cupón, que no es lo mismo que el TAE, índice necesario para realizar una comparación con otros productos. Por ejemplo, un cupón del 2% para un depósito a dos años se corresponde a un interés anual del 1%. Hay que recordar que las rentabilidades se dan al vencimiento solo si se han cumplido todas las condiciones establecidas en el contrato.

Compara la rentabilidad con los bonos del Tesoro al mismo plazo. Si el diferencial es muy elevado hay que dudar sobre la seguridad de la inversión.

¿Cuánto recibirá el cliente? Las mayores ganancias se materializarán solo si se cumplen determinadas condiciones, como por ejemplo que el IBEX 35 o el Eurostoxx alcancen un cierto crecimiento. En el caso contrario, nuestra inversión se mantendrá inmóvil —como mucho se le añadirá el incremento ofrecido por la renta fija—. E incluso (aquí viene la letra pequeña), según se estipule en el contrato, incluso podríamos sufrir pérdidas. El ahorrador, según los detalles de lo que firme, puede acabar ganando más, no ganar nada o hasta perder dinero.

Distinto es si el banco quiebra: en este caso la mayor parte del capital sí estaría cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) hasta los 100.000 euros, y para el resto las entidades suelen contratar seguros. Lo mejor es también asegurarse de los detalles de estas coberturas.  Pau A. Monserrat, director editorial de iAhorro, alerta de que “los depósitos estructurados son mucho más complejos que los depósitos a plazo fijo tradicionales y nunca se deberían contratar sin el adecuado asesoramiento; además, se pueden confundir con los bonos estructurados, cuya funcionamiento es idéntico pero no gozan de la cobertura del FGD, como saben los inversores afectados por la quiebra de Lehman Brothers”.

Estos productos se han ido extendiendo en un momento en el que el tipo de interés de media se ha desplomado, hasta situarse en un mísero 0,49% en febrero para los depósitos a plazo fijo a un año. “Ofrecen más, pero en el marco actual, todo lo que esté acompañado por el apellido ‘estructurado’ no es aconsejable: se trata de productos que no solo no son para todos los ahorradores, sino tampoco para todos los inversores”, corrobora Fernando Herrero de ADICAE.

El principal problema para los pequeños ahorradores es que los depósitos estructurados tienen menor liquidez que los tradicionales, ya que la mayoría del capital es a plazo medio y no permite la cancelación anticipada. “Uno de los riesgos principales es que el cliente aguarde un ahorro por un periodo largo para que después la garantía de rentabilidad no se cumpla”, explica Antonio Gallardo, experto del portal iAhorro. En estas circunstancias, el inversor no puede disponer de sus ahorros y, sobre todo si no se cumplen las expectativas establecidas para beneficiarse de un mayor rendimiento, perderá el coste-oportunidad de haberse gastado ese dinero en un periodo anterior.

“Al final se trata de fondos garantizados disfrazados de depósitos”, continua Gallardo. “Hasta en algunos casos sería mejor invertir directamente en un fondo, que es más líquido, ya que lo sano del ahorro es tenerlo disponible para cualquier contingencia”, argumenta. Hasta la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha tenido que dar un toque y tomar medidas para que se aplique la máxima transparencia en las oficinas bancarias y no se acabe vendiendo una cosa por otra.

En febrero de 2015, los depósitos contratados por entidades no financieras alcanzaron los 1.277 millones de euros, una cifra inferior a la contabilizada en el mismo periodo de 2014 y que confirma la tendencia a la baja de este producto de ahorro, lastrado por unos intereses en mínimos. Por otro lado, los pasivos híbridos avanzaron hasta los 22.000 millones, un incremento del 22% respecto al año pasado. Esta categoría, detalla el Banco de España, agrupa todos aquellos productos compuestos por un contrato principal y un derivado financiero, cuya rentabilidad depende “por ejemplo, de la evolución del precio de una acción”.

“La denominación ‘depósito’ se ha pervertido hasta el extremo, ya que siempre ha sido sinónimo de garantía”, manifiesta Herrero. “Los productos complejos no se pueden comercializar masivamente entre los ciudadanos de a pie como se ha hecho en los últimos años. Sin olvidarnos de que estamos en una situación en la que no está claro cuál es la solvencia de la banca”, arguye.

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¿Cómo construir los objetivos financieros?

finanzas_pareja_erroresCristian Burgos C. y Paulo Herrera M.

Sí, los objetivos financieros se construyen.  No surgen del vacío ni son iguales para todo el mundo.  Para empezar, los objetivos financieros deben ser coherentes con los objetivos de vida: mientras más claros estemos en lo existencial más fácil nos resultará definir lo financiero.

Por otro lado, al construir los objetivos financieros deben tomarse en cuenta tres riesgos fundamentales: el riesgo salud, el riesgo operativo – esto es, qué tan confiable o estable es nuestra actividad generadora de ingresos – y el riesgo de flujo de caja – es decir, las fluctuaciones que puedan tener en el tiempo nuestros ingresos y nuestros gastos.

Partiendo de estas premisas básicas – objetivos de vida claros y riesgos a cubrir – la variable más importante para la construcción de los objetivos financieros es el excedente entre nuestro ingreso activo y nuestro costo básico, y el uso u “ocupación” que le damos a ese excedente.

De esta forma, si este excedente está copado por compromisos tales como cuotas de préstamos, atención de resacas financieras o consumos incidentales, probablemente nuestros objetivos deban girar en torno a higienizar nuestro movimiento financiero.

Si, en cambio, nuestra situación es tal que el excedente entre el ingreso activo y el costo básico está disponible – o que ya lo hayamos “liberado” durante el proceso de higienización – entonces podemos enfocar nuestros esfuerzos hacia el ahorro, con el fin de construir un capital líquido y, posteriormente, hacia la inversión para hacer crecer – o preservar – el capital construido.

Vivir despiertos

Saber cuánto costamos y cuánto de nuestro ingreso activo podemos tener disponible para construir riqueza constituye una de las claves de la cultura financiera.  Esta conciencia nos permitirá seguir “costando lo mismo o casi lo mismo” aun cuando nuestros ingresos vayan incrementándose con el paso del tiempo.  Sin esta sensibilidad, nuestros egresos siempre terminarán “alcanzando” nuestros ingresos, despojándonos de la oportunidad de crear riqueza.

 

Cristian Burgos invitado en el programa de radio ‘Esto no tiene nombre’, 25 febrero 2014

Cristian Burgos invitado en el programa de radio ‘Esto no tiene nombre’, 25 febrero 2014

Roberto Cavada, Miralba Ruiz y José Enrique Pintor (Pinky) nos presentan el programa de radio “Esto no tiene nombre” en lanotafm, (95.7 FM). 

Les comparto una nueva definicion del Bienestar Sostenible y como hacerlo posible. 
Toda decision financiera debe tener un PORQUE, un COMO, y un CUANDO!